LUTO EN LA COMUNIDAD CIENTÍFICA

Muere Josefina Castellví, la científica que abrió el camino a España en la Antártida

La bióloga y oceanógrafa Josefina Castellví, pionera del estudio antártico español y primera directora de la base en Livingston, fallece a los 90 años

Josefina Castellví
Josefina Castellví

La comunidad científica española llora la muerte de Josefina Castellví, bióloga y oceanógrafa que impulsó la presencia de España en la Antártida. Castellví, natural de Barcelona, falleció el pasado lunes en su ciudad natal a los 90 años, han confirmado fuentes cercanas a la investigadora.

Castellví deja un legado imborrable como una de las figuras más importantes en la historia de la ciencia española, no solo por su labor investigadora, sino también por su capacidad para liderar equipos, proyectar la ciencia nacional en territorios extremos y promover la divulgación del conocimiento científico sobre los océanos y el continente helado.

Una trayectoria marcada por la Antártida

Josefina Castellví nació en Barcelona en 1935 y se licenció en Biología en 1957. Su vinculación con la investigación comenzó en 1960 en el Instituto de Ciencias del Mar —entonces denominado Instituto de Investigaciones Pesqueras—, centro adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Especializada en bacteriología marina, su interés por los ambientes extremos la llevó a fijar su atención en el continente antártico, adonde llegó por primera vez en 1967, en una época en la que la presencia de mujeres en expediciones científicas era prácticamente inexistente.

Ese interés y dedicación culminaron con su participación en la organización de la investigación científica española en la Antártida en 1984, y con su papel al frente de la Base Antártica Española Juan Carlos I en la isla Livingston, que dirigió entre 1989 y 1997. En reconocimiento a su contribución, el pico Castellví lleva su nombre en esa misma isla.

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Líder en expediciones y oceanografía polar

A lo largo de su carrera, Castellví participó activamente en campañas y proyectos clave. Fue parte del primer barco español que operó en aguas antárticas, Las Palmas, y trabajó a continuación en el oceanográfico con capacidad polar Hespérides. En total, realizó cerca de una treintena de campañas oceanográficas y más de cinco expediciones a la Antártida, convirtiéndose en una pieza fundamental del desarrollo científico español en el continente helado.

Además, fue gestora del Programa Nacional de Investigación en la Antártida, encargándose de coordinar proyectos científicos internacionales, un papel que consolidó la presencia de España en investigaciones globales sobre el clima, los océanos y los ecosistemas polares.

Directora e investigadora reconocida

Entre 1994 y 1995, Josefina Castellví fue nombrada directora del Instituto de Ciencias del Mar, un puesto de alta responsabilidad que le permitió impulsar la investigación marina en diversas áreas.

A lo largo de su vida recibió múltiples distinciones en reconocimiento a su aportación científica y liderazgo. Entre ellas destacan el premio Mérula a la Mujer Directiva del Año (1994), la Medalla de Oro al Mérito Científico del Ayuntamiento de Barcelona (1996), y la Medalla Narcís Monturiol al Mérito Científico y Tecnológico de la Generalitat de Cataluña (1996). También fue galardonada con la Creu de Sant Jordi de la Generalitat (2003), el Premio de Medio Ambiente del Institut d’Estudis Catalans (2006) y el Premio Català de l’Any de El Periódico (2013).

Su trayectoria está jalonada de hitos que marcaron un antes y un después para la ciencia española, especialmente en campos como la oceanografía, la biología marina y la investigación en regiones polares.

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Una mujer adelantada a su tiempo

La figura de Castellví destaca no solo por sus logros científicos, sino también por la época en la que los alcanzó. En un momento en el que la presencia de mujeres en laboratorios y expediciones era muy escasa, ella no solo abrió caminos, sino que lideró instituciones y equipos, y se convirtió en un referente indiscutible dentro de la comunidad científica.

Su trabajo en los ambientes más hostiles, como las regiones antárticas, la colocó como una pionera y ejemplo de superación, capacidad y liderazgo científico.

Divulgación, defensa del medio ambiente y legado

Retirada desde el año 2000, Josefina Castellví no abandonó su compromiso con la ciencia ni con la defensa del medio ambiente y del continente antártico. Su labor divulgativa continuó a través de conferencias, publicaciones y participaciones en proyectos que buscaban acercar el conocimiento científico a la sociedad.

Coincidiendo con el 25 aniversario de la creación de la Base Antártica Española, Castellví protagonizó el documental Los recuerdos de hielo, dirigido por Albert Solé. En él, la investigadora volvió al continente blanco después de más de dos décadas, en un emotivo homenaje a los pioneros de la ciencia española en la Antártida y a los equipos que trabajaron junto a ella.

Su contribución científica y su visión del mar

Josefina Castellví describía el mar en femenino, reflejando su profunda conexión con el océano. Su especialización en bacterias marinas en ambientes extremos la llevó a explorar procesos biológicos poco conocidos y fundamentales para entender los ecosistemas polares.

Además, su visión sobre la Antártida como un archivo climático indispensable resonaba con fuerza en sus intervenciones. Para ella, cada columna de hielo contenía información clave para entender la historia climática del planeta, un dato crucial en tiempos en los que el cambio climático global se ha convertido en un desafío urgente.

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La investigación española en la Antártida: un salto cualitativo

Josefina Castellví siempre recordaba con vitalidad y nostalgia los retos de los primeros viajes a la Antártida, cuando los científicos españoles “no tenían nada” y trabajaban con medios limitados. Fue la construcción de la base en 1987 y la llegada del Hespérides en 1991 lo que marcó un punto de inflexión para la investigación polar española, consolidando su presencia y capacidad operativa en el continente.

Su labor científica y de gestión facilitó que España se integrara de manera activa en el tratado antártico y en proyectos científicos internacionales, llevando el nombre del país a uno de los escenarios más exigentes del planeta.

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