Los cortes de luz han marcado la actualidad de Ibiza en los últimos meses. Desde la pasada primavera, distintos puntos de la isla han sufrido interrupciones del suministro, algunas de pocos minutos y otras prolongadas durante horas, que se han sucedido con la llegada del pico de consumo de la temporada alta. La reiteración de los episodios ha abierto una pregunta de fondo: ¿son incidencias sueltas o el síntoma de una red tensionada? Endesa, de momento, no ha aclarado si este verano se han registrado más incidencias que en años anteriores.
«Incidentes aislados», pero bajo análisis
Preguntada por este medio sobre si esos episodios comparten alguna causa común o un problema estructural, Endesa respondió que se trata de «incidentes aislados y puntuales» que repara conforme a su plan de contingencia, «con maniobras de localización, despliegue de brigadas y colocación de grupos electrógenos para minimizar la afectación a los clientes».
Sin embargo, ante la consulta sobre si lleva un registro de las incidencias, si este verano hay más que en años anteriores y si podría influir una saturación de la red, la compañía introdujo un matiz relevante: admitió que está realizando «análisis para ver si puede encontrarse un factor común». De todos modos, la empresa precisó que la prioridad actual es resolver las averías y que «los análisis detallados se realizarán más adelante».
Semanas de cortes por toda la isla
La casuística de las últimas semanas alimenta la duda. Varios barrios del municipio de Ibiza han encadenado cortes que la compañía ha vinculado, en distintas ocasiones, a fallos en cables subterráneos de media tensión. El episodio más reciente, ya de madrugada de este martes, se saldó con dos averías casi consecutivas: una en la zona de Can Tomás, en Sant Rafel, que afectó a 92 clientes, y otra en la línea ‘Gració’, que dejó sin luz a 124 clientes en Santa Gertrudis. En pocas horas, más de 200 usuarios se quedaron sin suministro. Endesa desplazó un grupo electrógeno y dio por normalizada la situación a lo largo de la mañana.
Entre los afectados por el corte de Sant Rafel estuvo UNVRS, que esa madrugada tuvo que interrumpir su fiesta —la residencia del DJ estadounidense John Summit— varias horas antes de lo previsto pese a operar con generadores, tal y como informó La Voz de Ibiza. El caso, por tratarse de una de las salas de referencia de la isla, dio proyección internacional a un problema que los residentes y los negocios locales vienen padeciendo desde hace semanas.
Demanda creciente
A escala local, el propio sistema eléctrico ibicenco viene siendo objeto de refuerzos. Red Eléctrica —operadora de la red de transporte, distinta de la distribuidora que gestiona las averías— puso en servicio en 2025 una nueva línea soterrada de 132 kV entre las subestaciones de Ibiza y Bossa y una nueva subestación en Sant Jordi, dentro del llamado Eje Sur, un conjunto de actuaciones con 35 millones de inversión destinado a «reforzar la seguridad y calidad de suministro de la isla». Este mismo año ha sumado además una batería de 90 MW en Ibiza para apuntalar el suministro en las Baleares. Unas inversiones que, al margen de las infraestructuras de Endesa, describen un sistema insular sometido a una presión creciente.
En el ámbito balear, la filial de redes e-distribución de Endesa invirtió 33,1 millones de euros en las islas durante 2025 —12,3 en nuevas conexiones y ampliaciones de potencia, 13,5 en crecimiento y calidad y 7,4 en mantenimiento y renovación de activos— para reforzar una red sometida a un consumo creciente. El dato que mejor ilustra esa presión: entre 2023 y 2025 la red balear incorporó 11.733 nuevos suministros, y la potencia asociada a las altas de 2025 creció un 62,2% respecto al año anterior.
Los instaladores alertan de daños en los equipos
Sobre el terreno, los instaladores eléctricos de la isla han mostrado su preocupación. El vicepresidente de la asociación del sector integrada en Pimeef (Asemie), Juan Manuel Díaz, explicó recientemente en Radio Ibiza que, aunque en muchos casos han sido microcortes, en otros los clientes han tenido problemas serios, con equipos afectados por las bajadas y subidas de tensión.
Díaz señaló que este tipo de averías se ha registrado en varios puntos de la isla y que las quejas recaen sobre los negocios, que son quienes dejan de dar servicio. Añadió que, si bien los equipos actuales resisten mejor estas situaciones que antes, este verano están recibiendo más trabajo de reparación de aparatos.
Comercios afectados y un problema que excede Ibiza
Los efectos se han dejado sentir en la actividad económica desde hace meses. Ya el pasado mayo, un apagón dejó sin suministro durante horas a entre 50 y 60 comercios del barrio de Sa Colomina, en Ibiza, en un episodio que golpeó de lleno a la hostelería en plena franja de desayunos: sin cafeteras ni cámaras frigoríficas, varios locales no pudieron dar servicio y una restauradora llegó a cifrar las pérdidas en torno a 300 euros solo en cafés, según informó La Voz de Ibiza.
Los comerciantes criticaron además que Endesa no avisara del corte ni ofreciera un plazo estimado de reparación. Desde entonces, cierres temporales de negocios por falta de electricidad se han repetido en distintos puntos del municipio.
El problema, además, no se limita a la isla. A mediados de junio, unos cortes intermitentes afectaron de forma simultánea a Mallorca, Menorca e Ibiza. Y esta misma semana el foco se ha trasladado a Mallorca, donde las asociaciones de restauración (Restauración Mallorca CAEB) y de hoteleros de la Playa de Palma (AHPP) han denunciado cortes reiterados entre el 17 y el 19 de julio, en pleno fin de semana de temporada alta, y estudian reclamar por los daños y las pérdidas ocasionadas.
En el plano institucional, el Ayuntamiento de Ibiza llegó a asegurar durante uno de los episodios que no tenía constancia de incidencias que afectaran al servicio en la ciudad, en contraste con las quejas vecinales. La Voz de Ibiza se ha dirigido al Consell de Ibiza para conocer si ha mantenido contactos con Endesa a raíz de los cortes de este verano; a cierre de esta información no había respuesta.
Mientras la compañía mantiene que cada corte es un hecho aislado y anuncia que analizará más adelante si existe un factor común, vecinos, comercios y sector eléctrico coinciden en una lectura de fondo: una red que, en el pico de consumo del verano ibicenco, da muestras de tensión.











