El Super Bowl LX no solo fue un duelo esperado entre New England Patriots y Seattle Seahawks, sino también el escenario de un espectáculo de medio tiempo que quedará grabado en la memoria de millones de espectadores. Bad Bunny, el artista urbano que ha revolucionado la música latina, ocupó el centro del escenario en el Levi’s Stadium de Santa Clara (California), ofreciendo un show que combinó cultura, emoción y estrellas invitadas como Lady Gaga y Ricky Martin.
Desde su entrada hasta el cierre, el espectáculo de Bad Bunny se convirtió en una declaración de identidad y un despliegue artístico sin precedentes para un mediotiempo de la NFL.
Un inicio con sabor latino
Nada más salir al campo, el artista dejó claro el espíritu que iba a impregnar su actuación. “¡Qué rico es ser latino!” fue su primera frase en escena, marcando el tono de un espectáculo que celebró las raíces culturales del continente americano.
El formato del show se presentó como un videoclip en vivo, alternando imágenes en el césped con material pregrabado. Todo comenzó en un sembradío montado sobre el campo de juego, con Bad Bunny vestido de blanco interpretando su éxito Tití me preguntó mientras jugaba con una pelota de fútbol americano, un guiño simbólico a la fusión entre culturas y pasiones.
Un casting de estrellas y caras conocidas
El espectáculo contó con una impresionante lista de invitados que subieron la intensidad del evento. Entre ellos destacaron Cardi B y Karol G, que se unieron sobre el césped para interpretar Yo perreo sola, una de las partes más enérgicas del espectáculo.
Además de las voces femeninas, figuras reconocidas como Jessica Alba, Pedro Pascal, Alix Earle y Young Miko también tuvieron su momento dentro de la puesta en escena, demostrando la amplitud del elenco que Bad Bunny reunió para la noche más vista del año.
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— celebsnapz (@celebsnapzx) February 9, 2026
El clímax llegó con la aparición de Lady Gaga, quien interpretó Die with a smile con un toque latino que conectó con el tema central del show y sorprendió a la audiencia por su emotividad.
Un recorrido personal y emotivo
Más allá de la música, Bad Bunny quiso compartir una historia personal con el público. En un momento del espectáculo, el artista se dirigió a su versión infantil proyectada en pantalla: “Nunca dejé de creer en mí”. Apareció entonces un Benito pequeño viendo la televisión y recibiendo un Grammy, una imagen simbólica que remarca su evolución artística y su lucha constante por alcanzar sus sueños.
Este instante cargado de nostalgia y emoción fue uno de los momentos más comentados, mostrando una faceta más íntima de un artista acostumbrado a grandes escenarios.
Ricky Martin y un mensaje con bandera
La presencia de Ricky Martin añadió otra capa de significado al espectáculo. El cantante interpretó un fragmento de Lo que le pasó a Hawaii, un tema con un fuerte contenido político que se conectó con las raíces culturales y sociales de la comunidad latina.
Durante su participación, Martin entonó: “No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai”, mientras surgían en escena banderas de Puerto Rico, reforzando el espíritu de orgullo y unidad que Bad Bunny había querido destacar desde el inicio.
Un cierre potente y un mensaje de unidad
La fase final del espectáculo estuvo cargada de simbolismo. Bad Bunny pronunció una frase que resonó en todo el estadio: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, seguida de “Dios bendiga a América” y la enumeración de todos los países del continente, un claro mensaje de unión y contra la discriminación.
El cierre vino con la canción Debí tirar más fotos, acompañado de todos los bailarines en escena y rematado con otra declaración: “Seguimo’ aquí”, un grito de resistencia y presencia cultural que dejó un mensaje duradero más allá del entretenimiento.
Un hito para la música latina
El show de medio tiempo del Super Bowl ha sido, históricamente, uno de los espacios más codiciados por artistas de todo el mundo. Desde 2016, cuando Coldplay compartió escenario con Beyoncé y Bruno Mars en el mismo Levi’s Stadium, el evento ha contado con actuaciones memorables de figuras como Lady Gaga (2017), Justin Timberlake (2018), Maroon 5 (2019), Shakira y Jennifer Lopez con Bad Bunny (2020), The Weeknd (2021), tributos al hip hop con Dr. Dre y otros (2022), Rihanna (2023), Usher (2024) y Kendrick Lamar con SZA (2025).

En este contexto, la actuación de Bad Bunny en 2026 refuerza la tendencia de dar mayor visibilidad a la música latina en uno de los escenarios más vistos de la televisión mundial y consolida al artista como uno de los referentes culturales de su generación.
Producción, logística y espectáculo global
El Super Bowl no es solo un evento deportivo; es un despliegue logístico y cultural de enorme envergadura. La ciudad anfitriona, Santa Clara, invierte cerca de 100 millones de dólares en alojamiento, seguridad, producción y servicios asociados, buscando también capitalizar la proyección mediática y tecnológica del evento.
El espectáculo de medio tiempo forma parte de esta gigantesca maquinaria de entretenimiento, junto con un despliegue publicitario que convierte cada anuncio durante el partido en un fenómeno en sí mismo. Según Mark Marshall, presidente de publicidad global de NBC Universal, los espacios durante el duelo alcanzarán cifras récord de inversión, con anuncios que superan ampliamente los 8 millones de dólares por 30 segundos.









