La presencia de algas invasoras en Menorca pone en riesgo algunos de los ecosistemas marinos más valiosos del Mediterráneo, como las praderas de posidonia y el coralígeno, según un estudio coordinado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC).
La investigación, que analiza datos entre 2008 y 2024, identifica hasta cinco especies invasoras en el litoral menorquín y concluye que su impacto varía según el hábitat y la evolución de cada una.
El estudio se ha desarrollado en 30 puntos de muestreo repartidos por toda la costa y analiza la expansión de especies como Womersleyella setacea, Acrothamnion preissii, Lophocladia trichoclados, Asparagopsis taxiformis y Caulerpa cylindracea.
La especie más preocupante
Entre todas ellas, la más alarmante actualmente es Womersleyella setacea, que presenta una elevada presencia en el hábitat del coralígeno en Menorca, especialmente a más de 30 metros de profundidad.
En algunas zonas llega a superar el 80% de cobertura, lo que supone una amenaza directa para la biodiversidad marina de uno de los ecosistemas más ricos del Mediterráneo.
Evolución desigual de las algas invasoras
El estudio destaca que no todas las especies siguen el mismo comportamiento. Algunas han reducido su presencia con el tiempo, mientras que otras mantienen o incrementan su impacto.
Es el caso de Acrothamnion preissii, que tras ser muy abundante en los primeros años ha disminuido notablemente, aunque sigue presente en zonas concretas, especialmente en los rizomas de posidonia oceanica.
Por su parte, Lophocladia trichoclados ha experimentado una rápida expansión geográfica desde su detección en 2008 y, aunque su cobertura es baja, ha generado impactos locales relevantes en hábitats rocosos poco iluminados.
En cambio, Asparagopsis taxiformis y Caulerpa cylindracea mantienen por ahora un comportamiento menos agresivo, con efectos limitados sobre los ecosistemas.
Menorca, menos afectada… por ahora
En comparación con otras zonas del Mediterráneo occidental, el impacto de las especies invasoras marinas en Menorca es actualmente menor.
Sin embargo, el estudio advierte de que esta situación podría cambiar si aumentan factores como el cambio climático, la presión humana o la degradación de los ecosistemas.
Los investigadores subrayan que los hábitats bien conservados son más resistentes a la invasión, mientras que los entornos degradados se vuelven más vulnerables y pierden capacidad de recuperación.
Este trabajo pone el foco en la necesidad de proteger los ecosistemas marinos para frenar la expansión de las algas invasoras en Baleares y preservar la biodiversidad del Mediterráneo.








