El final de la temporada en Ibiza empieza a dejar balances entre quienes han pasado los últimos meses trabajando en la isla. Uno de ellos es Miguel Ángel Torres, camarero e influencer, que ha publicado un reel en el que analiza cómo ha vivido estos meses y deja una conclusión contundente sobre la actividad: «Verano nefasto».
Torres explica que esperaba que septiembre sirviera como un nuevo impulso para la temporada, pero sostiene que las lluvias y tormentas terminaron frustrando esas expectativas. A partir de ahí, hace balance de un verano en el que asegura que sí se ha trabajado, aunque con muchas dificultades y teniendo que exprimir las posibilidades disponibles. «Pues nada, familia, pensábamos que este verano, septiembre, era el tiro de arranque de temporada. Pero nada, las cuatro lluvias y las cuatro tormentas que nos han caído nos han jodido, pero bien», detalla.
Su análisis no se limita al tiempo. El camarero pone especialmente el foco en el comportamiento de una parte de los visitantes y en la distribución de su gasto durante las vacaciones en Ibiza. Según su percepción, el dinero disponible se habría concentrado principalmente en la fiesta, dejando en un segundo plano la gastronomía y otros establecimientos de la isla.
«Verano nefasto»: el balance de un camarero de Ibiza
Miguel Ángel Torres no necesita demasiadas palabras para resumir su valoración de la temporada. «Entonces, resumiendo cuentas: verano nefasto, verano nefasto. Lo hemos trabajado, sí, al final hemos trabajado, pero exprimiendo, exprimiendo, exprimiendo. No ha sido fácil», explica. El camarero reconoce de esta manera que ha habido trabajo durante el verano, pero insiste en que conseguirlo no ha resultado sencillo.
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Su descripción transmite una temporada en la que, desde su experiencia, ha sido necesario aprovechar al máximo las oportunidades. La repetición de «exprimiendo» sirve precisamente para expresar esa sensación de haber tenido que sacar rendimiento a una situación que considera complicada.
Torres realiza el balance cuando la temporada está prácticamente terminada. Al final del vídeo explica que quedan solamente cuatro días antes de marcharse. Pese a su valoración negativa del verano, mantiene un mensaje de continuidad: «Familia, temporada nefasta, pero seguimos a tope».
Las lluvias de septiembre frustraron sus expectativas
Una parte de las esperanzas de Torres estaba depositada en septiembre. Según relata, existía la expectativa de que ese mes funcionara como «el tiro de arranque de temporada», pero las condiciones meteorológicas alteraron esos planes: «Las cuatro lluvias y las cuatro tormentas que nos han caído nos han jodido, pero bien». El camarero atribuye así a las lluvias y tormentas parte del resultado que describe posteriormente como negativo.
Después de ese comienzo, el reel se transforma en un balance más amplio sobre cómo se ha trabajado durante el verano y qué tipo de gasto ha observado entre quienes han pasado por Ibiza. Y es precisamente ahí donde Torres formula algunas de sus críticas más duras.
Su crítica al perfil de algunos visitantes: «Gente de verdad muy baja calidad»
El camarero también cuestiona el comportamiento de parte de las personas que han visitado Ibiza durante la temporada; «Gente de verdad muy baja calidad. La gente, el poquito dinero que ha traído, ha sido para la fiesta. No ha pensado en gastronomía, no ha pensado en los locales bonitos que tenemos aquí en Ibiza, los restaurantes… Bueno, en general, todo».
Se trata de su valoración personal a partir de la temporada que ha vivido trabajando en la isla. Torres considera que una parte de los visitantes habría llegado con poco presupuesto disponible y habría priorizado un tipo concreto de gasto.
En su relato, la fiesta aparece como el principal destino de ese dinero, mientras que la gastronomía, los restaurantes y otros establecimientos habrían quedado relegados. El camarero insiste en esa idea inmediatamente después y vuelve a repetir una misma palabra tres veces para remarcar su diagnóstico.
«Solamente han pensado en fiesta, fiesta y fiesta»
Para Torres, uno de los principales problemas de la temporada ha sido precisamente la prioridad que determinados visitantes habrían concedido a la oferta de ocio nocturno. «Solamente han pensado en fiesta, fiesta y fiesta. Un desastre. Y dentro de eso, los han desplomado y luego no les ha quedado un duro para poder disfrutar de un buen plato de comida, sea ibicenco o no», remarca.
Su crítica apunta así a la distribución del presupuesto de los visitantes. Según la experiencia que expone en el reel, después de gastar en fiesta, algunos turistas ya no disponían de dinero suficiente para consumir en restaurantes.
El camarero no limita esta reflexión exclusivamente a la cocina local. Al hablar de las opciones que, según él, quedan fuera de ese gasto, menciona expresamente la posibilidad de disfrutar de «un buen plato de comida, sea ibicenco o no». Previamente también había destacado los «locales bonitos» y los restaurantes existentes en Ibiza.
De esta forma, su balance establece una diferencia clara entre dos tipos de consumo: por un lado, el gasto destinado a la fiesta y, por otro, el que podría haberse dedicado a la gastronomía y a otros locales.
Una temporada trabajada «exprimiendo» las oportunidades
Pese a la dureza de sus palabras, Torres deja claro que la temporada no ha significado una ausencia total de trabajo. «Lo hemos trabajado, sí, al final hemos trabajado, pero exprimiendo, exprimiendo, exprimiendo. No ha sido fácil», señala.
Ese matiz ocupa un lugar importante dentro de su balance. El camarero no afirma que no haya habido actividad, sino que describe un verano difícil en el que trabajar habría exigido un esfuerzo considerable. El mensaje se produce además cuando su propia temporada está llegando prácticamente al final.
Después de repasar las dificultades, las lluvias, el comportamiento que atribuye a algunos visitantes y la concentración del gasto en la fiesta, vuelve a resumir su impresión con la misma expresión utilizada anteriormente. «Familia, temporada nefasta, pero seguimos a tope», concluye.
Miguel Ángel Torres cierra el reel desde Playa d’en Bossa, cuando ya quedan pocos días para terminar su temporada: «Saludos desde Playa d’en Bossa, familia. Quedan cuatro días ya de temporada y nos vamos». El mensaje pone punto final a un vídeo en el que el camarero e influencer realiza un balance especialmente crítico de su experiencia durante el verano en Ibiza.











