Lo que empezó como una noche de fiesta terminó convirtiéndose en una odisea digna de una comedia, pero con consecuencias muy reales. Un turista que pasaba unos días en Ibiza se despertó a la mañana siguiente con una pregunta tan sencilla como inquietante: ¿Dónde está su coche de alquiler? Nadie parece tener la respuesta.
Según relata el propio afectado, tras una “noche de locos” fue interceptado en un control policial aunque no establece en qué municipio. Los agentes decidieron enviarlo a casa en taxi por motivos de seguridad, una práctica habitual cuando se considera que una persona no está en condiciones de conducir. El problema llegó después: el vehículo no estaba donde lo había dejado, porque en realidad tampoco lo recuerda, y nadie sabía decirle dónde había acabado.
A partir de ese momento comenzó un recorrido frenético por oficinas, depósitos y teléfonos que no contestan. El turista inició la búsqueda por lo más lógico: llamar a la empresa de alquiler del coche. La respuesta no fue tranquilizadora. La compañía le informó de que el vehículo no contaba con sistema de geolocalización GPS, por lo que no podían ayudarle a localizarlo.
Con el desconcierto creciendo por momentos, la búsqueda se trasladó a las dependencias policiales. El afectado acudió a primera hora de la mañana al depósito municipal de Ibiza, convencido de que el coche podría haber sido retirado por la grúa. Allí le confirmaron que no constaba ningún vehículo con sus placas. Tampoco en otras oficinas de policía local donde dice haber consultado ni en instalaciones vinculadas a la Guardia Civil.
A lo largo del día, el turista recorrió distintos puntos de la isla con ayuda de amigos, intentando reconstruir mentalmente los últimos momentos antes de subirse al taxi. “Recuerdo que tuve que aparcar en el arcén de una carretera”, explica, “pero ninguno de los depósitos ni las oficinas de policía ha visto mi matrícula”.
La empresa de alquiler del vehículo ha confirmado a este medio que el incidente es real y que el coche figura como pendiente de localización. Desde la compañía explican que han abierto un procedimiento interno para tratar de encontrar el vehículo, aunque por el momento no han facilitado más detalles sobre su posible paradero.
Enero ya no es temporada baja
El episodio ha llamado la atención por un detalle que no ha pasado desapercibido para quienes conocen Ibiza: ocurrió en enero, un mes que tradicionalmente se asocia a tranquilidad y baja afluencia. Sin embargo, la realidad parece estar cambiando. “La temporada empieza en enero ahora”, comentan con ironía quienes siguen el caso, reflejando cómo la isla mantiene actividad nocturna incluso fuera del verano.
Este contexto añade un matiz importante al relato: controles policiales, ocio nocturno y desplazamientos en coche siguen siendo una constante incluso en pleno invierno, lo que incrementa la posibilidad de situaciones confusas como esta.
¿Grúa, depósito… o algo peor?
Entre las hipótesis que se barajan está la retirada del vehículo por parte de una grúa durante el control, una práctica que suele acabar con el coche en un descampado próximo o en un depósito oficial, dependiendo de si interviene Policía Local del municipio de Ibiza o Guardia Civil. Sin embargo, el turista americano relata que ninguna administración reconoce tenerlo.
Ante la falta de respuestas, algunos apuntan a una posibilidad más grave: el robo del vehículo. En ese caso, el procedimiento sería comunicarlo a la empresa de alquiler como sustraído y activar el seguro. Una opción que el afectado se resiste a asumir, al menos mientras exista la esperanza de encontrarlo aparcado en algún punto olvidado.
Una búsqueda entre la risa y la desesperación
El tono con el que se vive la situación oscila entre el humor y la frustración. “Esto es como ‘Resacón en Las Vegas’, pero con un coche”, bromean algunos. El protagonista, sin embargo, reconoce que todavía no está en el punto de poder reírse del asunto. “Algún día”, admite, “pero ahora mismo estoy hecho un lío”.
Durante horas ha vuelto sobre sus pasos, revisando lugares que le resultaban inquietantemente familiares, convencido de que en algún momento aparecería el vehículo. Hasta ahora, sin éxito. “Encontré varios sitios donde podría haber aparcado, pero ni rastro del coche”, lamenta.
Un recordatorio para turistas y residentes
Más allá de la anécdota, el caso sirve como recordatorio de varios aspectos prácticos: la importancia de contratar seguros completos en coches de alquiler, comprobar si disponen de sistemas de localización y, sobre todo, tener claro qué ocurre con un vehículo cuando interviene la policía en un control.
Por ahora, el misterio continúa. El coche sigue sin aparecer y su propietario sin una respuesta clara. Ibiza suma así una historia más a su colección de relatos surrealistas, esos que empiezan con una noche de fiesta y terminan con una pregunta imposible: “Tío, ¿dónde está mi coche?”













