El hallazgo de un tiburón foca (Centroscymnus coelolepis) en la playa de Luarca ha generado una enorme sorpresa entre los expertos en biología marina. Este ejemplar, una hembra de 1,45 metros de largo y 18 kilos de peso, pertenece a una especie que habita normalmente en las profundidades abisales, entre los 400 y los 1.600 metros, pudiendo alcanzar incluso los 4.000 metros de profundidad.
Su aparición en la costa asturiana es un evento inusual, ya que estos animales viven en condiciones de oscuridad absoluta y alta presión, lejos de la influencia humana y de las orillas.
La necropsia: un accidente de pesca tras el varamiento
Luis Laria, responsable de la Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (Cepesma), detalló que el animal no presentaba daños externos evidentes que justificaran su llegada a la playa. Sin embargo, los exámenes internos revelaron una herida en el abdomen causada por un anzuelo.
Los científicos sostienen que esta lesión, vinculada a la actividad pesquera, debilitó al ejemplar y provocó una desorientación fatal que lo alejó de las profundidades marinas hasta terminar varado en la costa asturiana.
Doce embriones y una biología fascinante

Uno de los descubrimientos más impactantes durante la necropsia fue que la hembra se encontraba en pleno proceso reproductivo. En su interior se hallaron doce huevos de siete centímetros de diámetro, que los expertos calificaron como embriones en formación. Al ser una especie ovovivípara, estos huevos se desarrollan dentro de la madre hasta que la cría está lista para la vida independiente.
Este estado de gestación explica por qué el tiburón se encontraba en una capa de agua algo menos profunda (cerca de los 400 metros) buscando condiciones más favorables para su descendencia antes de ser herido.
Adaptaciones únicas para la vida en las profundidades
El estudio del ejemplar ha permitido observar características morfológicas sorprendentes: a diferencia de otros tiburones que deben nadar sin descanso para respirar, el tiburón foca posee un abdomen plano que le permite descansar en el fondo marino. Además, cuenta con espiráculos en la cabeza para oxigenarse mientras está en reposo.
Los investigadores también destacaron el tamaño inusual de su hígado, que suponía casi el 28% de su peso total, una adaptación clave para mantener la flotabilidad y sobrevivir en las presiones extremas del océano profundo. Los restos de este ejemplar serán conservados para su exhibición en el Parque de la Vida de Luarca.







