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El peligro detrás de Bizum que pone en alerta a las personas mayores: miles de euros pueden desaparecer sin que lo adviertan

Varios casos judiciales en España revelan cómo el acceso al móvil, las tarjetas o el PIN puede facilitar el abuso económico de personas mayores
Bizum
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La confianza necesaria en una relación de cuidado puede convertirse también en una vía para cometer abusos económicos. Diferentes procedimientos judiciales e investigaciones policiales conocidos en España muestran un patrón en el que personas mayores han perdido miles de euros después de que quienes tenían acceso habitual a su domicilio, teléfono móvil, tarjetas bancarias o cuentas aprovecharan esa posición.

Uno de los casos más recientes se ha conocido este jueves en San Sebastián, donde una empleada del hogar ha sido condenada después de reconocer que realizó 17 envíos mediante Bizum desde el teléfono del hombre al que cuidaba hacia su propio móvil.

Las operaciones se llevaron a cabo entre enero y marzo de 2025 y alcanzaron conjuntamente los 7.000 euros. Los movimientos se realizaron sin el conocimiento ni el consentimiento del perjudicado.

El caso vuelve a poner el foco en un elemento que aparece de manera recurrente en situaciones similares: el acceso privilegiado que proporciona una relación de confianza, especialmente cuando existe la posibilidad de utilizar dispositivos móviles, tarjetas, claves o sistemas de banca online.

17 operaciones de Bizum y 7.000 euros enviados a su propio móvil

El procedimiento de San Sebastián terminó con una condena de 21 meses y un día de prisión para la empleada del hogar. La mujer reconoció que, entre enero y marzo de 2025, utilizó el teléfono del hombre al que cuidaba para efectuar 17 operaciones de Bizum. El dinero fue enviado desde el dispositivo de la víctima directamente hacia su propio teléfono.

En total, las operaciones sumaron 7.000 euros y se realizaron sin que el hombre tuviera conocimiento de ellas ni hubiera dado su consentimiento. La condenada aceptó los hechos y asumió el compromiso de devolver la totalidad del dinero mediante 14 mensualidades de 500 euros.

La pena de prisión, por su parte, ha quedado suspendida durante dos años. Esa suspensión está condicionada a que la mujer no vuelva a delinquir y cumpla con el calendario establecido para devolver los 7.000 euros.

Una anciana con Alzheimer y 34 retiradas de efectivo

El episodio no constituye, sin embargo, el único procedimiento judicial relacionado con el aprovechamiento de una situación de confianza para acceder al dinero de una persona vulnerable. Otro de los casos se produjo en Salamanca, donde una trabajadora del hogar fue condenada a dos años de prisión después de apropiarse de 10.200 euros de una anciana con Alzheimer a la que cuidaba.

En esta ocasión, el mecanismo utilizado no fue Bizum. La trabajadora aprovechó tanto la relación de confianza existente como la situación de vulnerabilidad de la mujer para conseguir el PIN de su tarjeta bancaria.

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Una vez que tuvo acceso a la clave, realizó 34 reintegros de 300 euros. La sucesión de retiradas permitió alcanzar un total de 10.200 euros.

El procedimiento muestra que el acceso al dinero no depende exclusivamente de las nuevas herramientas de pago a través del teléfono. Una tarjeta bancaria y el conocimiento de su PIN pueden ser suficientes cuando existe una relación cotidiana que facilita el acceso a esa información.

La confianza en comercios también puede convertirse en una vía para el fraude

En Pamplona se produjo otro caso con características diferentes. Una cuidadora de 71 años fue condenada a dos años de prisión por estafar 5.294,13 euros a la mujer para la que trabajaba como empleada interna desde 2016.

Según estableció la resolución judicial, la trabajadora se aprovechó de la confianza que algunos establecimientos tenían en su empleadora. Entre esos negocios se encontraba una farmacia. Utilizando esa situación, adquirió medicamentos y productos cosméticos destinados a su propio uso. La pena de dos años de cárcel quedó suspendida durante cinco años a cambio de que devolviera el dinero mediante pagos mensuales de 88 euros.

