La aparición de orugas procesionarias del pino en distintos puntos de Ibiza, especialmente en la zona de Sant Josep, ha vuelto a encender la preocupación entre vecinos y propietarios de mascotas ante el riesgo que supone este insecto para personas y animales.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran varias orugas desplazándose en grupo por caminos de tierra, una imagen característica de esta especie, conocida por avanzar en fila india y por sus pelos urticantes altamente tóxicos. En otro punto, puede observarse un nido en lo alto de un pino, la típica bolsa blanquecina donde se desarrollan las larvas.
“Gracias a Dios mis perros no los estaban viendo”, relataba una vecina tras encontrar varias orugas cerca de la entrada de su vivienda. La mujer explicó que intentó neutralizarlas con agua y detergente, mientras otros usuarios alertaban de los riesgos de manipularlas directamente.
En los comentarios, varios residentes compartieron experiencias preocupantes. “Mi marido no las tocó y aun así tiene una erupción por todo el cuerpo”, señalaba una usuaria. Otro vecino advertía: “Pueden matar a los perros rápidamente. Unos amigos acaban de perder el suyo por la inflamación de la lengua que provoca esta oruga”.
Un peligro para perros y niños
La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es especialmente peligrosa para los perros, que suelen acercarse por curiosidad. El contacto con los pelos urticantes puede provocar necrosis en la lengua, inflamación severa, reacciones alérgicas graves e incluso shock anafiláctico.
Veterinarios de la isla recomiendan acudir de inmediato a consulta ante cualquier sospecha de contacto y, en algunos casos, administrar corticoides de urgencia mientras se traslada al animal.
En humanos, el contacto puede provocar irritaciones cutáneas, problemas respiratorios y reacciones alérgicas, incluso sin tocar directamente la oruga, ya que los pelos pueden desprenderse y quedar suspendidos en el aire.
Dudas sobre cómo actuar y a quién avisar
La proliferación ha generado también confusión entre los vecinos sobre los protocolos de actuación. Algunos recomiendan avisar a la Policía Local, Protección Civil o al Seprona para activar el protocolo, mientras otros aseguran que, si los nidos están en terreno privado, la responsabilidad recae en el propietario.
En caso de encontrarse en bosque público, la competencia corresponde al Ibanat y al Ayuntamiento. También se puede notificar a través de la aplicación Línea Verde para que el área de Medio Ambiente tenga constancia.
Cabe recordar que el pasado noviembre de 2025 el Govern balear llevó adelante una campaña de tratamiento aéreo contra la procesionaria del pino en Ibiza y Formentera, una actuación preventiva destinada a reducir la población de la plaga antes de la bajada de las orugas al suelo en primavera. La intervención, coordinada por el Servicio de Sanidad Forestal, dependiente de la Conselleria de Medio Ambiente, formó parte de las medidas anuales de control, aunque la presencia actual de ejemplares demuestra que el problema persiste en distintas zonas de la isla.
No obstante, varios residentes lamentan que la respuesta no siempre es inmediata. “Si están en terreno privado, el propietario es responsable. Yo tuve que pagarlo para salvar el bosque en mi montaña”, explicaba otra vecina.
Regreso de una plaga estacional
La presencia de la procesionaria es habitual a finales del invierno y principios de primavera, cuando las orugas descienden de los pinos para enterrarse y completar su ciclo biológico. Sin embargo, el aumento de temperaturas y la menor incidencia de heladas favorecen su expansión.
El Govern balear mantiene campañas periódicas de control en parques y pinares, pero la percepción entre vecinos es que la plaga sigue extendiéndose por distintas zonas de la isla.
Mientras tanto, la recomendación general es clara: no tocarlas, mantener alejados a niños y mascotas y avisar a las autoridades competentes en caso de detectar nidos o concentraciones.













