La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito educativo ha abierto un nuevo frente para las universidades españolas. A pocas semanas de la convocatoria de junio de la Selectividad, varias comunidades autónomas han decidido endurecer los controles ante el aumento de estudiantes que utilizan dispositivos tecnológicos ocultos para copiar durante las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).
El fenómeno preocupa especialmente por el uso de nanopinganillos, micrófonos camuflados, gafas inteligentes y otros sistemas conectados a internet capaces de recibir respuestas desde el exterior gracias al apoyo de la IA. Ante esta situación, cuatro autonomías han optado por incorporar detectores de frecuencia para intentar localizar estos aparatos invisibles a simple vista.
Galicia, Murcia, Cataluña y Aragón serán las primeras regiones en desplegar este tipo de tecnología durante los exámenes. Otras ocho comunidades estudian aplicar medidas similares mientras crece la inquietud entre responsables universitarios y tribunales de evaluación.
Las universidades refuerzan la vigilancia en la PAU
La principal preocupación de las universidades es garantizar la igualdad entre estudiantes y evitar que las nuevas tecnologías comprometan la credibilidad de la Selectividad.
Los detectores de frecuencia permiten localizar dispositivos electrónicos ocultos que emiten señal durante los exámenes. El objetivo es descubrir herramientas como los nanopinganillos, pequeños auriculares invisibles que se introducen en el oído y solo pueden extraerse con un imán.
Estos sistemas suelen funcionar conectados a teléfonos móviles o a otros aparatos desde los que una persona situada fuera del aula dicta las respuestas al estudiante. En algunos casos, la inteligencia artificial ya permite incluso sustituir al colaborador humano. Aplicaciones conectadas pueden escuchar las preguntas del examen y generar respuestas automáticas en tiempo real.
Cuatro comunidades usarán detectores de frecuencia
Galicia, Murcia, Cataluña y Aragón ya han confirmado que emplearán detectores de frecuencia durante la convocatoria de junio.
En paralelo, Andalucía, Asturias, Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Navarra y Euskadi estudian incorporarlos próximamente.
Euskadi incluso ha advertido expresamente a los estudiantes de que el personal encargado de vigilar la prueba “en todo momento puede hacer uso de detectores de frecuencias que fácilmente localizan dichos dispositivos no autorizados”.
El endurecimiento de los controles llega después de que las universidades detectaran un aumento del uso de tecnología para copiar en los exámenes.
“Tendrán un 0” y podrían perder toda la Selectividad
Las sanciones previstas para quienes sean descubiertos utilizando este tipo de dispositivos son especialmente severas. En la mayoría de comunidades, el castigo no se limita al examen concreto en el que se detecte la trampa. Los tribunales contemplan directamente la anulación completa de toda la PAU.

En Murcia, por ejemplo, el coordinador general de la prueba, Joaquín Lomba, recordó que copiar o simplemente ser sorprendido con material destinado a hacerlo “supone un cero en todos los exámenes de esa convocatoria”. La dureza de las medidas busca generar un fuerte efecto disuasorio ante una práctica que preocupa cada vez más a los responsables académicos.
La IA acelera las nuevas formas de copiar
El avance de la inteligencia artificial ha transformado por completo este tipo de fraudes académicos. Antes, los estudiantes necesitaban a otra persona fuera del aula que buscara las respuestas y se las transmitiera. Ahora, algunas herramientas permiten automatizar gran parte del proceso.
Los kits tecnológicos que se venden en internet incluyen auriculares invisibles, cámaras ocultas, bolígrafos con micrófono y gafas inteligentes capaces de enviar información en tiempo real. Además, muchos de estos dispositivos se anuncian abiertamente en redes sociales y páginas web especializadas.
Jesús Ángel Miguel, delegado para la PAU de la Universidad de Zaragoza, explicó la magnitud del problema: “Es un problema que estamos viendo también en las carreras, y tenemos que poner controles, porque es muy asequible”. El responsable universitario añadió que existen “calculadoras que parecen calculadoras normales y resulta que están conectadas a internet y con la IA resuelven cualquier examen de matemáticas”.
Galicia fue pionera en aplicar estos controles
Galicia comenzó a utilizar detectores de frecuencia en 2019 y se convirtió en la primera comunidad en adoptar esta tecnología. El responsable de la PAU en la Universidad de Vigo, Iván Area, explicó que la decisión se tomó tras detectarse casos de estudiantes que utilizaban pinganillos durante los exámenes. “Para nosotros es fundamental intentar garantizar la igualdad de oportunidades”, señaló.
Los detectores gallegos recorren de forma aleatoria las aulas donde se celebran las pruebas. Si el aparato detecta una señal, los responsables localizan al estudiante implicado y levantan un acta. Area reconoció además que sigue habiendo intentos pese a las advertencias: “Para nosotros es muy triste ver que a pesar de las advertencias lo siguen intentando”.
Los móviles y relojes inteligentes estarán prohibidos
Además de los detectores, varias universidades han reforzado las restricciones sobre dispositivos electrónicos dentro de las aulas.
En Cataluña, por ejemplo, las universidades ya han comunicado a los centros educativos que los estudiantes no podrán acceder a las pruebas con teléfonos móviles, relojes inteligentes, auriculares ocultos, gafas inteligentes ni pulseras electrónicas.
Murcia también obligará a mantener los móviles completamente apagados y depositados en zonas delimitadas del aula. La vigilancia se extenderá igualmente a objetos aparentemente normales, como bolígrafos o calculadoras electrónicas.
El elevado coste frena su implantación total
Aunque muchas comunidades valoran incorporar detectores, el coste económico sigue siendo uno de los principales obstáculos. Las universidades de Canarias, Madrid y Extremadura reconocieron su preocupación por el problema, aunque este año no utilizarán estos sistemas.
Antonio Adelfo Alberto Delgado, vicepresidente de la comisión organizadora de la Selectividad en Canarias, explicó que los detectores “son caros” y que implantarlos en todas las sedes supone un importante esfuerzo económico.
En Extremadura incluso se detectó el año pasado a un alumno con el imán utilizado para extraer un nanopinganillo. Pese a ello, de momento solo se reforzará la vigilancia tradicional.
José Antonio Pariente, responsable de la PAU extremeña, admitió la dificultad de controlar este fenómeno: “Es muy difícil controlar el intento de copiar con el avance tan rápido de las nuevas tecnologías”.
La Selectividad afronta así una nueva etapa marcada por la irrupción de la inteligencia artificial y por el desafío de proteger la credibilidad de unos exámenes decisivos para miles de estudiantes cada año.





