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Cómo es la nueva pirámide alimenticia y en qué se diferencia de la versión tradicional

El Departamento de Salud de Estados Unidos presenta las directrices 2025-2030. Conoce el nuevo plan que prioriza las proteínas y los alimentos naturales frente a los productos procesados.

La nueva pirámide nutricional elaborada por Estados Unidos

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos ha presentado oficialmente las «Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030», una actualización que representa un giro profundo en la política nutricional del país.

Bajo la dirección del secretario Robert F. Kennedy Jr., este nuevo programa busca simplificar las recomendaciones de consumo, poniendo el foco en los productos naturales y desplazando a los alimentos con procesos industriales complejos que han predominado en las últimas décadas.

Un retorno a los alimentos integrales y naturales

El pilar fundamental de esta reforma es la priorización de lo que el Departamento de Salud denomina «alimentos reales». La intención de las nuevas directrices es que las familias vuelvan a lo básico, centrando su dieta en productos ricos en nutrientes como las proteínas, las verduras, las frutas y las grasas de origen natural.

Según el secretario Kennedy, el objetivo es reducir drásticamente el consumo de productos altamente procesados para mejorar los indicadores de salud general de la población.

El nuevo orden de prioridades nutricionales

A diferencia de modelos anteriores, la actual pirámide estadounidense otorga un lugar central a las proteínas, incluyendo tanto fuentes animales (como huevos, carnes rojas, aves y mariscos) como opciones de origen vegetal, entre las que destacan las legumbres y los frutos secos.

Este enfoque viene acompañado de un cambio de postura respecto a las grasas; las nuevas guías proponen integrar grasas saludables provenientes de alimentos enteros como el aguacate, las aceitunas y los lácteos completos, recomendando el aceite de oliva como opción preferente para cocinar.

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Restricciones severas a procesados y azúcares

Uno de los puntos más estrictos de la nueva normativa es la recomendación de evitar por completo los azúcares añadidos y los edulcorantes artificiales, que ya no se consideran parte de una alimentación nutritiva. En este sentido, se insta a la población a prescindir de bebidas azucaradas, refrescos y productos envasados o listos para consumir que suelen contener altos niveles de sodio.

Asimismo, la guía marca una diferencia clara entre los carbohidratos, fomentando el uso de cereales integrales ricos en fibra y sugiriendo la reducción de harinas refinadas presentes en el pan blanco y la bollería industrial.

Impacto en el sistema productivo y diferencias internacionales

La implementación de estas guías también tiene una vertiente económica y agraria: Brooke Rollins, secretaria del Departamento de Agricultura, señaló que este reajuste busca apoyar de manera directa a los agricultores y ganaderos locales que producen alimentos frescos. Al incentivar el consumo de carne, lácteos y vegetales, se pretende fortalecer la industria nacional de producción primaria.

Este modelo supone un contraste notable con las estructuras nutricionales que aún se mantienen en otros países, como España, donde las recomendaciones oficiales suelen situar a los cereales y carbohidratos en la base de la alimentación, por encima de las proteínas.

Con este movimiento, Estados Unidos inicia un experimento de salud pública que prioriza la densidad nutricional frente al tradicional conteo de calorías o la predominancia de los hidratos de carbono.

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