HORARIO DE INVIERNO

Cambio de hora en Ibiza y Formentera: relojes retroceden 60 minutos este domingo

Toda España recuperará el horario de invierno durante la madrugada del 25 de octubre, cuando a las 03.00 volverán a ser las 02.00. El ajuste reabre el debate sobre su eliminación, que continúa bloqueada en la Unión Europea.

Ibiza y Formentera retrasarán sus relojes una hora durante la madrugada de este sábado 24 al domingo 25 de octubre, cuando a las 03.00 volverán a ser las 02.00, para recuperar el horario de invierno conforme a la normativa europea. El cambio permitirá disponer de una hora adicional durante la noche, aunque también supondrá que anochezca antes a partir del domingo.

La modificación afectará a todas las Islas Baleares y al resto de la España peninsular. Los teléfonos móviles y otros dispositivos conectados suelen actualizarse automáticamente, mientras que los relojes analógicos y algunos electrodomésticos deberán ajustarse manualmente.

El cambio de hora de octubre de 2026 será el último incluido en la orden ministerial española que estableció el calendario de ajustes entre 2022 y 2026. Sin embargo, esto no significa que desaparezca la práctica: la Unión Europea ya ha publicado las fechas correspondientes al periodo 2027-2031 y, por ahora, no existe ningún acuerdo para suprimirla.

El regreso al horario de invierno llega, además, en medio de una discusión que divide a científicos y asociaciones. Mientras algunos físicos defienden mantener la alternancia entre los horarios de verano e invierno, la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) reclama establecer de forma permanente el horario de octubre.

Europa mantiene bloqueada la eliminación del cambio de hora

La posibilidad de acabar con los ajustes estacionales lleva años sobre la mesa de las instituciones europeas. En 2018, la Comisión Europea presentó una propuesta para eliminar los cambios de hora dos veces al año, permitiendo que cada Estado miembro decidiera qué horario oficial conservar durante todo el año.

Sin embargo, la iniciativa no prosperó debido a las diferencias entre los países y a las dificultades para coordinar sus decisiones. El expediente continúa pendiente en el Consejo de la Unión Europea, que representa a los gobiernos nacionales y cuya aprobación resulta necesaria para modificar el sistema vigente.

España intentó reactivar esta discusión en octubre de 2025. Como ya informó La Voz de Ibiza sobre la propuesta del Gobierno para acabar con el cambio de hora, el Ejecutivo de Pedro Sánchez planteó que los ajustes estacionales desaparecieran en 2026, aunque la iniciativa no consiguió desbloquear las negociaciones.

El Gobierno español fundamentó su propuesta en tres argumentos: el respaldo mayoritario de la ciudadanía a la eliminación del cambio horario, la falta de pruebas de un ahorro energético sustancial y sus posibles consecuencias negativas sobre la salud y el bienestar.

Desde Bruselas, una portavoz comunitaria recordó este viernes 23 de octubre que la posición de la Comisión Europea permanece inalterada desde hace ocho años. «Nuestra posición no ha cambiado desde 2018, cuando presentamos esa propuesta a los líderes. Los Estados miembro son los mejor situados para decidir sobre ello, pero hace ya ocho años que esta propuesta está atascada en el Consejo», afirmó.

La representante comunitaria confirmó, además, que «sigue en marcha» un estudio sobre los efectos del cambio horario en Europa, cuyo objetivo será «apoyar la discusión». No obstante, todavía no existe una fecha concreta para conocer sus conclusiones ni se ha detallado cómo se trasladarán los resultados a los gobiernos.

Mientras tanto, la Comisión Europea ha publicado en marzo de 2026 el calendario de cambios horarios hasta 2031. La existencia de estas fechas no impide una futura modificación normativa, pero confirma que el mecanismo actual continúa vigente mientras los Estados miembros no alcancen un acuerdo.

Físicos defienden mantener los ajustes estacionales

El físico Jorge Mira Pérez, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, considera que modificar los relojes dos veces al año responde a las diferencias de luz solar entre las estaciones. En declaraciones a Europa Press, ha definido el cambio de hora como «un mecanismo de regulación social».

Para el investigador, mantener un horario fijo durante los doce meses no sería una solución adecuada para toda España. «No puedes tener opción fija», ha recalcado, al argumentar que las diferencias geográficas generan situaciones muy distintas dependiendo de la época del año.

Como ejemplo, ha explicado que, si España conservara permanentemente el horario de invierno, en algunas zonas de Levante amanecería entre las 05.00 y las 06.00 durante aproximadamente cuatro meses. En cambio, si se mantuviera el horario de verano, en Galicia no saldría el sol hasta las 09.00 o las 10.00 durante parte del invierno.

