Los audios extraídos de la caja negra del tren Iryo 6189 que descarriló el pasado domingo en Adamuz (Córdoba) han aportado luz sobre los momentos previos al trágico accidente. Las grabaciones incluyen dos comunicaciones entre el maquinista y el centro de mando de Adif en Atocha, en las cuales se escucha al conductor intentar advertir de la situación que estaba viviendo mientras, pese a sus esfuerzos, el convoy invadía la vía por la que circulaba un segundo tren, un Alvia, provocando una colisión que dejó 42 muertos y cientos de heridos.
Las llamadas del maquinista y la respuesta del centro de control
Los audios revelan que el maquinista del Iryo realiza una primera llamada al centro de mando en pleno accidente. Con voz firme pero posiblemente aún sin plena conciencia de la magnitud de lo que estaba ocurriendo, dice textualmente: «Necesito que paren el tráfico urgentemente, por favor». Esta petición de detención inmediata del servicio refleja la gravedad de la situación que el conductor percibía en ese instante.
En respuesta, el operador del centro de control intenta tranquilizar al maquinista con información que, en ese momento, no se ajusta a la realidad del choque que ya se estaba produciendo. El interlocutor de Atocha responde con una frase que ha llamado profundamente la atención por su inesperado tono: «No hay ningún tren llegando».
Este cruce de mensajes refleja una desconexión entre lo que el maquinista estaba viviendo en primera persona y lo que el centro de control interpretaba en ese momento, lo cual ha sido objeto de análisis en las últimas horas por parte de investigadores y expertos en seguridad ferroviaria.
Primeros indicios de lo que sucede en la vía
La conversación continúa con el maquinista aportando detalles sobre el tren. El conductor informa que el convoy había sufrido “un enganchón a la altura de Adamuz”, una expresión que puede aludir a la detección de un problema en la vía o del tren que él mismo percibió de forma intuitiva. La razón de esta sensación podría obedecer a distintos motivos, como, por ejemplo, un defecto en la vía, un objeto desprendido de los bajos del tren, o incluso la combinación de varias circunstancias que afectaron al normal discurrir del convoy.
Aunque los audios no permiten establecer con certeza lo que originó el accidente, ofrecen una pista crucial: la llamada se produce una vez que los trenes ya habían colisionado, pero el maquinista aún no lo sabía de manera consciente. Esto pone de manifiesto el impacto súbito y la falta de tiempo de reacción frente a una situación que se emitió en un breve lapso.

Durante esa primera comunicación, los técnicos del centro de control piden al conductor que baje los pantógrafos (los dispositivos que transmiten la electricidad de la catenaria al tren) y él responde con serenidad: «De hecho, tengo el tren bloqueado. Más abajo no pueden estar». Esta frase evidencia que el conductor estaba luchando por tener claridad operativa en unos segundos vitales para la seguridad.
La segunda llamada y la petición urgente
Tras colisionar y cuando ya detecta que la situación es inusual, el maquinista decide establecer una segunda llamada con el centro de mando. Esta vez para ofrecer un relato más explícito de lo que estaba ocurriendo: «Comunicarles que es un descarrilamiento. Estoy invadiendo la vía contigua», repite en dos ocasiones, dejando claro el carácter urgente de la situación.
Antes de concluir la comunicación, el conductor, consciente del grave estado de lo que ocurría a su alrededor, hace otra petición urgente: que se envíen servicios de emergencia, tanto bomberos como ambulancias. A ello añade: «Tengo también heridos en el tren», confirmando que no solo estaba tratando con una emergencia operativa, sino también con pasajeros en situación de peligro.
Estas dos llamadas, que ahora forman parte de la investigación oficial, se han divulgado a través de elDiario.es y juegan un papel decisivo para comprender cómo fue la última interacción del maquinista con el centro de control en los instantes previos y posteriores a la colisión.
Interpretación de los audios y dudas por resolver
La divulgación de estos audios plantea varias cuestiones sobre los protocolos de seguridad y la respuesta inmediata frente a un accidente ferroviario de tal magnitud. Una de las más significativas es cómo puede interpretarse la frase «no hay ningún tren llegando» por parte del centro de control, frente a la percepción del maquinista de que algo grave estaba ocurriendo.
Este aparente desfase entre la percepción del conductor y la respuesta inicial desde Adif puede estar vinculado a que los sistemas automáticos o las observaciones técnicas no detectaron señales previas del choque antes de que ocurriera, o a que el centro de control aún no tenía conocimiento completo de la situación en el momento en que respondió.
Además, los audios permiten reconstruir el momento del accidente desde una perspectiva humana, más allá de los datos técnicos que se extraen de las cajas negras, mostrando el esfuerzo del conductor por comunicar lo que estaba viviendo, incluso cuando la situación ya había evolucionado de forma crítica.
El contexto del descarrilamiento de Adamuz
El tren Iryo 6189, que viajaba en sentido a Madrid, descarriló el pasado domingo en Adamuz tras sufrir un incidente en la vía que lo llevó a invadir el carril contrario. Esto provocó que un tren Alvia que circulaba en esa dirección colisionara contra el Iryo, desencadenando una tragedia de grandes proporciones.

El accidente ha dejado 42 muertos y cientos de heridos, situándose como uno de los siniestros ferroviarios más graves de los últimos años en España. Las investigaciones continúan abiertas para determinar las causas del descarrilamiento inicial y si se produjeron fallos en la infraestructura, el material móvil o en otros aspectos operativos.
Implicaciones de las grabaciones para la investigación
Los audios de la caja negra podrían ser piezas clave para los peritos encargados de reconstruir el accidente. Las comunicaciones entre el maquinista y el centro de mando permiten vislumbrar no solo la cronología de los hechos, sino también las dificultades de comunicación en tiempo real frente a un evento inesperado.
Aunque todavía no se ha divulgado toda la información técnica ni las conclusiones forenses, estos audios aportan un testimonio directo del momento del accidente desde la perspectiva del conductor, lo que complementa los datos de sensores, registros automáticos y otros elementos recopilados por los investigadores.












