El retrato que emerge de los testimonios recogidos por la Plataforma por la Dignidad de los Autónomos no deja espacio a la duda: la vida de muchos trabajadores por cuenta propia en Ibiza se sostiene sobre horas interminables, facturas que no esperan y una protección social que apenas existe. Una mujer resume esa mezcla de agotamiento y resignación en una frase que se ha convertido en símbolo del hartazgo colectivo: “Trabajo 12 horas al día y no me dan ni para irme de vacaciones”. No es una excepción, sino una sensación extendida dentro de un sector que asegura funcionar al límite desde hace años.
A su testimonio, recogido en un vídeo, se suman otros que profundizan en el mismo diagnóstico: “Nos sentimos asfixiados, damos más de lo que recibimos”, afirma otro autónomo. Una mujer apunta que “estamos cansados de que digan que somos ricos: solo pagamos impuestos”, mientras otro testimonio recuerda que tras tres meses de baja, la prestación no cubría ni la cuota de autónomo. Su relato colectivo describe una realidad marcada por la dependencia de ingresos irregulares, las consecuencias de la enfermedad sin cobertura adecuada y la falta de herramientas para reclamar impagos.
El vídeo —grabado y difundido por Aisha Bonet, Bárbara Hermosilla y Alicia Reina, coordinadoras de la plataforma en la isla— ha sido el punto de inflexión que ha llevado a organizar, también en Ibiza, la movilización nacional prevista para este domingo 30 de noviembre. La marcha saldrá a las 11:00 desde el Parque de la Paz y terminará en Vara de Rey, donde se leerá el Manifiesto Nacional de los Autónomos, un documento que sintetiza años de denuncias sobre fiscalidad, burocracia y desigualdad en las prestaciones.
A partir de ahí, la convocatoria se expande hacia el resto del país en un movimiento que se define como pacífico, ciudadano y apartidista, y que llama a participar no solo a autónomos, sino también a asalariados, estudiantes, familias y vecinos. La organización subraya que el deterioro del trabajo por cuenta propia tiene un impacto directo en los barrios, donde el cierre de pequeños negocios implica menos servicios, menos actividad y un tejido económico más frágil.
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Reclamos de los autónomos
“Cuando un negocio cierra, se apaga una parte del barrio”, destacan desde la plataforma, que denuncia una “injusticia fiscal, sobrecarga burocrática y falta de protección social” que —aseguran— la isla sufre con especial intensidad por la insularidad y los sobrecostes asociados.
El manifiesto que se leerá en Vara de Rey concreta las principales demandas: una revisión justa de las cuotas, la aplicación inmediata de la directiva europea que exime de IVA a quienes facturan menos de 85.000 euros, la equiparación de prestaciones, medidas de conciliación y una reducción real de la burocracia. También alerta sobre el acceso casi imposible al denominado “paro del autónomo”, que solo logra cobrar menos del 10% de quienes cierran su actividad.
La protesta del domingo coincide, además, con un momento de especial visibilidad institucional. Esta misma semana, el pleno del Consell de Ibiza aprobó una moción de apoyo al sector, alertando de que los autónomos de la isla afrontan una presión añadida por la estacionalidad y el incremento de costes estructurales.












