En Ibiza, cuando se habla de hoteles casi siempre se habla del verano. De ocupación, de precios, de plazas, de obras y de aperturas. Pero hay otra capa del negocio —menos visible en el día a día— que también define el futuro del sector local: la internacionalización. Y ahí Baleares juega en una liga propia. Desde hace décadas, grupos nacidos en el archipiélago han convertido el Caribe y Latinoamérica en una extensión natural de su know-how: grandes complejos, operación a escala, entretenimiento y, sobre todo, el dominio del resort vacacional y el todo incluido.
En ese mapa, Ibiza tiene dos “casos escuela”: Sirenis Hotels & Resorts y Palladium Hotel Group. Sirenis se define como cadena internacional con sede en Ibiza. Palladium, nacida en la isla y hoy con más de 40 hoteles, declara operar en España, México, República Dominicana, Jamaica, Italia y Brasil. Dos trayectorias distintas —una más selectiva, otra de escala—, pero una misma lectura: el negocio hotelero ibicenco no se limita al Mediterráneo.
Sirenis: crecimiento selectivo y alianzas operativas
Sirenis ha ido construyendo presencia internacional con una combinación de producto vacacional y expansión por etapas. Un ejemplo reciente fue su refuerzo en Colombia con la incorporación de un cinco estrellas en Cartagena de Indias de 147 habitaciones dentro de una alianza con OxoHotel Hospitality Management Group, que asume la operación del establecimiento. La operación es interesante por lo que revela del modelo: entrar o crecer de la mano de un operador local para acelerar implantación y reducir riesgo operativo.
Además, la propia cadena ha comunicado ese movimiento como parte de su expansión en el país con la adición del Hotel Karmairí/Grand Sirenis en Cartagena. Es un tipo de crecimiento que encaja con lo que hacen muchas hoteleras medianas cuando salen de su mercado natural: priorizan activos concretos, alianzas y aprendizaje en destino, frente a la expansión masiva.

Palladium: el Caribe como segundo gran pilar
Si Sirenis representa el movimiento selectivo, Palladium es el ejemplo de escala. El grupo declara una implantación fuerte en el Caribe y América —México, República Dominicana, Jamaica y Brasil— y una cartera que supera los 40 hoteles en seis países. En términos de negocio, eso significa algo muy concreto: el Caribe no es un “mercado internacional más”, sino una columna vertebral del modelo.
Esa escala también se apoya en acuerdos de distribución que hoy resultan determinantes. Un ejemplo: la ampliación del acuerdo comercial con Wyndham para comercializar hoteles de sus marcas vacacionales en Caribe y Brasil a través del ecosistema de fidelización de Wyndham fue presentada como una palanca clave de ventas, especialmente en Estados Unidos. El subtexto es relevante para Ibiza: la expansión ya no se juega solo en “tener el hotel”, sino en cómo lo vendes (programas de puntos, canales, alcance global).
El “ADN balear” en el Caribe: no es una excepción, es una familia empresarial
Para entender por qué Ibiza encaja tan bien en esta conversación, basta mirar el resto del archipiélago. Mallorca ha exportado durante décadas un modelo hotelero que en el Caribe funciona como un guante.
Barceló sitúa en su historia corporativa la inauguración de su primer hotel en el Caribe en Punta Cana (República Dominicana) en 1985, como hito de expansión internacional. RIU resume su desarrollo internacional con fuerte presencia en el Caribe y destinos de América, dentro de la evolución del grupo desde Mallorca. Y el propio contexto sectorial apunta a cómo se está reconfigurando la competencia: alianzas, fidelización y distribución masiva para capturar demanda transatlántica, especialmente de Norteamérica.
En esa misma línea, Iberostar reforzó su músculo comercial integrando Iberostar Beachfront Resorts dentro del ecosistema de IHG, un movimiento que el mercado interpreta como acceso a una red de distribución global y a un gran programa de fidelización. Y Bahía Príncipe (Grupo Piñero, con base en Palma) ha impulsado su posicionamiento en el todo incluido caribeño apoyándose en la joint venture con Hyatt, sumándose al universo de Inclusive Collection.
La idea-fuerza, en clave negocio, es sencilla: Baleares ha sido escuela en el producto vacacional y el Caribe es uno de los pocos lugares del mundo donde ese producto permite escalar con relativa naturalidad.

Por qué América es el tablero perfecto para las cadenas baleares
Hay cuatro razones, todas verificables por lógica de mercado y por los movimientos corporativos que se ven en el sector:
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Producto exportable: resort, entretenimiento, familias, gastronomía y todo incluido.
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Escala: complejos grandes con operación intensiva y compras centralizadas.
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Distribución: acuerdos con grandes grupos y programas de fidelización.
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Modelos de aterrizaje: alianzas con operadores locales o socios de gestión en destinos concretos.
Qué significa esto para Ibiza
Mirado desde Ibiza, el interés no es “dónde abren” sino qué consolida esa expansión: músculo financiero, know-how, acceso a mercados emisores y capacidad de reposicionar marcas. En un momento en el que el Mediterráneo vive debate sobre límites, presión social y modelo, que empresas nacidas en Ibiza jueguen parte de su crecimiento fuera, tiene una lectura empresarial evidente: diversificar para no depender solo del verano europeo.
Por eso Sirenis y Palladium funcionan como espejo. No porque haya que “seguir” cada movimiento como si fuese noticia de última hora, sino porque ayudan a entender algo más importante: Ibiza no es únicamente un destino; también es origen de compañías que compiten en el mercado global del resort.












