JUICIO

Condenada por acusar de violación a un famoso DJ de Ibiza: 15 meses de cárcel por falsa denuncia viral

La sentencia considera probado que la joven mintió al acusar al artista Guy Gerber de violarla tras drogarla con Rohypnol. La publicación fue compartida casi un millón de veces en Instagram.

DJ Guy Gerber
DJ Guy Gerber había sido acusado por violación

Una mujer ha sido condenada en Ibiza a 15 meses y un día de prisión por un delito continuado de calumnias con publicidad, tras acusar en redes sociales al reconocido DJ Guy Gerber de haberla drogado y agredido sexualmente durante una fiesta en Mykonos en 2013.

La sentencia, dictada por el Juzgado de lo Penal número 1 de Ibiza, sostiene de forma contundente que “la violación de la que acusa a Gerber no ha ocurrido”.

La publicación, compartida en Instagram por más de 900.000 personas, se convirtió en el epicentro de una campaña llamada Our time is now («Nuestro tiempo es ahora»), en la que la mujer animaba a otras supuestas víctimas del artista a dar un paso al frente.

Sin embargo, la justicia ha confirmado que la denuncia fue falsa, que se utilizó la viralidad para perjudicar al artista y que, en última instancia, se atentó contra su reputación sin pruebas.

La jueza desmonta el relato de la denunciante

La magistrada Clara Ramírez de Arellano concluye que la joven “atribuyó a Gerber un delito de violación a sabiendas de su falsedad”.

Según la resolución judicial, avanzada por Prensa Ibérica, la mujer nunca denunció el hecho ante la policía, no acudió a un centro médico ni comunicó lo ocurrido a su entorno cercano, a pesar de trabajar en un despacho de abogados y contar con asesoramiento legal a su alcance.

“Sorprende la actitud de la acusada, quien ante la gravedad de los hechos que ella misma publicó en sus redes sociales y teniendo la posibilidad de obtener asesoramiento jurídico (…) no contara nada a nadie”, recoge la sentencia, que ordena además la publicación íntegra del fallo judicial en las redes sociales de la condenada durante seis meses.

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En su versión, la mujer había explicado a través de las redes sociales que conoció al artista el 27 de julio de 2013 en Mykonos.

“Él estaba terminando de pinchar, así que me acerqué a sentarme a su lado y fue entonces cuando me ofreció, según me dijo, una raya de droga estimulante y un trago de alcohol. Como estaba sobria, pensé que no sería tan mala idea”, dijo en su momento.

Asegura que minutos después perdió movilidad y que lo siguiente que recuerda es que Gerber la acompañó a su habitación, donde quedó inconsciente. 

“Recuperé la conciencia unas cuatro o cinco horas más tarde, me desperté totalmente confundida, junto a él, desnuda en la cama, sin recuerdos de lo que había pasado y con un dolor intenso entre las piernas”.

En sus publicaciones también indicó que presentaba hematomas que persistieron varios días y que no denunció en aquel momento porque no recordaba lo sucedido.

La versión del DJ

El DJ Guy Gerber, representado por el abogado Jaime Campaner, defendió desde el primer momento que la relación fue completamente consentida y que no existió ningún tipo de agresión ni se suministró sustancia alguna para anular la voluntad de la mujer.

La jueza considera acreditado que el productor y la denunciante mantuvieron relaciones sexuales consentidas en la vivienda de una amiga común durante una fiesta en Mykonos, la noche del 21 de julio de 2013. Según los hechos probados, Gerber no cometió delito alguno y actuó en todo momento con consentimiento de la otra parte.

Un relato plagado de contradicciones

En su relato difundido en redes, la mujer afirmaba que Gerber le ofreció “una raya de droga estimulante y un chupito de tequila”, tras lo cual comenzó a sentirse extraña.

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“Unos 10 o 15 minutos después, vi que él se inclinaba para besarme. Me sentí totalmente impactada e inmediatamente quise apartarlo, pero ya no podía mover los brazos (…). Lo siguiente y último que recuerdo es que me rodeó con su brazo y me acompañó a su habitación mientras mi consciencia se apagaba hasta la oscuridad total como si fuera un interruptor de luz”, escribió.

Horas después, según su versión, despertó desnuda en la cama junto a él, con un “dolor intenso en la vagina” y sin recordar nada.

Sin embargo, la jueza cuestiona la veracidad de estas afirmaciones al señalar que no existen pruebas médicas, ni testigos que corroboren su estado, ni análisis toxicológicos que avalen el consumo de Rohypnol, un potente fármaco vinculado a casos de sumisión química.

Daño irreparable para la imagen del artista

A pesar de que la acusación resultó ser falsa, la repercusión mediática del caso fue devastadora para Guy Gerber, cuya imagen profesional se vio gravemente dañada.

Según la sentencia, «se cancelaron varios contratos al DJ (entre ellos varios en discotecas de Ibiza) que le hubieran supuesto ingresos muy elevados».

No obstante, el artista decidió no reclamar ningún tipo de indemnización, algo que la magistrada destaca de forma positiva: “Incluso ha renunciado a cualquier indemnización que pudiera corresponderle, pese al grave daño moral causado a él y a su familia”.

Otra acusación con el mismo patrón

Durante el juicio, según publica Prensa Ibérica, la mujer admitió haber acusado públicamente a otro hombre en marzo de 2022 por una supuesta agresión sexual en Ibiza, también bajo el mismo patrón: sumisión química con Rohypnol. Tampoco en ese caso acudió a denunciar, ni se realizaron exámenes médicos ni pruebas.

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La jueza recalca que “llama la atención que en dos ocasiones, en dos lugares distintos y por dos hombres diferentes, la acusada haya sido drogada con Rohypnol y agredida sexualmente, y en ninguno de los dos casos haya interpuesto la correspondiente denuncia ni haya recibido asistencia médica”.

¿Libertad de expresión o linchamiento público?

La sentencia aclara que ninguna víctima está obligada a denunciar de inmediato, pero sí debe respetar el marco legal si decide hacer públicos los hechos: “Cuando se denuncia debe de hacerse ante los órganos competentes para su investigación, de forma que también se puedan salvaguardar los derechos del supuesto autor”.

La magistrada considera que la decisión de la mujer de esperar nueve años para difundir la acusación en redes sociales, en lugar de acudir a las autoridades, “dice mucho de la persona que elige esta opción, haciendo dudar seriamente de la veracidad de sus afirmaciones”.

Aunque no se ha solicitado su ingreso inmediato en prisión al tratarse de una condena inferior a dos años y sin antecedentes, la mujer deberá cumplir con la publicación de la sentencia en sus redes, además de cargar con los costes procesales.

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