Aunque el procedimiento empleado fue distinto al de San Sebastián o Salamanca, vuelve a aparecer el mismo elemento de fondo: una posición de confianza que facilita realizar determinadas operaciones o compras sin que la persona perjudicada las detecte inmediatamente.

Un enfermero investigado tras movimientos de 17.000 euros

No todos los episodios recopilados han terminado ya con una sentencia. También existen investigaciones que permanecen abiertas. En febrero de 2026, los Mossos d’Esquadra detuvieron en Barcelona a un enfermero de una residencia por un presunto delito de estafa.

La investigación comenzó después de detectarse movimientos en las cuentas de una residente de 80 años que había fallecido. Concretamente, se localizaron dos movimientos por importes de 10.000 y 7.000 euros, respectivamente. Además de esos 17.000 euros, la investigación detectó varios intentos fallidos de realizar operaciones mediante Bizum.

En este caso se trata de un procedimiento todavía abierto, por lo que su situación judicial es diferente a la de las condenas dictadas en San Sebastián, Salamanca y Pamplona.

El móvil, una herramienta que aparece de forma recurrente

El teléfono móvil tiene una presencia destacada en varios de estos episodios. La situación no es nueva. Ya en 2021, la Policía Nacional detuvo a una mujer acusada de estafar más de 40.000 euros a un hombre de 91 años.

La circunstancia resultaba especialmente significativa porque la mujer cobraba precisamente por enseñarle a utilizar su teléfono móvil. La investigación policial permitió detectar decenas de transferencias y reintegros que habían sido realizados mediante banca online y códigos enviados al dispositivo de la víctima.

El mismo elemento aparece, de una forma diferente, en el caso más reciente de San Sebastián. Allí, según los hechos reconocidos, bastó con tener acceso al teléfono del hombre para realizar los 17 envíos de Bizum que acabaron sumando 7.000 euros.

La tecnología, por tanto, aparece como una herramienta dentro de situaciones en las que el factor determinante es la posibilidad de acceder de manera cotidiana a dispositivos e información financiera de otra persona.

PIN, móviles desbloqueados y acceso cotidiano a las cuentas

Los casos presentan cantidades, métodos y situaciones judiciales distintas. Algunos terminaron con condenas, mientras que otros continúan bajo investigación.

También cambian los mecanismos empleados. Bizum aparece en varios episodios, pero no es la única vía utilizada: se han registrado reintegros mediante tarjetas, transferencias a través de banca online y compras realizadas aprovechando la confianza de determinados establecimientos.

El punto común es el acceso privilegiado que surge de una relación cercana. Conocer el PIN de una tarjeta, poder utilizar un teléfono desbloqueado, acceder a códigos recibidos en el móvil, gestionar compras habituales o entrar regularmente en el domicilio puede proporcionar las herramientas necesarias para realizar movimientos económicos que no sean advertidos inmediatamente.

El caso conocido este jueves en San Sebastián refleja con especial claridad ese mecanismo. La trabajadora reconoció haber utilizado el propio teléfono del hombre al que cuidaba para enviarse 7.000 euros mediante 17 Bizum en apenas tres meses.

Pero las cantidades detectadas en otros procedimientos muestran que el perjuicio puede llegar a ser todavía mayor. Los casos recopilados incluyen 10.200 euros retirados mediante 34 reintegros, 5.294,13 euros utilizados en compras, movimientos por un total de 17.000 euros bajo investigación y una estafa de más de 40.000 euros detectada por la Policía Nacional.

Más allá de las diferencias entre cada procedimiento, todos ponen el foco sobre una misma circunstancia: la confianza puede facilitar un nivel de acceso a la vida cotidiana y financiera de una persona mayor que, cuando se utiliza de manera abusiva, permite que el dinero desaparezca sin ser detectado de forma inmediata.

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