MUERTES EN IBIZA

Dos muertes en Ibiza estremecen a familias británicas: el fatídico destino de turistas con solo 18 y 26 años

El mes de julio ha comenzado con tragedia en Ibiza: dos turistas británicos, uno de 18 años y otro de 26, han perdido la vida en apenas 24 horas. Los jóvenes fallecieron en circunstancias diferentes, pero ambos casos han dejado conmocionadas a sus familias, amigos y a la comunidad británica, reavivando el dolor y la preocupación en uno de los destinos turísticos más populares del Mediterráneo

Los dos jovenes fallecidos en sus vacaciones en Ibiza
Los dos jovenes fallecidos en sus vacaciones en Ibiza

Ibiza, conocida mundialmente por su ambiente festivo y su vida nocturna, se ha visto sacudida en julio por dos sucesos trágicos que han puesto en primer plano la fragilidad de la vida y los riesgos a los que se exponen los jóvenes en vacaciones. En apenas 24 horas, dos turistas británicos muy jóvenes han fallecido en la isla en incidentes completamente diferentes, pero con un impacto similar: familias destrozadas y una comunidad conmocionada a ambos lados del Canal de la Mancha.

La noticia, ampliamente recogida por medios como MailOnline y PressWay, ha tenido especial repercusión en Reino Unido, donde cada año miles de jóvenes eligen Ibiza como destino soñado para celebrar la llegada del verano. Este arranque de temporada, sin embargo, ha estado marcado por el dolor y la tristeza.

Ryan Long, 18 años: unas primeras vacaciones que acabaron en tragedia

El primer caso que conmocionó a la isla fue el de Ryan Long, un joven británico de 18 años, natural de Essex, que llegó a Ibiza junto a cuatro amigos para vivir sus primeras vacaciones sin la supervisión de adultos. El viaje, que debía ser inolvidable por las mejores razones, terminó de la peor manera.

Ryan y su grupo aterrizaron el miércoles 2 de julio y esa misma noche salieron a conocer la famosa vida nocturna de Ibiza. Según relataron sus propios amigos a MailOnline, Ryan comenzó a encontrarse mal después de consumir, presuntamente, una pastilla de éxtasis. Al notar que “no estaba bien” y que su comportamiento era extraño, sus amigos lo acompañaron de regreso al alojamiento, pensando que podría recuperarse con descanso.

Sin embargo, la situación empeoró rápidamente. Al volver al apartamento, Ryan se desplomó, perdió la conciencia y comenzó a convulsionar. Alarmados, sus amigos llamaron a emergencias, que enviaron una ambulancia aérea para trasladarlo de urgencia al hospital. Ryan fue ingresado en estado crítico y cayó en coma esa misma noche.

Su última palabra fue el nombre de su hermano pequeño, Aaron. El martes 8 de julio, falleció en cuidados intensivos en Palma debido a una insuficiencia hepática aguda.

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El dolor de una familia y una advertencia que viaja lejos

La familia de Ryan, devastada por la pérdida, ha hecho pública su historia y su dolor en declaraciones recogidas por MailOnline. Su madre, Angela Long, explicó entre lágrimas que siempre había inculcado a su hijo la importancia de no consumir drogas, pero sospecha que el alto precio de la comida y bebida en Ibiza pudo haber influido en su decisión.

“Un vodka con Coca-Cola costaba 52 euros en la discoteca. Creo que era más barato buscar en otro sitio”, dijo, tratando de encontrar alguna explicación a la tragedia.

El padre de Ryan, Adrian, relató la agonía de la espera mientras conseguían un vuelo a la isla tras recibir la noticia. “Ryan era siempre lleno de vida y sonriente”, afirmó. “Todos piensan que no les va a pasar nada, pero lamentablemente pasa. No será el primero ni el último”.

La familia y el entorno de Ryan han lanzado un mensaje de advertencia a otros jóvenes que planean viajar a destinos de fiesta: “No merece la pena correr el riesgo”. Su entrenador de fútbol, Ben Bradford, puso en marcha una campaña de recaudación de fondos para apoyar a la familia y mantener vivo el recuerdo de Ryan, a quien describe como “un chico encantador, deportista y con pasión por la música”.

