España apenas ha tenido tiempo de recuperarse del paso de Ingrid cuando un nuevo sistema frontal, bautizado como Joseph, ha tomado el relevo.
Según el aviso oficial emitido por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el temporal mantendrá gran parte de la Península bajo condiciones adversas hasta el jueves, concentrando su mayor peligro inicial en el noroeste del país.
El impacto inmediato en Galicia y la red de transporte
La situación es especialmente crítica en el interior de Pontevedra, donde se ha activado la alerta roja ante la previsión de lluvias que podrían dejar hasta 120 litros por metro cuadrado en apenas medio día: esta emergencia ya ha tenido consecuencias directas en la vida cotidiana, ya que varios municipios gallegos han optado por cancelar las clases y suspender cualquier actividad al aire libre.
En cuanto a las infraestructuras, el temporal ha obligado a suspender conexiones ferroviarias clave que unen Ourense con Santiago y Vigo, así como diversas líneas de ancho métrico en el norte y el centro peninsular. Por su parte, la Dirección General de Tráfico monitoriza más de 70 carreteras afectadas por la nieve y el agua, con especial incidencia en puertos de montaña y tramos de la red secundaria en provincias como Ourense, Zamora, Salamanca y Asturias, donde la circulación es imposible en varios puntos.
Desplome térmico y nieve para la jornada del miércoles
El escenario meteorológico sufrirá una transformación radical a mitad de semana debido a la formación de una mesobaja que atravesará la Península de oeste a este: el fenómeno provocará una caída drástica de los termómetros en la mitad norte, con descensos de hasta seis grados en menos de 24 horas. Se espera que esta segunda fase sea la más intensa del episodio, ya que la cota de nieve bajará de forma brusca, dejando acumulaciones importantes en los sistemas montañosos y posibles copos en zonas de la meseta Norte.
Además de las precipitaciones, el viento se convertirá en un factor de riesgo extremo durante el miércoles: las previsiones apuntan a rachas que podrían superar los 100 kilómetros por hora, afectando especialmente al sureste peninsular y a las zonas costeras del mar de Alborán, lo que complicará aún más las tareas de los servicios de emergencia.
Previsión de mejora y avisos de Protección Civil
Aunque se espera que la inestabilidad comience a remitir de forma paulatina a partir del jueves, los organismos de seguridad mantienen la vigilancia ante posibles inundaciones o cortes de suministro en las zonas rurales. Protección Civil ha hecho un llamamiento a la prudencia, instando a los ciudadanos a limitar los desplazamientos y a sellar bien sus viviendas frente al viento y el frío.
Las autoridades insisten en que la trayectoria de la borrasca todavía podría sufrir ligeros cambios, por lo que es vital permanecer atentos a las actualizaciones de los partes meteorológicos.









