El ayuno intermitente ha pasado de ser una tendencia de redes sociales a una estrategia recurrente en las consultas de nutrición: esta práctica, que consiste en alternar periodos de ingesta normal con intervalos de abstinencia de alimentos, se promociona frecuentemente como la clave definitiva para adelgazar. Sin embargo, un reciente metaanálisis publicado en la prestigiosa revista Cochrane Database of Systematic Reviews pone en perspectiva su verdadera eficacia frente a los métodos tradicionales.
Tras analizar 22 estudios con casi 2.000 participantes, la investigación concluye que el ayuno intermitente ofrece una pérdida de peso moderada en adultos con obesidad, pero advierte que no es significativamente superior al asesoramiento dietético convencional ni garantiza una mejora diferencial en la calidad de vida.
Entonces, ¿el ayuno intermitente es realmente efectivo?
A pesar de los resultados del metaanálisis, la comunidad científica pide cautela antes de descartar esta técnica. Expertos como Ana Belén Crujeiras, de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), señalan que muchos de los estudios analizados presentan limitaciones en su calidad: «No es la última palabra. Existen evidencias científicas que demuestran que el ayuno intermitente puede ser útil en muchos casos», explica la especialista.
Uno de los puntos fuertes de esta estrategia es la generación de cetosis nutricional. En este estado, el cuerpo produce cuerpos cetónicos que actúan como moléculas señalizadoras con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que podría traducirse en un mayor bienestar general para quienes lo practican.
El debate que se ha generado sobre el ayuno intermitente
La discusión principal no radica en si el ayuno funciona (puesto que sí lo hace), sino en si aporta un valor extra comparado con la dieta hipocalórica de toda la vida (comer menos calorías repartidas en varias tomas). Francisco J. Tinahones, presidente de la Fundación SEEDO, aclara que el estudio no invalida el ayuno, sino que confirma que, hasta el momento, no hay pruebas sólidas de que supere a la restricción calórica clásica en cuanto a efectividad a largo plazo.
No obstante, otras investigaciones sugieren matices importantes:
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Efectividad en obesidad: estudios liderados por el propio Tinahones en BMC Medicine indican que, en pacientes con obesidad, el ayuno y las dietas cetogénicas logran resultados superiores a la dieta mediterránea hipocalórica estándar.
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Simplificación del déficit: al saltarse una comida, una persona puede dejar de consumir de forma natural unas 500 calorías diarias, facilitando el balance energético necesario para perder peso.
La clave: personalización y guía profesional
Al abordar el sobrepeso, la ciencia coincide en que no existe una receta universal. Mientras que para algunos la restricción hipocalórica clásica resulta sostenible, otros encuentran en el ayuno intermitente una alternativa más sencilla de seguir.
La recomendación final de los expertos es clara: cualquier cambio drástico en el patrón alimentario debe contar con la supervisión de un profesional de salud que garantice que el proceso sea saludable y adaptado a las necesidades metabólicas de cada individuo.













