El lanzamiento comercial de una serie limitada de relojes nacida de la colaboración entre las firmas Swatch y Audemars Piguet ha generado aglomeraciones y problemas de seguridad en diferentes ciudades europeas.
La afluencia masiva de compradores ha obligado a la intervención de las fuerzas de seguridad y al cierre preventivo de varios establecimientos comerciales en España y el Reino Unido.
Incidentes y despliegue policial en Barcelona
En Barcelona, la expectativa por adquirir uno de los ejemplares de la colección denominada “Royal Pop” impidió la apertura de la tienda oficial de Swatch ubicada en el Passeig de Gràcia. Aunque algunos clientes llevaban días pernoctando en la vía pública, la concentración de personas aumentó hasta alcanzar los 300 asistentes durante la mañana del sábado.
Ante el incremento de la tensión y la presión del público por acceder al interior del local, los responsables del negocio decidieron mantener las puertas cerradas por motivos de seguridad. Para controlar la situación y mantener el orden, se requirió la intervención de patrullas de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana.
Por el contrario, el punto de venta situado en el centro comercial L’Illa Diagonal sí pudo abrir sus puertas, aunque registrando una alta concurrencia desde las primeras horas.
Cierres comerciales en el Reino Unido y reventa internacional
Una situación similar se ha vivido en el Reino Unido, donde la compañía relojera optó por suspender temporalmente la actividad en sus principales tiendas de Londres, Glasgow, Birmingham y Liverpool. A través de un comunicado, la empresa justificó la medida argumentando la necesidad de proteger la integridad física tanto de sus empleados como de los propios usuarios ante las multitudes congregadas antes del horario de apertura.
El principal motivo de este interés radica en el factor económico. Mientras que las piezas de la colección de Swatch tienen un coste oficial de entre 385 y 400 euros, sus diseños se basan en modelos de alta gama de Audemars Piguet cuyo valor de mercado habitual supera los 20.000 euros.
Esta diferencia de precio ha activado un mercado de reventa inmediato en plataformas digitales de segunda mano, donde ya se han registrado ofertas que alcanzan las 16.000 libras esterlinas, reflejando el carácter especulativo que ha rodeado a este lanzamiento a nivel global.









