Existen deportistas cuya ambición se limita a superar al rival más cercano, mientras que otros, como es el caso de Ilia Malinin, parecen estar inmersos en una competición constante contra las leyes de la gravedad. A sus 21 años, el patinador estadounidense ha consolidado su estatus de estrella global en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, donde ha liderado el programa corto masculino, pero también ha resultado fundamental para que Estados Unidos se alzara con el oro en la modalidad por equipos.
Su apelativo, «Quad God» (el Dios del Cuádruple), ha dejado de ser una etiqueta juvenil para convertirse en una descripción técnica precisa, pues Malinin ha conseguido dominar los saltos de cuatro rotaciones con una frecuencia y solvencia que nadie ha logrado alcanzar durante las competiciones.
Un linaje marcado por la tradición y la estrategia
La relación de Ilia con el hielo proviene del resultado de una herencia familiar que hunde sus raíces en la exigente escuela soviética y en la experiencia olímpica de sus progenitores. Sus padres, Tatiana Malinina y Roman Skorniakov, representaron a Uzbekistán en las citas de 1998 y 2002, y han establecido en casa un entorno donde el alto rendimiento era el lenguaje cotidiano y donde su abuelo materno, Valery Pavlovich, aportaba la veteranía de cinco décadas como entrenador.

Como detalle curioso de su identidad y marca personal, el patinador utiliza el apellido de su madre por una decisión estratégica de sus padres, quienes consideraron que resultaría mucho más sencillo de recordar y pronunciar para el público estadounidense en su camino hacia la élite internacional.
Del hito técnico a la madurez pública
El momento que cambió su carrera para siempre ocurrió en 2022, cuando con tan solo 17 años se convirtió en el primer ser humano en aterrizar un cuádruple axel en competición oficial, un salto que requiere cuatro vueltas y media en el aire y que durante décadas fue considerado el límite infranqueable del patinaje artístico. A pesar de su meteórico ascenso y de su reciente título mundial en 2024, Malinin intenta mantener una vida equilibrada como estudiante en la Universidad George Mason, donde compagina las sesiones de entrenamiento con sus compromisos académicos.
Quadgod Ilia Malinin comes in with a bang! 💥 He helps Team USA take the lead after day 1️⃣ at #WTTFigure #FigureSkating pic.twitter.com/YgSdA5Xm6W
— ISU Figure Skating (@ISU_Figure) April 13, 2023
Sin embargo, su trayectoria no ha estado exenta de tropiezos mediáticos, como ocurrió en 2023 tras un desafortunado comentario en redes sociales sobre la orientación sexual y las puntuaciones de los jueces, un error que el propio atleta calificó como un comportamiento inmaduro y por el cual pidió disculpas públicas: «Tendría que decir que no soy heterosexual para que me subieran las notas de componentes», bromeó Malinin y la cancelación por parte de la comunidad LGBTQ+ fue inevitable.
Fuera del pabellón, sus intereses son similares a los de cualquier joven de su edad: disfruta del skateboard, el arte y los videojuegos, mientras observa cómo su hermana menor, Liza, sigue sus pasos en el mundo de la competición.
El rendimiento de Malinin en la pista de Milán confirma que su ventaja reside en una base técnica que, hoy por hoy, supera la de sus rivales directos debido a la complejidad de sus saltos: esta superioridad en la ejecución le ha permitido liderar el escalafón mundial y asegurar resultados constantes. Con el oro por equipos ya obtenido, la participación del estadounidense en estos Juegos refleja un cambio de ciclo donde la precisión en las rotaciones se ha convertido en el factor decisivo para alcanzar el podio.







