ARBOLADO

No fue solo el temporal: expertos alertan de problemas graves tras la caída de árboles en Ibiza

Ingenieros agrónomos y especialistas en arbolado advierten de que la elevada densidad de los pinares, el estrés hídrico, las plagas y la falta de gestión preventiva han debilitado a muchos árboles en Ibiza. Mientras algunos ayuntamientos atribuyen las caídas únicamente al temporal, otros reconocen que aún no han evaluado el estado previo del arbolado afectado.

Árbol caído en Ibiza

Las recientes tormentas y el paso de la borrasca Ingrid han dejado un rastro de destrucción en la isla de Ibiza, con decenas de árboles caídos en diversos municipios. Mientras que los ayuntamientos atribuyen los incidentes principalmente a la fuerza de las rachas de viento, expertos advierten que la falta de gestión, el urbanismo agresivo y el debilitamiento de las especies son las causas profundas de esta situación

“El viento es el detonante final, pero no la causa principal”, resume Pablo Tomati, ingeniero agrónomo y fundador de la empresa Green Hands, que lleva más de 15 años trabajando en la isla. En los últimos días, su equipo no ha parado de retirar pinos caídos, especialmente en zonas como Santa Agnès, Sant Antoni y áreas rurales del oeste de la isla.

Pinares densos y árboles débiles

Uno de los problemas de fondo es la excesiva densidad de los pinares ibicencos. “Los árboles crecen demasiado juntos, compiten entre sí y se desarrollan altos y débiles”, explica Tomati. A ello se suma la propia naturaleza del pino más común en la isla, el Pinus halepensis, que no desarrolla una raíz profunda, sino superficial, sobre suelos mayoritariamente rocosos.

“El pino no se ancla a la roca, se apoya sobre ella”, señala el agrónomo. En condiciones normales puede resistir, pero cuando el suelo está empapado, las copas cargadas de agua y llegan rachas de 30 o 40 nudos, la caída es cuestión de tiempo.

Árboles caídos en Ibiza. Foto gentileza: Pablo Tomati

Plagas, sequía y estrés hídrico

A este escenario se suma un problema sanitario conocido: la presencia del tomicus, un insecto conocido como el perforador de los pinos que debilita progresivamente a los ejemplares. “Un árbol estresado por la sequía es mucho más vulnerable a este tipo de ataques”, explica Tomati.

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Sumado a esto, Ibiza viene de varios años de sequía, seguidos ahora por episodios de lluvias intensas. Este contraste genera estrés hídrico: primero por falta de agua y después por exceso. “El árbol se debilita durante la sequía y, cuando llegan lluvias intensas, el suelo se reblandece, las copas pesan más y la raíz superficial pierde agarre”, detalla.

Por eso, advierte, el riesgo no termina cuando pasa la tormenta. “Muchos pinos no han caído, pero han quedado dañados y pueden hacerlo en cualquier momento”.

Falta de gestión forestal y urbana

Tanto Tomati como Marc Castilla Roca, miembro de la Asociación Balear del Árbol (ABA), coinciden en señalar la falta de una gestión forestal y urbana adecuada, tanto en espacios públicos como privados.

Castilla subraya que la pérdida de masa arbórea, especialmente en zonas costeras y periurbanas, genera lo que denomina “ventanas”: espacios abiertos tras la eliminación de árboles que dejan expuestos a los ejemplares que quedan detrás. “Un árbol necesita tiempo para adaptarse. Eliminar alineaciones completas por una obra, una carretera o un hotel debilita a los árboles colindantes”, explica.

Árbol caído en Sant Josep

Desde la ABA se defiende la plantación en masa para cerrar esas ventanas y recuperar la función protectora del bosque. También se alerta sobre las malas prácticas de poda, que lejos de fortalecer los árboles, los debilitan. “Podas sin criterio, terciados excesivos o reducciones de copa hacen que el árbol pierda estructura y sea más vulnerable”, afirma Castilla, que reclama protocolos comunes de gestión del arbolado para todos los municipios.

Otro factor clave es el estado del suelo. “Trabajamos sobre suelos compactados, asfaltados y hormigonados, donde el agua no infiltra”, explica. Esto impide que los árboles desarrollen un sistema radicular fuerte y los deja más expuestos tanto a enfermedades como a episodios de viento y calor.

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La respuesta de los ayuntamientos: entre el viento y la falta de evaluación

Frente a este diagnóstico técnico, la respuesta de los ayuntamientos consultados es desigual. Algunos consistorios han atribuido directamente las caídas a la fuerza del viento, mientras que otros reconocen que aún no se ha realizado una evaluación técnica completa del estado previo del arbolado afectado.

En Sant Antoni, el Ayuntamiento informó de alrededor de 40 incidencias provocadas por el paso del temporal, relacionadas con la caída de árboles y ramas, el desplazamiento de contenedores y daños en señales, carteles y postes eléctricos. En su comunicado no se detallan factores añadidos al viento como causa de las caídas.

Desde Sant Joan de Labritja, el área de Jardines cifró en 23 los árboles caídos —15 en el municipio y ocho en Benirràs— y señaló que por el momento no se han detectado factores externos a las rachas de viento. No obstante, indicó que los técnicos están elaborando un informe de impacto y que, una vez concluido, se facilitará más información. Por ahora, el único plan previsto es la retirada de los ejemplares y la restitución de la normalidad.

Árbol desplomado en Sant Joan

En Ibiza ciudad, el concejal de Jardines, Manuel Jiménez, explicó que la caída de una quincena de árboles se debió a la fuerza del viento combinada con el peso añadido del agua acumulada en las copas y a la humedad del terreno, indicando que rachas de entre 80 y 90 kilómetros por hora son suficientes para provocar este tipo de daños. Una vez finalizado el temporal, el Ayuntamiento prevé inventariar los árboles perdidos, identificar las especies afectadas y proceder a su reposición.

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En Sant Josep, el consistorio informó de la caída de una docena de pinos entre Cala de Bou y Sant Josep, sin concretar si se han identificado causas añadidas al viento ni si se ha realizado una evaluación sanitaria previa de los ejemplares.

Por su parte, en Santa Eulària des Riu, se registraron varios avisos por árboles y ramas caídas en distintos puntos del municipio. Las incidencias fueron atribuidas al episodio de viento, sin que hasta el momento se haya informado de un análisis más profundo sobre el estado previo del arbolado afectado.

¿Un problema que va más allá del clima?

Para los expertos, el debate no es si el viento influye —lo hace—, sino por qué tantos árboles no estaban en condiciones de resistirlo.

“Las cosas naturales pasan, pero se puede prevenir y reducir el daño”, concluye Tomati.

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