La prostitución está cambiando de escenario. La actividad que tradicionalmente podía localizarse en calles, clubes y otros espacios identificables se desplaza cada vez más hacia ámbitos privados y dispersos, una transformación que Médicos del Mundo denomina prostitución deslocalizada y que ya representa el 80% de las personas atendidas por la organización en Baleares.
Pisos particulares, viviendas turísticas, habitaciones de hotel o embarcaciones son algunos de los espacios en los que se desarrolla este modelo. El cambio no es únicamente geográfico: según advierte la entidad, puede aumentar el aislamiento de las personas que ejercen la prostitución y hace más complicado que los profesionales puedan llegar hasta ellas.
Qué significa que la prostitución esté «deslocalizada»
La expresión hace referencia precisamente a la pérdida de un lugar estable y fácilmente identificable en el que se desarrolla la actividad.
Frente al modelo tradicional, en el que las organizaciones podían acudir a determinadas calles o establecimientos para contactar directamente con las personas, ahora la actividad puede encontrarse dispersa entre múltiples espacios privados.
A esta dispersión se suma la movilidad. Las personas pueden cambiar de vivienda, hotel o emplazamiento, algo que Médicos del Mundo señala especialmente durante la temporada turística.
El resultado es una realidad mucho menos visible desde el exterior y, por tanto, también más difícil de abordar por los servicios sociales, sanitarios y las organizaciones especializadas.
Por qué es más difícil detectar posibles casos de trata
Una de las principales preocupaciones es que la pérdida de contacto directo puede dificultar la identificación de posibles situaciones de trata y explotación sexual.
Médicos del Mundo recuerda que ejercer la prostitución no implica necesariamente ser víctima de trata. Sin embargo, el contacto con las personas permite detectar determinados indicadores de alerta y conocer en qué condiciones se encuentran.
Entre esos indicios figuran la falta de libertad para decidir dónde vivir o trabajar, el control de los desplazamientos por parte de terceros, la retención de documentación, el engaño sobre las condiciones de la actividad o la imposición de deudas.
Cuando la persona se encuentra en una vivienda privada, un hotel o una embarcación y cambia periódicamente de ubicación, establecer ese contacto resulta más complicado.
Internet también cambia el funcionamiento
La deslocalización no afecta únicamente al lugar físico donde se desarrolla la prostitución. Médicos del Mundo señala también el papel que desempeñan internet y los teléfonos de contacto.
La organización advierte de que la dependencia puede aumentar cuando terceras personas controlan los anuncios online, los números de teléfono mediante los que se conciertan los encuentros o los propios desplazamientos.
El espacio físico deja así de ser necesariamente el punto desde el que se organiza la actividad. El contacto puede realizarse a distancia y el lugar del encuentro variar, dificultando todavía más el seguimiento por parte de las entidades especializadas.
Más aislamiento y menos acceso a recursos
Otra de las consecuencias señaladas por Médicos del Mundo es la dificultad para acceder a las personas y ofrecerles atención sanitaria, recursos sociales o mecanismos de protección.
A la dispersión geográfica pueden sumarse otras circunstancias de vulnerabilidad, como una situación administrativa irregular, barreras idiomáticas, desconocimiento de los recursos comunitarios o falta de redes de apoyo.
La organización considera que el aislamiento puede aumentar la dependencia respecto de terceros y dificultar que una persona que necesite ayuda pueda acceder a ella.
El 80% de las personas atendidas ya está en este modelo
La dimensión del cambio queda reflejada en los datos de Médicos del Mundo Baleares: la prostitución deslocalizada alcanza ya al 80% de las personas atendidas por la entidad en las islas.
En Ibiza, Médicos del Mundo atendió durante el último año a 365 personas en contexto de prostitución, de las cuales el 91% eran mujeres. La organización recalca que este dato no significa que todas ellas sean víctimas de trata.
En Mallorca fueron atendidas 1.045 personas, el 90% mujeres.
El reto de llegar hasta donde antes era más fácil hacerlo
La transformación obliga también a modificar la manera en la que trabajan las organizaciones. Si antes determinados espacios permitían establecer un contacto relativamente estable, la dispersión entre viviendas y otros ámbitos privados hace que localizar, acompañar y mantener el contacto con las personas sea más complejo.
Ese es uno de los principales desafíos que Médicos del Mundo sitúa detrás del crecimiento de la prostitución deslocalizada: la actividad no necesariamente disminuye cuando deja de verse en los lugares tradicionales, sino que cambia de escenario y se vuelve menos accesible para quienes trabajan en la detección de situaciones de vulnerabilidad, explotación o trata.











