Un avión procedente de Estambul se ha visto obligado a aterrizar de emergencia en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, después de que se recibiera una amenaza de bomba mientras sobrevolaba el Mediterráneo. El incidente activó los protocolos de respuesta rápida, incluida la puesta en alerta del Plan Aerocat por parte de Protección Civil, y la nave fue escoltada por un caza del Ejército del Aire antes de descender con seguridad.
Se trata, según fuentes consultadas por ABC, de un vuelo de Turkish Airlines con aproximadamente 150 pasajeros a bordo. La aeronave, que ya habría aterrizado y se encontraba en una zona apartada del aeródromo con el pasaje en tierra, fue escoltada, al menos, por un caza militar hasta su descenso en el aeropuerto barcelonés.
Ruta y procedimiento del vuelo TK1853
De acuerdo con webs especializadas como Flight Radar, el vuelo TK1853, operado con un Airbus 321, salió de Estambul a las 5:37 AM (hora local) con una duración estimada de vuelo de unas tres horas.
La amenaza de bomba fue recibida mientras el aparato sobrevolaba el Mediterráneo, y los pilotos optaron por proseguir la ruta hasta Barcelona con escolta militar. A la altura del Aeropuerto de El Prat, el avión realizó varias vueltas durante media hora sobre el mar. Esta maniobra se utiliza para ganar tiempo, despejar las pistas y facilitar un aterrizaje seguro según el protocolo establecido para este tipo de situaciones. Durante este periodo, se suspendieron las operaciones normales de aterrizaje y despegue en el aeródromo.
Alerta transfronteriza y coordinación internacional
Según ha informado TV3, fueron los controladores aéreos franceses quienes, tras recibir el aviso de la tripulación del avión, dieron aviso inmediato a los controladores de Barcelona y se activó la respuesta ante la situación de riesgo, incluida la escolta militar.
Este tipo de coordinación entre centros de control europeo es habitual en escenarios de emergencias aéreas que ocurren en el espacio común de tránsito, y en este caso permitió que las autoridades españolas pudieran organizar el aterrizaje siguiendo los protocolos de seguridad.
Atención en tierra y evaluación de riesgos
El avión utilizó la pista transversal del aeropuerto de Barcelona, que habitualmente no se usa para aterrizajes de rutina pero que fue habilitada para este operativo y permitió que la aeronave fuera desviada a una zona segura dentro del aeropuerto tras el descenso.
Desde Aena se ha informado que, pese a la activación de los protocolos, el aeropuerto continúa operando con normalidad. Las Fuerzas de Seguridad se encuentran evaluando la situación conjuntamente con Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil, este último cuerpo responsable de la seguridad en las instalaciones aeroportuarias.
Asimismo, Bombers de la Generalitat ha desplazado cinco dotaciones “en previsión y para dar apoyo si fuese necesario”, según han comunicado, reforzando la respuesta ante cualquier eventualidad derivada de la amenaza recibida en vuelo.
Detenidos por falsa alarma en un caso previo
Este tipo de alarmas no son inéditas en la aviación europea. El pasado 26 de julio, las autoridades portuguesas detuvieron a dos personas por realizar una falsa amenaza de bomba que forzó un aterrizaje de emergencia en Lisboa.
En aquel caso, la amenaza provocó el desvío del vuelo S4 504, que volaba desde la región autónoma de Azores a Bilbao. Tras una inspección exhaustiva, las autoridades pertinentes concluyeron que la amenaza “no fue validada por las autoridades competentes” y autorizaron la reanudación de las operaciones.
La aerolínea SATA Azores Airlines explicó que, tras la investigación, el vuelo fue reprogramado para la noche con salida prevista a las 20:00 horas y con 111 pasajeros a bordo, aunque los dos pasajeros implicados en la falsa amenaza “no continuaron el viaje”.
Qué significa una amenaza de bomba en vuelo
Cuando se recibe una amenaza de bomba en pleno vuelo, las aerolíneas y los controladores aéreos deben actuar con rapidez para evaluar la credibilidad y el riesgo potencial. Esto suele implicar:
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Notificación inmediata a los centros de control y autoridades de destino.
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Activación de protocolos de emergencia y puesta en alerta de equipos de respuesta en tierra.
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Desvío de aeronaves cercanas si es necesario y suspensión temporal de operaciones en el aeropuerto designado para permitir un aterrizaje seguro.
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Escolta militar en determinados casos según la valoración del riesgo.
En el caso de este vuelo de Turkish Airlines, el proceder incluyó todas estas medidas, con el objetivo final de garantizar la seguridad de los pasajeros y la aeronave.
Evaluación en curso tras el aterrizaje
Con el avión ya en tierra y en una zona apartada del aeródromo, las autoridades aeroportuarias trabajan para evaluar el origen y la credibilidad de la amenaza que motivó el aterrizaje de emergencia. Este proceso implica la revisión de todos los procedimientos de seguridad, la inspección de la aeronave y posibles interrogatorios o análisis de los sistemas de comunicación interna de la tripulación.
Mientras tanto, los pasajeros y la tripulación ya se encuentran fuera de peligro inmediato, y las operaciones del aeropuerto continúan sin mayores alteraciones según lo informado por Aena.











