El encarecimiento de los productos hortofrutícolas ya empieza a notarse en las cooperativas agrícolas, con subidas que oscilan entre el 10% y el 15%, aunque el sector advierte de que el incremento podría alcanzar hasta un 50% en el corto plazo. Así lo ha señalado la gerente de Agroeivissa, Sheila Gor, quien describe la situación como una “tormenta perfecta” derivada de la subida de los carburantes tras el impacto de la guerra en Irán.
El aumento de los costes no responde a un único factor. A la subida del combustible se suma el encarecimiento de los fletes marítimos, así como el incremento del transporte terrestre. En este contexto, los transportistas ya han advertido de un escenario de inestabilidad, con revisión de tarifas cada dos semanas, lo que añade más presión a la cadena de suministro.
Esta coyuntura se produce en un momento crítico para el campo. La producción local se encuentra bajo mínimos debido a la época de siembra, lo que obliga a importar productos desde Mercabarna, Murcia y Alicante, donde los precios también han subido.
Según explica Gor, el impacto del conflicto ya se ha trasladado al trabajo en las fincas de los socios. Actualmente, la producción local se limita principalmente a cítricos y patata, considerada el producto estrella, lo que permite cierto control de precios. Sin embargo, el resto depende del exterior y está sujeto a la volatilidad del mercado.
El aumento de costes ya afecta al inicio del ciclo agrícola, en pleno periodo de siembra. Desde Agroeivissa advierten de un escenario muy inestable, en el que el precio de un producto puede cambiar en cuestión de horas. “Siempre hemos intentado mantener tarifas durante una semana, pero ahora todo puede variar rápidamente”, señala Gor.
Ante este contexto, el sector agrícola espera ser incluido en el decreto de ayudas del Gobierno, que se aprobará en un Consejo de Ministros extraordinario. De lo contrario, advierten de un panorama “muy complicado” en los próximos meses.







