El triunfo del Real Madrid sobre el Benfica por la mínima diferencia en la Champions League ha quedado en un segundo plano tras la apertura de un expediente disciplinario que sacude al fútbol europeo. La UEFA ya investiga al delantero argentino Gianluca Prestianni tras la denuncia de Vinícius Junior, quien acusó al exjugador de Vélez de haberle proferido insultos racistas en pleno campo de juego.
El máximo organismo del fútbol continental se enfrenta ahora a un proceso complejo donde el reglamento es tajante, pero la obtención de pruebas aparece como el principal obstáculo.
¿Qué dice el código disciplinario de la UEFA?
La base de la investigación se encuentra en el Artículo 14 del reglamento de la UEFA. Este apartado establece que cualquier persona bajo su jurisdicción que atente contra la dignidad humana (ya sea por raza, color de piel, religión, orientación sexual o género) se expone a una sanción mínima de diez partidos de suspensión.
En este caso, la gravedad de la acusación de Vinícius, quien asegura haber sido llamado «mono», activa de inmediato los protocolos de tolerancia cero que el organismo ha reforzado en los últimos años.
Los desafíos de la investigación: la «boca tapada» y las pruebas
A pesar de la firmeza del reglamento, el Tribunal de Disciplina se encuentra con un problema técnico difícil de resolver. Durante el altercado, ocurrido tras el gol del Real Madrid en el Estadio Da Luz, Prestianni se cubrió la boca con su camiseta al momento de hablar con el brasileño: este gesto impide la lectura de labios a través de las cámaras de televisión.
Expertos arbitrales, como el español Iturralde González, señalan que si no existe una prueba visual irrefutable o un audio claro, la sanción será difícil de aplicar: «Si la UEFA no puede demostrar el insulto de forma fehaciente, no podrá actuar, más allá de tomar declaración a los implicados y a testigos como Kylian Mbappé», explicó el excolegiado.
Cruce de versiones en el vestuario
El conflicto ha generado un abanico de testimonios contradictorios que la UEFA deberá analizar:
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La versión del Real Madrid: jugadores como Mbappé y Federico Valverde han sido los más vocales. El francés encaró a Prestianni en el campo y luego declaró que alguien con ese comportamiento «no merece jugar la Champions». Por su parte, Aurélien Tchouaméni reveló que el argentino habría admitido un insulto diferente, alegando que utilizó una expresión de tinte homofóbico en lugar de racista.
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La postura del Benfica: el técnico José Mourinho ha mantenido una posición cauta. «Vinícius me dice una cosa y Prestianni otra. No puedo asegurar quién tiene la verdad al cien por ciento», afirmó el entrenador luso.
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El descargo de Prestianni: el joven de 20 años, recientemente convocado por Lionel Scaloni para la Selección Argentina, niega rotundamente haber sido racista, aunque el uso de otros insultos cruzados complica su defensa ante los veedores del partido.
El respaldo institucional y los próximos pasos
Mientras la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) ha emitido un comunicado de solidaridad total con Vinícius, el Real Madrid, a través de su entrenador Álvaro Arbeloa, ha reafirmado su postura de «intolerancia absoluta» frente a cualquier acto de discriminación en 2026.
La UEFA solicitará en los próximos días las declaraciones formales de los protagonistas y del árbitro Francois Letexier. La resolución marcará un precedente: o se aplica una sanción histórica basada en testimonios, o el caso se cierra por falta de evidencia física clara, dejando abierta la polémica sobre los límites de la competitividad y el trato entre jugadores.







