En medio de la tragedia que ha dejado el accidente ferroviario en Adamuz, con un balance de 43 fallecidos, una historia de esperanza y angustia moviliza a los equipos de rescate.
Se trata de Boro, la mascota de una familia malagueña que viajaba en el convoy siniestrado el pasado 18 de enero. Tras el impacto, el animal desapareció entre los restos de los vagones, convirtiéndose en el motor de búsqueda para una familia afectada por el accidente.
Una familia marcada por el siniestro
Boro viajaba junto a Raquel, una joven embarazada que se encuentra actualmente en estado crítico en el Hospital Reina Sofía de Córdoba.
Según relató su hermana Ana, quien sufrió heridas leves, Raquel perdió el conocimiento tras intentar proteger al perro durante la colisión a 200 km/h. Mientras Iván, pareja de Raquel, resultó ileso, la familia centra ahora todas sus fuerzas en localizar al animal como un gesto de apoyo hacia Raquel en su lucha por recuperarse.
Cómo localizaron a Boro y en qué estado se encuentra
Tras recibir la autorización de la Guardia Civil para acceder al perímetro de seguridad, el partido animalista Pacma ha iniciado un operativo especializado. Según confirmó la portavoz de la organización, Yolanda Morales, un efectivo de la Guardia Civil logró avistar a Boro hace escasas horas en las inmediaciones del siniestro: sin embargo, el perro, visiblemente asustado y bajo una intensa lluvia, consiguió escapar antes de que pudieran capturarlo.

Desde la organización advierten que el animal se encuentra en un estado de estrés extremo. Al ser un perro adoptado con un pasado difícil, su carácter ya era huidizo antes del accidente, lo que complica enormemente las tareas de aproximación en una zona donde el ruido de los trabajos de desguace de los trenes no cesa.
Drones y cámaras para un rescate complejo
El equipo de rescate, liderado por el presidente de Pacma, Javier Luna, ha desplegado tecnología de precisión para no perder el rastro de Boro. El operativo incluye el uso de drones para rastrear el terreno desde el aire, además de la instalación de cámaras de fototrampeo y jaulas trampa con alimento en los puntos donde ha sido visto.
La estrategia actual evita las batidas multitudinarias, ya que el objetivo es no ahuyentar al animal hacia zonas más alejadas o peligrosas de la vía. Por ello, la familia ha pedido que, en caso de avistamiento, nadie intente correr tras él; recomiendan movimientos muy lentos y dar aviso inmediato a las autoridades, debido a que el trauma del choque ha acentuado su naturaleza asustadiza.












