En los últimos años, se ha observado un preocupante incremento en el consumo de Viagra y medicamentos similares entre jóvenes españoles. Según distintos informes y profesionales, uno de cada cuatro usuarios de estos fármacos tiene entre 16 y 30 años, utilizándolos principalmente en contextos recreativos y para combatir el temor al fracaso sexual.
Especialistas consultados por Mallorca Diario señalan que este fenómeno está estrechamente relacionado con la presión social y las expectativas poco realistas derivadas del consumo de pornografía. La sexóloga Teresa Ramos, directora del Centro de Terapia y Pareja Palma, destaca que la pornografía promueve una visión centrada en el coito de la sexualidad, generando en los jóvenes la necesidad de cumplir con estándares inalcanzables.
Además, el urólogo Miquel Amer, del Hospital de Inca, indica que en los jóvenes la disfunción eréctil suele tener un origen psicológico, derivado de experiencias previas negativas, ansiedad o presión social. Esta situación lleva a muchos a recurrir al Viagra para asegurar su rendimiento sexual, aunque esto no siempre se traduce en un mayor placer.
El uso de Viagra en entornos festivos, especialmente cuando se combina con alcohol y otras drogas, representa un riesgo significativo para la salud. Los especialistas advierten que esta combinación puede ser peligrosa, aumentando las posibilidades de sufrir efectos adversos graves.
La importancia de la educación sexual
Este incremento en el consumo de fármacos para la disfunción eréctil entre jóvenes pone de manifiesto la necesidad de una educación sexual integral que aborde temas como las expectativas realistas sobre el rendimiento sexual, el impacto de la pornografía y la gestión de la ansiedad relacionada con la sexualidad.
Los expertos coinciden en que es fundamental proporcionar a los jóvenes herramientas y conocimientos que les permitan desarrollar una sexualidad saludable y libre de presiones externas.
El 93% de los adolescentes de Baleares ven pornografía antes de los 14 años