Mira Pérez también ha cuestionado la representatividad de la consulta europea realizada en 2018 para conocer la opinión de los ciudadanos sobre la supresión del cambio horario. Según ha indicado, participó menos del 1% de la población europea y el debate estuvo especialmente impulsado por países del norte del continente, como Finlandia, cuyas condiciones de luz son diferentes.

El físico sostiene que el sistema actual responde a una adaptación que los países europeos fueron incorporando progresivamente. Italia comenzó a aplicar cambios estacionales en los años sesenta y otros Estados lo hicieron posteriormente, especialmente durante la crisis energética de los setenta.

«Europa ya ha tenido su consenso y se ha puesto de acuerdo. Lo que pasa es que vivimos tiempos donde todo se vuelve del revés», ha criticado el investigador, quien considera que eliminar los ajustes podría generar nuevos problemas relacionados con la distribución de las horas de luz.

Quejas puntuales y diferencias entre países

Una postura similar mantiene José María Martín Olalla, profesor de la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla. El investigador reconoce que existen preferencias personales por los distintos horarios, pero considera que no resulta sencillo determinar cuál sería la mejor opción para toda la población.

En declaraciones a Europa Press, ha recordado que España lleva «mucho tiempo» modificando sus relojes en primavera y otoño y que las quejas relacionadas con esta práctica «son puntuales».

Martín Olalla sostiene que el cambio de hora «tiene su utilidad racional tal y como se plantea», especialmente en los países situados en latitudes donde las diferencias entre las horas de luz del verano y del invierno resultan significativas.

El profesor también rechaza que todos los miembros de la Unión Europea deban adoptar necesariamente una solución idéntica. A su juicio, las condiciones de España, Portugal, Malta o Grecia no son comparables con las de Finlandia o Suecia, donde la duración de los días experimenta variaciones mucho mayores.

«Yo no sé qué es lo óptimo en Finlandia porque no vivo en Finlandia. Pero si en Finlandia tienen la necesidad de acabar con el cambio de hora, no por ello tienen que obligar a que países como Portugal, Grecia, Italia o España tengan necesariamente que acabar con el cambio de hora porque ellos tengan esa necesidad», ha argumentado.

Por este motivo, el investigador considera que una regulación excesivamente uniforme podría no responder a las necesidades de todos los territorios. «A lo mejor no es útil tener una rigidez absoluta en un sitio como la UE», ha señalado.

ARHOE reclama fijar definitivamente el horario de invierno

Frente a estas posiciones, el presidente de honor de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles, César Martín, defiende suprimir los cambios semestrales y mantener durante todo el año el horario de octubre.

El representante de ARHOE prefiere utilizar las denominaciones de «horario de marzo» y «horario de octubre», en lugar de las habituales referencias al verano y al invierno, porque considera que estas pueden condicionar las preferencias de la población.

«La mención del verano evoca vacaciones, buen tiempo, y creo que condiciona un poco la opinión de la ciudadanía. Y también creemos que hay que evitar demonizar las horas de oscuridad porque son las que también empleamos para descansar, y parece que santificamos, por así decirlo, las horas de luz solar asociadas al ocio, olvidando que también son las mejores para producir», ha explicado.

César Martín sostiene que el horario de invierno favorece una mayor estabilidad de los ritmos biológicos, con posibles beneficios para el descanso, la productividad laboral y el rendimiento escolar. Según afirma, existe un consenso médico «absoluto» sobre sus ventajas frente al horario de verano permanente.

Esta postura coincide con los argumentos de especialistas en sueño y cronobiología recogidos anteriormente por La Voz de Ibiza en su análisis sobre los beneficios del horario de invierno para la salud.

El presidente de honor de ARHOE también considera que acabar con el ajuste semestral constituye «un mandato de la ciudadanía europea» y reclama que las instituciones comunitarias culminen el proceso legislativo para hacer efectiva su eliminación.

Asimismo, ha señalado que tanto el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico como las instituciones europeas han cuestionado el ahorro energético asociado a los cambios de hora, uno de los principales argumentos históricos utilizados para justificar esta práctica.

Martín añade otro elemento al debate: el huso horario oficial de España, que considera desajustado respecto de su posición geográfica. A su juicio, esta circunstancia puede generar dificultades adicionales para sincronizar los horarios laborales y sociales con los ritmos circadianos.

Por ahora, Ibiza y Formentera seguirán aplicando el sistema vigente. Durante la madrugada del domingo 25 de octubre los relojes retrocederán sesenta minutos y comenzará el horario de invierno, mientras la Unión Europea mantiene pendiente una decisión definitiva sobre el futuro de los cambios estacionales.

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