Este viernes, Pedro Sánchez ha mantenido contactos telefónicos tanto con Delcy Rodríguez (quien ha asumido el mando tras la captura de Nicolás Maduro) como con el líder opositor Edmundo González.
A través de sus canales oficiales, Sánchez ha subrayado que la postura de España será la de favorecer una transición «pacífica, dialogada y democrática». El presidente ha enfatizado que este proceso debe ser «liderado por los propios venezolanos», una declaración que se interpreta como un mensaje de autonomía frente a la influencia directa de la administración de Donald Trump tras la reciente operación militar estadounidense.
El primer contacto con la nueva etapa de Venezuela
Esta conversación supone el primer acercamiento directo de España con el nuevo orden institucional en el país caribeño tras los acontecimientos del 3 de enero, cuando fuerzas de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro para que rinda cuentas ante la justicia en Nueva York. Sánchez ha reiterado que España quiere ser un puente para acercar posiciones y que América Latina tiene en nuestro país un aliado constante en esta nueva era.
17 minutos de diálogo con Edmundo González
La llamada con Edmundo González, exiliado en Madrid desde hace meses, se extendió durante 17 minutos y tuvo lugar inmediatamente después de que se confirmara la llegada a España de los cinco presos políticos liberados ayer.
A pesar del clima de distensión por estas excarcelaciones, González fue tajante con el mandatario español: la libertad no puede ser un «gesto táctico» ni parcial. El líder opositor exigió que el proceso incluya a la totalidad de los presos políticos y que cuente con supervisión internacional para evitar maniobras del chavismo.
Además, recordó a Sánchez que la transición real pasa por respetar el resultado de los comicios del 28 de julio, desarmar a los grupos paraestatales y frenar la persecución política.
Cómo es la posición del Gobierno con la situación en Venezuela
A pesar de la fluidez en el diálogo, el Gobierno de España mantiene una posición de cautela. Aunque otros países ya han dado el paso, Madrid todavía no otorga a Edmundo González el estatus oficial de presidente electo.
Esta estrategia de «espera vigilante» busca mantener abiertos los canales de comunicación con todas las partes para garantizar que los cambios en Venezuela sean estructurales y no meros movimientos de conveniencia. Según González, la comunidad internacional sabe distinguir perfectamente entre las promesas vacías y los compromisos reales con el Estado de derecho, instando a España a mantener la presión para lograr una democracia plena.













