Andy Armstrong, un trabajador siderúrgico de Stockton‑on‑Tees de 65 años, ha convertido una noche en Ibiza en una auténtica odisea rave familiar. Su hija Ellie, de 26 años, le propuso una celebración distinta: una despedida de soltera solo para padre e hija. Andy lo llevó al extremo: voló desde Leeds, acompañado también de su otra hija, Tiffany, de 34, y vivieron 24 horas frenéticas en la isla de la fiesta.
Andy se ha consolidado como un experto en las fiestas rave de 24 horas en Ibiza, tras haber viajado anteriormente a la isla con apenas una muda de ropa guardada en una bolsa de la compra, en estancias de entre 15 y 24 horas durante los años 2023 y 2024.

Salieron el 23 de julio a las 7:35 h, aterrizaron en Ibiza pocas horas después, llegaron en una suite con vistas al escenario de Ushuaïa, y descansaron un rato. Por la noche les esperaba el DJ favorito de Ellie, Fisher, en Ushuaïa hasta las 23:00 h, para después seguir en Hï Ibiza hasta casi las 4:00 h. A las 9:00 h, buffet libre; después, piscina, cena en Hell’s Kitchen de Gordon Ramsay a las 19:00 h, y de regreso al aeropuerto para tomar un vuelo de vuelta a las 22:25 h.
Y eso no es todo. El vuelo se retrasó tres horas y Andy llegó a casa a las 4:30 h… solo dos horas y media antes de tomar un tren a Londres para un concierto de Oasis. Él lo resumió así de claro: “Fue simplemente el mejor momento de mi vida… Soy muy cercano a mis hijas; hablamos todos los días y significan mucho para mí. Tengo la suerte de poder hacer cosas así; ¡todavía estoy entusiasmado con ello!”.
Una propuesta impensada que se convirtió en rave
La idea nació de manera espontánea. Ellie ya había vivido una despedida en Mallorca, pero sentía que algo faltaba: “Le habría encantado que estuviera allí conmigo”, confesó. Andy no lo dudó: lanzó la propuesta de una despedida “padre‑hija”. Tiffany aceptó sumarse, y reservaron sin pensarlo la suite en Ushuaïa más cercana al escenario, embellecida con fotos del 18º cumpleaños de Ellie, globos y champán.
Detalles cuidados, música a tope y momentos de pura emoción: Ellie llegó a saludar a Fisher; subieron a otro club y también vieron a Dom Dolla; incluso Luis, un DJ local, tocó para ellos. Andy dice que a las 3:30 se sentía agotado, pero satisfecho. Al día siguiente, desayunaron en Ushuaïa, disfrutaron del sol en la piscina, cenaron en Hell’s Kitchen y recibieron una botella cortesía del club. Se cruzaron con Martin Garrix, y fueron tratados como celebridades.

«Busqué en internet y sabía que se podían conseguir habitaciones con vistas al escenario en Ushuaïa, así que decidí reservar la suite. Les expliqué por qué íbamos a venir, y me respondieron que les había encantado la idea y nos dieron la suite más cercana al escenario», contó el padre.
«Las chicas no sabían dónde nos alojábamos y, en el aeropuerto, ¡saqué tres bolsas de plástico para guardar la ropa, como broma! Abrimos la puerta de la habitación y les dije que entraran a echar un vistazo. Se quedaron atónitas: habían impreso las fotos, habían puesto globos, champán y postres», continuó, para finalizar: «A las chicas les encantó, fue muy especial».
Ibiza como escenario de un reencuentro familiar
Andy se enamoró de Ibiza por primera vez en 1981, durante unas vacaciones de chicos cuando tenía 21 años. Años después, tras perder a su esposa y casi renunciar a volver a la isla, fue Tiffany quien lo convenció en 2018. Desde entonces, Ibiza ha sido su refugio compartido.
Él lo decía: “Quería volver a pasar 24 horas en Ibiza”. Y lo hizo, no como turista, sino como padre dispuesto a regalar un recuerdo imborrable. Una despedida que va más allá de la fiesta, porque habla de familia, música y dedicación: alguien que deja todo por darle una noche perfecta a sus hijas.