Si tienes suerte en la vida nacerás en una familia que adora, que necesita, que entiende que la vida sin música es el perderse lo maravilloso del sentir vibrar. Las canciones pasan de generación en generación en casa, como grabadora de momentos inolvidables, de esos que te llevas más allá del cajón.
La música es estado de ánimo, es un acompañante, un fomento al llanto retenido o un turbo a una alegría que brota desde el alma hasta todo el reino muscular. Encapsula al tiempo e incluso aromas, teletransporta; un tobogán para soñar.
Marian Pellegrino nació en Río Tercero, provincia argentina de Córdoba y tuvo esa suerte. Desde mocosa ya sintió a la música como aliada, compañera, como medio para el ser; como escape… como necesidad.
Esta guitarrista, cantante, compositora y productora, nominada a los premios Emmy y habiendo tocado con leyendas de la música argentina como Las pelotas, La Renga, Fabiana Cantilo y también Los Caligaris, se desempeña como artista independiente en varios estilos musicales pero sintiendo al rock, más que otro género musical, lo que realmente le representa. Además de esto, muy conocida también en el ambiente del folklore argentino.
Este jueves 17 en Can Jordi a las 19 horas, junto al guitarrista y cantante José Rulo y a su hermano, el escalador y percusionista Alejandro Pellegrino, dará el último concierto en Ibiza antes de abandonar la isla para seguir recorriendo mundo, entre acordes y melodías, pedales y púas.
Trayectoria, estilos, IA y un ‘consejo’ que puede ayudar
-¿Hace cuánto vives en Ibiza?
-Es difícil decirte donde vivo porque viví muchos años en la isla al principio, luego mitad y mitad entre España y Argentina. Además tuve un período de giras internacionales con unas bandas argentinas entonces me pasé viviendo 2 meses en México, un mes en Colombia, 20 días en Costa Rica, 10 días en USA… entonces vivo donde hay música, soy residente musical [risas].
-¿Cómo te nace lo de la música?
-Cuando era pequeña en mi casa había mucha música y hasta el día de hoy, mi padre era parte de un coro en Río Tercero natal y me llevaba. Me acuerdo que me quedé impactada por la potencia que tenían 40 personas cantando y en textos, notas y texturas y la verdad que me emocionaba muchísimo. Uno de esos compañeros era un chico ciego que se llama Claudio Basso y que tocaba el charango y la guitarra, él fue una gran inspiración para mí. Él me acercó a la guitarra y pese a su impedimento me inspiró y me enseñó mucho. Tenía 4 años, y a los 5 empecé a estudiar con profesora, con 8 años ingresé al conservatorio de música de Córdoba además de ir a una escuela privada a desarrollarme más como guitarrista al tocar con 5 grupos de rock, coro popular y también una banda de jazz. A los 11 años tuve mis primeras participaciones en festivales internacionales con una banda de jazz, y otra de rock, y luego seguí estudiando para acabar con una banda, la más querida de todas por mi, llamada Lucila Cueva, ícono de rock de bandas femeninas de Córdobas y de las primeras del país. Hacíamos rock y funk, pero con una crudeza y un estilo muy imponente que siempre nos caracterizó. De ahí hasta ahora mi carrera nunca paró. Siempre de viaje. La verdad es que el rock me representa, no sólo por lo rebelde, también porque no tiene límites. Quiero siempre dar lo mejor de mi en la música como en la vida, y siento que el rock te hace muchas preguntas sobre uno mismo.
-¿Cómo definirías la música que haces?
-Cada vez se me hace más difícil definir la música que hago porque hago todo lo que me gusta y es muy variado, hago rock pero también tango, folclore, world music… lo que me gusta es el estilo, lo que me haga sentir algo y conmover y desde allí, transmitirlo al oyente. No me puedo definir porque mi búsqueda no tiene límites.

-¿Qué se encontrarán los asistentes a tu concierto de este jueves en Can Jordi?
-Uff, que difícil de decir, cada persona tiene una perspectiva, una expectativa y una sensación diferente. Podría decir un mensaje de algún tipo a percibir según donde esté cada uno, lo que sí puedo decir es que vengan sin esperar nada, que vengan a compartir una artista que viene desde un lugar muy genuino y transparente, honesto, y que desea dejar un granito de arena en este mundo tan complejo del arte. Que vengan a disfrutar que de eso se trata.

-¿Cuál es tu canción propia favorita?
-Hoy por hoy un tema que me está haciendo sentir muchas cosas es HUMANIDAD. Es un anhelo que todo lo que digo en esa canción de repente pueda surgir en el corazón de todas las personas, que conectemos un poco más y ese tema tira esa data. Y desde otro lugar, uno más luminoso.

-¿Cuál es la diferencia – en sentimiento – entre tocar la guitarra eléctrica y el charango?
[risas] -Son sentimientos muy profundos y diferentes pero a la vez los dos muy desgarradores desde el mismo lugar. A mi el charango, o instrumentos de cuerdas en general, me conectan con sentimientos muy terrenales, esenciales e históricos, e incluso con lo antropológico ó lo ancestral.
La guitarra eléctrica por otro lado me conecta con el sentir querer romper todo o romper el esquema ya que el sonido mismo es de por si distorsionado, del ser rebelde, pero que también puede ser muy dulce.
Son dos cosas diferentes pero ambas conectan desde la esencia, en mi caso, de mi ser.
-¿Cuál es tu banda favorita? [pregunto como si se pudiera decir 1 sola]
-Tengo varias que me gustan, es muy difícil tu pregunta, pero si tengo que decir una diría quizás los Carpenters, me encantan también Radiohead o Pink Floyd, ó Jimmy Hendrix … ¡no puedo una sola!
-¿Qué te parece que la Inteligencia Artificial componga música?
-Creo que tengo que aprender más del tema para tener una opinión o una crítica, hoy por hoy es algo tan ajeno a mi, a mi forma de ser, del cómo hago música… pero seguramente llegará ese momento donde empiece a competir, sobre todo con la rapidez como plus pero sinceramente a mi no me conmueve. No me llega, es frío, y tan perfecto pierde personalidad, pero como herramienta para cierta cosas va a funcionar dejando a mucha gente tirada sin trabajo. Pero es el futuro, y no se puede hacer nada algo ya para evitarlo. Por esto es muy importante el reconocimiento del artista porque lo hace desde un lugar muy genuino y transparente. Todo el mundo podrá hacer música pero no cualquiera podrá transmitir lo verdadero, ese sentimiento humano. Ya veremos que pasa…
-Qué consejo le darías a una persona joven que empieza ahora su andadura por la música?
-No sé si tengo la sabiduría suficiente para aconsejar, sí puedo compartir información que sirva, que sea útil para aliñar. Creo que siempre es importante seguir el impulso de tu corazón, de ahí viene el impulso artístico que te moviliza, que tu arte pueda trascender al tiempo y el poder marcar una vida u otro corazón a través de una canción. Recomiendo también ser responsable con esos actos, por eso todo tiene que partir desde lugares sinceros, puros y transparentes. No volverse banal. Que fluyan siempre con las cosas que sientan que están bien. Hoy en día hay mucha presión para ser de una manera determinada, mi consejo es nunca duden de su arte, de su singularidad. Un artista debe ser lo que es, y es muy difícil mantener una identidad, una postura, una esencia en el tiempo, pero hay que latir en el impulso creativo de uno mismo/a. Esto es lo más importante.