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El inesperado reparto de la herencia de Irene de Grecia que pone a los Urdangarin en el centro de todas las miradas

La princesa helena dejó buena parte de su legado a sus sobrinos nietos Urdangarin, especialmente a Irene, excluyendo a Leonor y Sofía por razones afectivas más que protocolares

Irene Urdangarin, junto a Victoria Federica y la infanta Elena, en el funeral de la princesa Irene de Grecia
Irene Urdangarin, junto a Victoria Federica y la infanta Elena, en el funeral de la princesa Irene de Grecia

La muerte de la princesa Irene de Grecia, hermana menor de la reina emérita Sofía, no solo marcó el cierre de una etapa en la familia real, sino que ha desatado un intenso interés sobre cómo quedará repartido su patrimonio. Según informan diversos medios, la herencia de la aristócrata, que falleció a los 83 años, favorecerá especialmente a algunos de los miembros de la familia Urdangarin, con Irene Urdangarin como principal beneficiaria, y dejaría fuera a la princesa Leonor y a la infanta Sofía.

Una heredera con vínculo especial

La figura de Irene Urdangarin, de 20 años, ha cobrado protagonismo desde que trascendieran los detalles del testamento de su tía abuela. La joven, hija menor de la infanta Cristina, asistió a todos los actos de despedida organizados tras la muerte de Irene de Grecia, incluida la emotiva ceremonia y entierro en el cementerio de Tatoi, en Atenas.

Lo que más ha llamado la atención de los analistas es que la princesa helena habría decidido favorecer especialmente a Irene Urdangarin, con quien mantenía un vínculo afectivo profundo. La propia princesa no solo fue su tía abuela, sino también su madrina de bautismo. Esta cercanía personal ha sido clave a la hora de decidir el reparto de sus bienes: Irene Urdangarin no solo comparte nombre con la fallecida, sino también un lazo muy estrecho que, según fuentes cercanas, fue determinante en su decisión testamentaria.

Reparto guiado por afectos

Lejos de seguir estrictamente criterios protocolares o de línea sucesoria tradicional, la princesa Irene habría optado por un reparto emocional, guiado por los vínculos personales que mantuvo con sus familiares más jóvenes. Así, aunque también habría incluido a los hermanos de Irene Urdangarin —Juan, Pablo y Miguel Urdangarin— en su testamento, la mayor parte del legado parece estar destinada a la benjamina de la familia.

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Este reparto afectivo también explica por qué algunos miembros de la realeza española, como la princesa Leonor y la infanta Sofía, quedarían fuera del legado. Fuera de la herencia no por agravio ni enfrentamientos familiares, sino por una elección basada en la cercanía personal con los Urdangarin, según han señalado medios que han tenido acceso a la información.

No obstante, aún no se sabe si Froilán y Victoria Federica figuran en el testamento, pese a que esta última estuvo presente en el funeral y compartió con Irene Urdangarin momentos emotivos, como portar cojines con las condecoraciones de la princesa fallecida.

Un papel destacado en el funeral

La despedida de la princesa Irene fue un momento cargado de simbolismo para la familia, y dentro de este contexto la presencia de Irene Urdangarin resultó especialmente significativa. En el funeral celebrado en Atenas, la joven tuvo un papel relevante durante los actos ceremoniales.

El funeral de la princesa Irene de Grecia
El funeral de la princesa Irene de Grecia

Junto a Victoria Federica y Arístides de Grecia —hijo menor de Pablo de Grecia y Marie-Chantal—, Irene fue una de las encargadas de salir de la catedral portando las órdenes que tenía la princesa de Grecia tras el féretro. En esa ocasión, ella portaba el collar y la insignia de la Orden del Elefante, la distinción más prestigiosa de Dinamarca que su tía abuela ostentaba desde 1964. Esta imagen, cargada de simbolismo, ha sido interpretada por muchos como un reflejo de la cercanía especial entre ambas.

La emoción de la joven en este momento, visible en varias fotografías y comentarios de testigos, fue recogida en medios europeos y subraya el vínculo afectivo que habría influido en la configuración del testamento.

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Motivos y exclusiones del testamento

La herencia de la princesa Irene se ha organizado cuidadosamente, y desde fuentes familiarizadas con la decisión testamentaria se ha explicado que la distribución responde a vínculos afectivos más que a razones de protocolo o jerarquía familiar. Esto explica por qué, a pesar de la relación estrecha que mantuvo con la princesa de Asturias y su hermana, Leonor y Sofía no figuran entre las principales beneficiarias según las informaciones disponibles.

Además, hay aspectos de la distribución que siguen sin clarificarse públicamente. Por ejemplo, no se sabe con certeza cuál es la situación de Froilán ni de Victoria Federica en el testamento, aunque la presencia de esta última en el funeral y en los actos protocolarios ha alimentado especulaciones sobre algún reconocimiento.

Esta forma de distribuir un legado también abre una ventana sobre cómo decide actuar una figura de la realeza que, como Irene de Grecia, nunca contrajo matrimonio ni tuvo descendencia directa, algo que deja más margen a la voluntad personal al diseñar sus últimas voluntades.

Un legado más allá de títulos y protocolos

Aunque muchas miradas se centraron inicialmente en la emotiva despedida en Atenas, con la reina emérita Sofía visiblemente afectada y rodeada de familia, el interés mediático y social se ha desplazado en los últimos días hacia el reparto de la herencia. La decisión de favorecer a los Urdangarin, y sobre todo a Irene, ha despertado tanto curiosidad como debate sobre las prioridades afectivas de la princesa helena.

El funeral de la princesa Irene de Grecia
El funeral de la princesa Irene de Grecia

Durante décadas, Irene de Grecia fue conocida por su carácter singular, un espíritu independiente que la familia llamaba en la intimidad “tía Pecu”, un apodo cariñoso que reflejaba su personalidad. Esta cercanía y cariño parecen haber influido de manera directa en la configuración del testamento, más allá de cualquier consideración institucional o formal.

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La ausencia de algunos miembros familiares

Entre los detalles que han llamado la atención está la ausencia de Froilán en los actos de despedida; él decidió permanecer en Abu Dabi junto a su abuelo, el rey Juan Carlos, quien tampoco viajó a Grecia debido a recomendación médica. Esta ausencia, al igual que la exclusión de Leonor y Sofía del testamento destacado, ha generado interpretaciones diversas, aunque los comunicados oficiales insisten en que no hay agravio ni falta de afecto hacia estos familiares.

La decisión de la princesa Irene, en este sentido, se interpreta más como un acto de voluntad personal profundamente ligado a experiencias de vida compartidas, que como una declaración de preferencias jerárquicas o protocolares.

Renuncias y auditorías

El caso de la herencia de Irene de Grecia también revive otros aspectos institucionales relacionados con la monarquía. Por ejemplo, conviene recordar que en 2020 el rey Felipe VI renunció a la herencia personal que pudiera corresponderle de su padre y, desde 2022, las finanzas de la institución están auditadas por el Tribunal de Cuentas, que además realiza un inventario de los regalos recibidos por los miembros de la familia real en el ejercicio de sus funciones.

Este contexto de transparencia y certificación financiera se inserta como telón de fondo del presente asunto, aunque el testamento de Irene de Grecia se entiende como una decisión personal y privada, que solo en parte se vincula al ámbito de las responsabilidades institucionales.

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