La mujer vio la foto y se estremeció: el cuerpo sin vida retratado en la imagen que le habían hecho llegar era la de su hermana, de 17 años, quien llevaba semanas desaparecida desde que la patera en la que había emigrado desde Argelia naufragó en las aguas del Mediterráneo.
Junto con la foto, el emisor anónimo también le decía que, si quería más información sobre el paradero del cuerpo, debía pagar 500 euros.
La mujer argelina que residía en Francia logró repatriar el cuerpo de su hermana sin caer en la extorsión que se le presentaba. Pero en muchas ocasiones la historia no tiene ese desenlace: son muchas las familias que caen víctimas de una red que opera en distintos puntos de España y que accede a información confidencial.
“Son familias que llevan un tiempo sin saber del paradero de sus seres queridos y están en una situación de especial vulnerabilidad”, cuenta Helena Maleno, activista por los derechos de personas migrantes de la organización Caminando Fronteras. Esta ONG colaboró con la mujer en cuestión, al asesorarla para que no fuera una más de esas víctimas.
La mujer que buscaba a su hermana dio con Caminando Fronteras por intermedio de una familia, que también había sido acompañada por la ONG.
Desesperación y angustia
“Ella llega con mucha angustia: le han enviado información que no sabe cómo verificar. Siente que, además, tiene derecho a tener la información sin un pago previo. No sabía qué hacer”, recuerda Maleno.
Desde la organización fueron categóricos: la instaron a desestimar aquel contacto y a presentar una denuncia sobre la desaparición de su hermana, que incluyera todos los detalles, incluido la exigencia de dinero a cambio de información.
Esa denuncia sirvió para que, gracias al acompañamiento de Caminando Fronteras y del Fondo Pitiuso de Cooperación, la mujer pudiera encontrar y repatriar el cuerpo de su hermana. Pero también contribuyó con información de primera mano a una investigación que, en el último tiempo, ha revelado la presencia de mafias extorsivas.
Maleno cuenta que a partir del trabajo que hacen en Argelia, muchas familias manifestaron a personal de Caminando Fronteras que les contactaban para pedirles dinero a cambio de información de sus familiares desaparecidos. “Creemos que es algo recurrente y una red muy extensa”.
“Hay casos en los que primero les piden dinero para decirles si están vivos. En otras ocasiones, es dinero a cambio para decirles si han encontrado el cuerpo de los familiares. E incluso les piden dinero para hacer repatriaciones”, dice Maleno sobre lo que ocurre con familias, principalmente argelinas y marroquíes, que buscan dar con migrantes desaparecidos en las cosas españolas.
Una o varias redes
Caminando Fronteras no sabe si hay “varias redes”. Pero creen que la información que aportaron es parte de la denuncia hecha por la Guardia Civil, destapada el año pasado, que reveló una red mafiosa de la cual participaban organismos oficiales (de Argelia y España), organizaciones civiles y funerarias.
“Por ejemplo, están implicados institutos de medicina legal, por las fotos que hacen circular entre las familias de personas inmigrantes son fotos que se hacen durante autopsias”, explica Fina Darder Juan, coordinadora del Fondo Pitiuso de Cooperación.
Según reveló el diario El País en relación con estas redes, los miembros se nutren “de atestados, informes de organismos oficiales, fotografías, ubicaciones, certificados médicos aparentemente falsificados”. Habían elaborado, según el juez de la causa, un “procedimiento paralelo de identificación”, completamente ilegal.
Y la solicitud de dinero por informaciones podía ascender a 6.000 euros, según la investigación. En esta causa se ha denunciado el proceder del Centro Internacional para la Identificación de Migrantes Desaparecidos (Cipimd), una ONG española que, bajo la fachada de ayudar a familias a encontrar a migrantes desaparecidos, hacía de esto un negocio.
Maleno enfatiza que las familias en búsqueda están en una situación especialmente vulnerable. “Siempre les decimos que hagan la denuncia. Y que tienen derecho a información verídica sin pagar nada a cambio. Pero son personas que buscan y buscan a sus seres queridos, y que cuando no encuentran nada caen en la desesperación”.
Por eso, la activista denuncia: “Las autoridades deben terminar estas redes lo antes posibles. Causa mucho dolor a las familias y dificulta el acceso a la verdad. No puede ser que las familias caigan en manos de personas y estafadores in escrúpulos”.