La oferta de ocio nocturno en Formentera seguirá “bajo mínimos” durante la próxima temporada turística de 2026, con apenas apertura de establecimientos musicales y recreativos en una isla que ya arrastra una crisis prolongada del sector, advierten asociaciones empresariales y representantes del turismo local.
La patronal de hostelería y ocio nocturno en la Pitiusa menor, ABRO, estima que en 2026 solo abrirán dos locales en la zona de Es Pujols y otros dos en Sant Ferran, un volumen de actividad “claramente insuficiente” para atender la demanda de visitantes que buscan ocio nocturno. Así lo ha expresado el presidente de la Asociación Abro, que engloba a establecimientos de restauración y ocio de la isla, Franco Chimini, en declaraciones a Radio Ibiza.
La escasez de locales con música o ambiente nocturno no es nueva en Formentera, sino una tendencia que se ha acentuado en los últimos años con cierres progresivos en Es Pujols y presión de controles administrativos y policiales, según denuncian empresarios del sector. El pasado verano una sola discoteca en la isla funcionó a lo largo de toda la temporada, e incluso no lo hizo todos los días, por falta de rentabilidad.
Según vienen señalando empresarios, cumplir la normativa estatal de seguridad y licencias resulta especialmente complicado en Formentera, donde los negocios son pequeños y los requisitos estrictos, lo que ha provocado clausuras de establecimientos que actuaban como discoteca sin la autorización correspondiente.
El debilitamiento del ocio nocturno también afecta al turismo, puesto que al llegar a la isla muchos visitantes encuentran pocas opciones de entretenimiento después de cena, una crítica que ya apareció reflejada en encuestas de satisfacción del Barómetro Turístico 2024, donde la falta de ocio nocturno fue señalada entre las principales insatisfacciones de los turistas.
Esta situación se suma a la advertencia previa de hoteleros y sectores complementarios, que alertaron de cierres masivos y controles continuos de la Policía Local, así como del retroceso de actividades musicales en chiringuitos y clubes de playa que tradicionalmente completaban la oferta de ocio diurno y nocturno.
Frente a este escenario, las patronales piden revisar la normativa y promover condiciones que permitan la supervivencia de música y vida nocturna en la isla sin comprometer la seguridad ni el entorno protegido de Formentera, conscientes de que un modelo turístico equilibrado exige actividades complementarias al sol y playa que favorezcan la estancia y el gasto de visitantes.













