TRANSPORTE

Alsa activa la búsqueda de 80 conductores para la nueva contrata de buses en Ibiza y choca con el problema de la vivienda

La UTE Alsa–Voramar el Gaucho acelera la puesta a punto del servicio tras el aval del tribunal de recursos contractuales y prevé reforzar plantilla y flota en los próximos meses, con el alojamiento como principal obstáculo.

Autobus eléctrico que circulará en Ibiza. (Foto: area_office2007)

Luego de que el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) haya respaldado la adjudicación de la nueva contrata de transporte público de la isla de Ibiza, la empresa adjudicataria tiene un gran desafío por delante: completar una robusta plantilla de conductores.

El reto no es solo captar personal: encontrar vivienda para esos chóferes vuelve a situarse como el mayor cuello de botella en la isla.

Según estimaciones de la UTE Alsa–Voramar el Gaucho, informadas por Diario de Ibiza, se deberían incorporar unos 80 conductores para poder operar con la ampliación de la flota. El Consell ya había informado que hay previsto un margen de 10 meses desde la entrada en vigor de la contrata (que se estipula será en marzo) hasta que la flota de 99 coches esté 100 % operativa.

La entrada en funcionamiento del nuevo sistema se había ido aplazando por esos recursos y que el calendario se desplazó hasta marzo como punto de arranque progresivo.

Refuerzo de plantilla con captación “a nivel nacional”

Con miras a comenzar la operación, se ha iniciado un proceso de selección de conductores fuera de la isla para cubrir el refuerzo de plantilla que exige la nueva operativa, y ya trabaja con una primera criba de candidatos que deberán desplazarse a Ibiza para familiarizarse con líneas y sistemas. La concesionaria analiza alquilar viviendas a propietarios para ponerlas a disposición de los nuevos empleados, asumiendo una parte del coste y pactando que el trabajador aporte otra fracción, normalmente por debajo de precios de mercado.

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La renovación de la flota contempla 99 autobuses y un despliegue escalonado: la adjudicataria prevé que la mayoría de las nuevas unidades lleguen en el transcurso de los próximos dos meses, mientras que una parte podría demorarse hasta junio por los plazos de fabricación.

En paralelo, la UTE ya ha avanzado la infraestructura para sostener el salto a la movilidad eléctrica. La base de Cala de Bou dispone de 16 puntos de recarga y un sistema de “smart-charging” para programar cargas nocturnas y repartir la potencia entre vehículos sin generar picos de consumo.

Según esa misma información, en las instalaciones ya había 12 autobuses eléctricos (dos en servicio en la isla desde 2023 y diez correspondientes a la primera tanda de la nueva contrata) y el contrato fija que el 66% de la flota debe ser eléctrica, con un margen de diez meses para que el conjunto esté plenamente operativo. La recarga se plantea mayoritariamente por la noche, con tiempos medios de entre cuatro y seis horas, y con generadores diésel de respaldo previstos solo para situaciones excepcionales de caída de red.

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