El panorama musical de Ibiza pierde uno de sus últimos templos de la música en vivo. Teatro Ibiza, heredero del espíritu cultural del histórico Teatro Pereyra durante la gestión de la familia Harmsen, ha anunciado su cierre definitivo, dejando un profundo vacío entre artistas, bandas y público fiel que encontraba en este local un punto de encuentro único.
Situado en un bajo de la calle Carles III, bajo el hotel actualmente gestionado por Eurostars, el espacio ha estado guiado desde el inicio por Juangui Harmsen, quien consiguió mantener viva la esencia del directo y una programación artística estable en una isla cada vez con menos escenarios dedicados a este formato. Su repentina clausura ha generado numerosas reacciones de tristeza y apoyo en el entorno cultural.
Despedidas entre emoción y gratitud
Una de las voces más sentidas ha sido la del grupo Uncle Sal, que lamentó públicamente el final de uno de sus escenarios predilectos. “Recibimos con enorme tristeza (y también rabia!) la noticia del cierre definitivo de uno de nuestros escenarios preferidos. Conservamos recuerdos imborrables de las veces que pasamos por el Teatro Ibiza y de lo increíblemente que nos trató Juangui”, expresaron, trasladando también su apoyo “a los chic@s de la banda” y deseándoles suerte para el futuro.
También la banda residente The Groove Machine —con músicos como Gabriel de Miranda y Matteo Crocetti— ha encajado la noticia con pesar. Joan Barbé, integrante de formaciones como Projecte Mut o Joven Dolores, manifestó su tristeza y su esperanza de que Harmsen pueda retomar el proyecto más adelante. En la misma línea se pronunció Iván Doménech, habitual del escenario con bandas como Canallas del Guateke.
Una pérdida para la vida cultural de Ibiza
El cierre no solo afecta a los artistas, sino al tejido cultural de la isla. Teatro Ibiza no era únicamente un bar musical; también fue escenario de presentaciones de libros, ciclos culturales con apoyo institucional y fiestas temáticas, consolidándose como un punto de referencia para la creación local.
El espacio llevaba semanas cerrado tras sufrir graves inundaciones el pasado 30 de septiembre, durante el paso de la borrasca Ex-Gabrielle, que afectó especialmente al barrio de Es Pratet. Estos daños, unidos a las dificultades estructurales del sector, han precipitado un final que muchos temían y que ahora se confirma definitivamente.
Con su desaparición, Ibiza pierde un lugar imprescindible para la música en directo y la cultura emergente. Un adiós que deja una huella profunda en generaciones de artistas y espectadores que encontraron en Teatro Ibiza algo más que un escenario: un hogar cultural.