La historia de Ryan, difundida en MailOnline y en redes sociales, ha servido como recordatorio del peligro que pueden suponer las drogas sintéticas y la necesidad de concienciar a los jóvenes sobre los riesgos reales en ambientes festivos, por muy seguros o controlados que parezcan.

Evan Thomson, 26 años: un cumpleaños convertido en pesadilla

Apenas un día antes del fallecimiento de Ryan, otra tragedia golpeaba a la comunidad británica en Ibiza. Evan Thomson, un joven británico de 26 años, natural de Aberdeen, perdió la vida el lunes 7 de julio tras sufrir una caída mortal durante una celebración de cumpleaños junto a sus amigos.

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Según informa PressWay, Evan había viajado a la isla para una celebración y, en circunstancias que aún investiga la Guardia Civil, cayó desde altura en un hotel frecuentado por turistas. Los servicios de emergencia solo pudieron certificar su muerte en el lugar de los hechos.

La noticia generó una ola de homenajes y mensajes de condolencia en redes sociales y en medios británicos como PressWay. Su madre, Lel Kellighan, comunicó la tragedia a través de Facebook: “Me rompe el corazón escribir esto, pero a principios de esta semana mi hijo Evan sufrió un trágico accidente en Ibiza y lamentablemente falleció. Estamos todos absolutamente destrozados”.

Dolor, homenajes y recuerdos para un joven querido

El entorno de Evan Thomson se volcó con mensajes de cariño y recuerdos en redes sociales. Amigos y conocidos lo describen como una persona alegre, carismática y siempre dispuesta a animar cualquier reunión.

“Tenía la sonrisa más grande del mundo”, escribió una amiga. Otro amigo lo definió como “el alma de la fiesta”. Incluso la dirección del establecimiento donde ocurrió la tragedia emitió un comunicado calificando la muerte de Evan como “verdaderamente trágica” y asegurando todo el apoyo a la familia y a las autoridades durante la investigación.

No es la primera vez que una tragedia golpea a un establecimiento hotelero en la isla en los últimos meses. A principios de año, una turista británica de 33 años también perdió la vida tras desplomarse en su habitación. Según la prensa, la mujer sufría problemas de salud y tenía un desfibrilador implantable para controlar su corazón.

La Guardia Civil mantiene abierta la investigación sobre el fallecimiento de Evan para esclarecer las circunstancias exactas del accidente.

Verano negro para dos familias y una comunidad

Los fallecimientos de Ryan Long y Evan Thomson en apenas 24 horas han provocado un profundo impacto tanto en las familias de las víctimas como en la comunidad británica e ibicenca. Ambas historias han cruzado fronteras, multiplicando los mensajes de solidaridad y las advertencias a quienes viajan a destinos de fiesta.

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Para la familia de Ryan, el dolor es aún mayor al coincidir la tragedia con la fecha en la que iba a celebrar su 19 cumpleaños. En el caso de Evan, sus amigos y allegados han multiplicado los homenajes, pidiendo respeto y privacidad para la familia en estos momentos difíciles.

Ambos casos han servido de crudo recordatorio sobre los riesgos a los que se enfrentan los jóvenes en vacaciones, por diferentes motivos: consumo de sustancias o accidentes inesperados.

La otra cara del turismo de fiesta en Ibiza

Ibiza es un destino mundialmente conocido por su oferta de ocio y sus playas paradisíacas, pero estos dos casos ponen de relieve la otra cara del turismo de fiesta: la vulnerabilidad de los jóvenes y el coste humano de una mala decisión o un accidente desafortunado.

Las familias y amigos de Ryan y Evan piden que su dolor sirva para evitar nuevas tragedias. Las palabras de los padres de Ryan resuenan con fuerza: “Pensad antes de consumir drogas. Puede pasarle a cualquiera”. Por su parte, los allegados de Evan insisten en recordarle por su alegría y pedir que, en medio del duelo, se respete la memoria y la intimidad de los afectados.

Con estas dos muertes, Ibiza arranca el verano con una sombra que nadie quería ver: la de jóvenes turistas británicos que perdieron la vida lejos de casa, en busca de diversión y descanso. Para sus familias y su entorno, el vacío es irreparable. Para la isla, la tragedia sirve como recordatorio de que, a veces, las vacaciones pueden acabar de la manera más inesperada y dolorosa.

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