La tranquilidad de una tarde de domingo se rompió de forma brutal este fin de semana en Salamanca, una ciudad del estado mexicano de Guanajuato, donde un tiroteo masivo en un partido de fútbol regional dejó al menos 11 personas muertas y varios heridos, entre ellos niños. El ataque, que la Fiscalía estatal atribuye directamente al crimen organizado, ha conmocionado no solo a la comunidad local sino también a todo el país, en medio de una violencia en aumento en esa región.
Los hechos se produjeron poco antes de las 17:30 horas en las canchas conocidas como Campos de las Cabañas, cuando un grupo de hombres armados abrió fuego contra las personas que asistían al encuentro. La rápida movilización de cuerpos de seguridad y servicios de emergencia no pudo evitar el elevado número de víctimas mortales ni asistir de inmediato a todos los heridos, algunos de los cuales fueron trasladados a hospitales cercanos en condiciones graves.
El ataque: balas en una tarde de fútbol
Según las investigaciones preliminares de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, los agresores llegaron al lugar minutos después de que finalizara el partido. Lo hicieron al menos en tres camionetas, descendieron y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra los asistentes, entre los que se encontraban no solo adultos sino también menores de edad.
🚨 ÚLTIMA HORA Guanajuato, México 🇲🇽
⚽🔫 Ataque armado en un campo de fútbol
• 🕯️11 personas asesinadas • 🚑 12 heridas de gravedad • ❓ Motivos y responsables aún desconocidos • 🏙️ Salamanca zona más violentas del país. Terrorismo mexicano@enriquemunozFM pic.twitter.com/keEXQXRHkh— Matías Duarte (@MatiasDuarteQ) January 26, 2026
Los peritos presentes en la escena contabilizaron más de 100 casquillos percutidos por armas de gran calibre, un indicio de la intensidad y violencia del ataque que se convierte en uno de los más atroces registrados en los últimos años en la región. Este tipo de hechos no solo representan un ataque directo a la seguridad pública, sino que han generado un clima de temor entre la población civil, acostumbrada cada vez más a episodios de violencia extrema.
La respuesta de las autoridades y la investigación
Tras el tiroteo, las autoridades locales y estatales movilizaron de inmediato a la Guardia Nacional, a la Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE), al Ejército y a la Policía Municipal, además de equipos de emergencia médica para atender a los heridos. Sin embargo, la magnitud de los disparos dificultó una respuesta rápida y coordinada, según fuentes oficiales citadas por medios locales.
La Fiscalía del Estado, en un comunicado público, expresó: “repudia enérgicamente estos hechos que atentan contra la vida y la convivencia social, por lo que actúa con firmeza, responsabilidad y sensibilidad, colocando a las víctimas y a sus familias en el centro de la investigación y del acceso a la justicia”.
Un llamado desesperado por parte del alcalde
El alcalde de Salamanca, César Prieto, lanzó un mensaje al gobierno federal tras conocerse los hechos, pidiendo ayuda para “restablecer la paz, la tranquilidad y la seguridad” en su comunidad, e identificó claramente a los grupos criminales como responsables de la violencia creciente.
“Para que nos apoyen a poder recuperar la paz”.
El alcalde de Salamanca, Guanajuato, César Prieto, pide ayuda de los Gobiernos federal y estatal tras el asesinato de 11 personas en una cancha de futbol.
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— Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga) January 26, 2026
Prieto afirmó que “estamos atravesando un momento grave, una grave descomposición social. Hay grupos criminales que intentan someter a las autoridades”. Sus palabras reflejan el hartazgo de los civiles y de los propios representantes locales ante la ola de violencia que ha convertido a Guanajuato en un escenario de confrontaciones constantes entre bandas criminales.
Más violencia en la región: un fin de semana sombrío
El tiroteo no fue un hecho aislado en Salamanca ese fin de semana. La noche del sábado anterior al ataque salió a la luz el hallazgo de cuatro bolsas con restos humanos en diferentes puntos de la ciudad, un hallazgo que ya había encendido las alarmas de las autoridades y la población.
Además, en dos comunidades cercanas se reportaron el mismo día seis asesinatos, lo que indica que la violencia se ha intensificado de forma alarmante. La semana previa también se había vivido una amenaza de bomba en una refinería de la petrolera estatal Pemex, ubicada en dicho municipio, lo que añade un componente adicional de inseguridad en una zona que alberga instalaciones estratégicas.
Guanajuato: el epicentro de la violencia en México
Aunque es una región próspera y uno de los principales centros industriales del país, Guanajuato se ha consolidado como el estado más violento de México debido a las guerras territoriales entre pandillas y organizaciones del crimen organizado.
Gran parte de esta violencia está vinculada al enfrentamiento entre dos grupos profundamente arraigados en el estado: la banda Santa Rosa de Lima, inicialmente dedicada al robo de combustible, y el poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado una de las organizaciones delictivas más grandes y peligrosas del país.
En investigaciones recientes, las autoridades federales han señalado que el ataque del domingo en las canchas de fútbol parece ser parte de esta lucha de poder entre estas dos facciones criminales. Según estas pesquisas, “al menos cinco de las personas fallecidas que fueron identificadas pertenecen a una empresa de seguridad privada, ligada al CJNG”, lo que sugiere que el ataque podría estar dirigido contra ese grupo rival.
Los sospechosos y el trasfondo del conflicto
La investigación también apunta a un grupo perteneciente al Cártel Santa Rosa de Lima, específicamente a su presunto grupo de choque conocido como “Los Marros”. Las indagaciones señalan la participación de Moisés Soto Bermúdez, quien encabeza esta célula, y de Mario Eleazar Lara Belman, identificado como jefe de célula y vinculado a actividades de distribución de droga, homicidios y extorsión en varias zonas del corredor industrial que incluye Salamanca, Irapuato y Celaya.
Ambos individuos están actualmente en busca y captura, y se les atribuye un papel central en la violencia que azota estas localidades. El apodo “Marros” hace referencia a José Antonio Yépez Ortiz, alias Marro, fundador del grupo y actualmente detenido, aunque continúa siendo una figura influyente desde prisión, según las sanciones impuestas por autoridades estadounidenses.
Una violencia que no da tregua
El ataque del domingo cerró un fin de semana de terror en Salamanca, en el que se registraron al menos otras siete personas asesinadas en diferentes hechos violentos, muchos de ellos en comunidades del sur de la ciudad.
Las autoridades locales, incluidos diputados originarios de la zona, han vuelto a solicitar ayuda a los gobiernos estatal y federal para frenar el avance de las mafias y contener una crisis que se ha prolongado durante años, alimentada por el menudeo de drogas, el robo de combustibles y una profunda descomposición social que pone en jaque la vida cotidiana de miles de familias.
El impacto en la vida diaria y en eventos públicos
La magnitud del ataque y su ocurrencia en un evento aparentemente inocuo como un partido de fútbol regional ha generado un impacto emocional profundo en la población. La idea de que un juego amateur se pueda convertir en escenario de una masacre indiscriminada refleja el nivel de normalización de la violencia en ciertas regiones del país.
Este suceso también ocurre en un contexto en el que México se prepara para recibir a miles de aficionados durante el Mundial de fútbol del próximo verano. Aunque el estado de Guanajuato no albergará ningún partido, su ubicación estratégica entre Guadalajara y Ciudad de México, dos de las sedes mundiales, hace que la percepción de seguridad en el país sea un tema de atención internacional.












