El Govern ha sacado a licitación la redacción del nuevo Plan Estratégico de Industria de Baleares, un contrato de 169.702,50 euros con IVA que deberá convertir en hoja de ruta hasta 2032 los diagnósticos previos sobre el sector industrial del archipiélago. En Ibiza, esos informes aterrizan sobre una paradoja: la isla ha construido liderazgo exterior en ámbitos como la moda Adlib y la música electrónica, y además aparece en los informes con nichos industriales de especialización tecnológica, pero mantiene bloqueado uno de los factores básicos para cualquier actividad productiva: el suelo industrial.
La memoria justificativa del contrato señala que el plan deberá revisar los informes existentes, identificar retos estructurales, oportunidades, sectores prioritarios, ejes estratégicos, indicadores y modelo de gobernanza. Es decir, no parte de una página en blanco: deberá ordenar datos, diagnósticos y demandas acumuladas durante años para transformarlos en medidas concretas.
Ibiza industrial: pequeña, concentrada y con poco margen físico
El diagnóstico cuantitativo incluido en el expediente cifra en 257 las empresas industriales de Ibiza, el 10,3% del total balear. De ellas, 218 son manufactureras, 5 pertenecen a industrias extractivas, 5 a energía y 29 a agua, saneamiento, residuos y descontaminación. La foto contradice la idea de una isla sin industria.
La distribución territorial es clara. Santa Eulària des Riu concentra 92 empresas industriales e Ibiza, 88, por encima del resto de municipios. El informe explica esta concentración por la ubicación de buena parte del suelo industrial en Santa Eulària, en el entorno funcional de la capital. Entre ambos municipios suman cerca del 70% de la industria insular, lo que convierte el eje Ibiza-Santa Eulària en el verdadero corredor industrial de la isla.
Ese mapa tiene una consecuencia directa: cuando el suelo industrial no crece o no se desbloquea, el cuello de botella afecta al corazón productivo de la isla. No solo a talleres o almacenes, sino también a logística, construcción, náutica, alimentación, mantenimiento, energía, residuos y servicios auxiliares que sostienen la actividad turística, de ocio y residencial.
Reclamo que viene de años
La falta de suelo industrial es una reivindicación reiterada por las patronales, por los empresarios y por distintas administraciones. En noviembre de 2025, Pimeef volvió a reclamar a los ayuntamientos que ampliaran el suelo industrial y habilitaran aparcamientos para camiones, al advertir de colapsos diarios en los polígonos durante la temporada alta. La patronal puso como ejemplo Montecristo, donde pueden concentrarse hasta 50 tráilers por la mañana, y Can Bufí, donde la falta de infraestructuras provoca pérdidas de tiempo y dinero.
El problema, según Pimeef, no es solo de espacio, sino de modernización. La patronal ya había advertido de que Ibiza tiene un suelo industrial “mal dimensionado y obsoleto” y que sin instalaciones adecuadas las empresas tienen más difícil adaptarse a nuevas normativas, riesgos laborales, eficiencia energética, conciliación, tecnología e incluso inteligencia artificial.
El expediente del nuevo plan recoge esa misma tensión desde otra vía. La memoria participativa de la UIB/FUEIB, basada en una encuesta a 34 entidades y 12 grupos focales, incluye un grupo específico en Ibiza con representantes de los sectores náutico, agroalimentario y construcción. En ese trabajo, la falta de suelo aparece como una de las barreras transversales del sector y se llega a describir la situación ibicenca como de “cero espacio” industrial.
La consecuencia de ese bloqueo es que parte de la actividad productiva acaba operando en suelo rústico, una situación que el diagnóstico cualitativo asocia a inseguridad jurídica. En términos prácticos, significa que empresas necesarias para la economía de la isla pueden funcionar en terrenos no pensados para usos industriales, con dificultades para ampliar, reformar, legalizar instalaciones, adaptar maquinaria o acceder a financiación.
El problema no es solo urbanístico. Una industria dispersa en suelo rústico genera más costes, peores accesos, más tráfico pesado por vías no diseñadas para ello, dificultades de carga y descarga y conflictos con usos residenciales, agrarios o ambientales. También limita la capacidad de profesionalización de sectores que necesitan naves, talleres, almacenes, aparcamientos, zonas logísticas y servicios comunes.
