Un hombre de 49 años de nacionalidad peruana —agredido el pasado sábado por la madrugada en una zona peatonal de Formentera al grito de «y encima maricones»— recibió el alta médica este martes y formalizó la denuncia ante la Guardia Civil, que ahora investiga si los hechos constituyen un delito de odio por orientación sexual e identidad de género.
La víctima había permanecido varios días ingresada en la Policlínica Nuestra Señora del Rosario de Ibiza con un traumatismo craneoencefálico con focos hemorrágicos y lesiones en el ojo izquierdo, bajo atención del servicio de Neurocirugía. Aunque ya ha recibido el alta, deberá guardar reposo domiciliario durante los próximos días, según publicó IB3.
Los hechos
Según el relato de la asociación LGTBIQ+ Sa Clau de s’Armari, que fue quien denunció públicamente el caso, la víctima se encontraba haciéndose una fotografía junto al cartel de la obra de teatro Entrepares, cuando un vehículo intentó abrirse paso con un amago de atropello. Al recriminar la maniobra, los ocupantes del coche bajaron del vehículo y, tras fijarse en el cartel, le agredieron propinándole una paliza que le dejó con heridas en la cabeza, hematomas y lesiones de diversa consideración.
La denuncia
Agentes de la Guardia Civil se desplazaron hasta donde se encontraba el hombre para tomarle declaración y completar así el proceso formal. A partir de este momento, la investigación queda en manos del instituto armado, que deberá determinar si los hechos constituyen un delito de odio o si se trató de una pelea motivada por otras razones.
Exigen que actúe la Fiscalía de Delitos de Odio
Desde Sa Clau de s’Armari rechazan que el caso pueda calificarse como un simple altercado y reclaman una investigación exhaustiva para identificar a los agresores, así como la intervención de la Fiscalía de Delitos de Odio. La asociación también ha pedido una condena pública por parte de las instituciones de Formentera y Baleares.
El suceso se produce a escasos días del 17 de mayo, Día Internacional contra la LGTBIfobia, lo que ha incrementado la preocupación entre los colectivos sociales de las islas y ha reabierto el debate sobre la persistencia de la violencia homófoba en España.