Moda Adlib: industria creativa con apoyo institucional
La otra cara de Ibiza es su capacidad para convertir identidad local en industria creativa. La moda Adlib, impulsada por el Consell de Ibiza, ha dado en abril de 2026 un paso de posicionamiento nacional al incorporarse a la Asociación Creadores de Moda de España, una de las principales plataformas del sector. La marca agrupa actualmente a 14 firmas y el Consell sitúa este movimiento dentro de su estrategia para fortalecer la moda ibicenca y apoyar a sus creadores.
Adlib no es una industria pesada ni compite por suelo en los mismos términos que un polígono logístico, pero sí necesita talleres, espacios de producción, almacenamiento, distribución, escaparates comerciales, formación, artesanía y canales de internacionalización. Su valor está en la marca, el diseño, el vínculo con el territorio y la preservación de técnicas artesanales, precisamente los elementos que el Consell trata de proteger bajo el paraguas de “Ibiza, siempre de moda”.
Ese proyecto, presentado en la Semana de la Moda de Madrid, busca unificar la promoción de Adlib Ibiza y Artesanía de Ibiza y reforzar la singularidad de la isla como territorio con una marca de moda y artesanía con denominación de origen. La iniciativa del Consell se planteó con el objetivo de respaldar a los creadores y dar proyección nacional a la artesanía ibicenca.
Electrónica: especialización industrial poco visible
El informe sobre la industria balear incorpora otro dato llamativo para Ibiza: la isla aparece como el territorio con mayor especialización relativa en fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos. En la tabla de especialización manufacturera por islas, Ibiza obtiene un cociente de localización de 3,25 en esta actividad, frente al 0,76 de Mallorca y el 0,69 de Menorca.
La lectura es relevante para el nuevo plan industrial. Si Ibiza tiene una posición relativa destacada en una actividad de mayor componente tecnológico, el reto no pasa solo por proteger industrias tradicionales o resolver el colapso de los polígonos, sino también por identificar qué empresas forman parte de ese nicho, qué necesidades tienen y si pueden crecer. Para eso vuelven a ser determinantes el suelo, las licencias, los espacios productivos, la formación técnica y la conexión con otros sectores de la isla.
La misma lógica sirve para las industrias creativas y de servicios avanzados que proyectan la marca Ibiza al exterior. La música electrónica no necesita necesariamente más polígonos para pinchar discos, pero sí necesita una red de empresas auxiliares que funcionen en espacios adecuados. Lo mismo ocurre con la moda, la náutica, la construcción o la agroalimentación: detrás de la marca Ibiza hay una economía material que necesita suelo, licencias, accesos y servicios.
Un plan obligado a bajar a tierra
El nuevo Plan Estratégico de Industria de Baleares llega, por tanto, con una obligación específica para Ibiza: ofrecer soluciones ante el déficit estructural de suelo industrial en la isla.
Mientras el plan se confecciona (la licitación recibe ofertas hasta el 11 de mayo), hay movimientos administrativos locales que intentan proveer herramientas al sector. Por caso, en febrero el Ayuntamiento de Ibiza aprobó inicialmente dos convenios urbanísticos para desbloquear suelo industrial en Can Bernat Sud y Can Bufí Sud, dos ámbitos previstos en el PGOU de 2023. Los acuerdos buscan permitir avances por partes y evitar que el desarrollo quede paralizado por la falta de unanimidad entre propietarios.
Un mes después, el Ayuntamiento inició la tramitación de otro acuerdo en Can Bufí con Novelec Pitiuses y Suministros Ibiza para dividir un ámbito urbanístico y acelerar la urbanización del vial sur del polígono industrial.
Está claro, de todos modos, que se necesita una hoja de ruta integral para la isla. Ibiza vende moda, música, ocio, náutica y marca internacional. Pero para sostener todo eso necesita también talleres, almacenes, logística, servicios técnicos, espacios de producción y polígonos capaces de absorber una economía que ya existe. Ese será uno de los exámenes más concretos del nuevo plan industrial autonómico: comprobar si la estrategia se queda en el diagnóstico o si consigue bajar a tierra en la isla donde el suelo es, precisamente, el recurso más escaso.
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