Una organización criminal desarticulada por la Policía Nacional usaba el alquiler de vehículos de alta gama en Ibiza durante la temporada estival para blanquear los beneficios obtenidos mediante estafas masivas, según informó la Jefatura Superior de Policía en un comunicado.
La red, asentada en la provincia de Valencia, es responsable presunta de un perjuicio económico cercano a los 3 millones de euros y acumula cientos de denuncias repartidas por todo el territorio nacional.
Los investigadores detectaron que parte de los beneficios obtenidos —hasta 100.000 euros en una sola mañana— eran blanqueados a través de actividades empresariales vinculadas al arrendamiento de coches de lujo en Ibiza durante el verano, en donde se realizaron registros policiales.
Los principales responsables mantenían un elevado nivel de vida sustentado, al parecer, con esos beneficios, reflejado en su vida diaria y su ocio nocturno.
Cuatro registros en Baleares y veinte coches intervenidos
La operación se saldó con 13 entradas y registros: nueve en la provincia de Valencia y cuatro en Baleares.
En ellos se intervinieron 20 vehículos de alta gama, 22 teléfonos móviles, más de 73.000 euros en efectivo, material informático, 52 joyas —pulseras, collares, anillos y relojes de alta gama—, sustancia estupefaciente, y se bloquearon dos bienes inmuebles y varias cuentas bancarias.
Han sido detenidas diez personas como presuntas responsables de los delitos de organización criminal, estafa y blanqueo de capitales, de las cuales seis han ingresado en prisión. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.
El método del «hijo en apuros»
La investigación se inició en mayo de 2025 a partir de denuncias recibidas en el canal [email protected]. Todas estaban relacionadas con una modalidad delictiva basada en el envío masivo de mensajes a teléfonos móviles simulando ser familiares directos que habían cambiado de número y necesitaban ayuda económica urgente.
Los investigadores recopilaron más de 500 atestados policiales y analizaron más de 500.000 datos relacionados con este modus operandi: envíos de mensajes, transferencias y llamadas.
Una estructura con líder, operativos y blanqueadores
La organización operaba de forma estructurada desde la vivienda de uno de sus líderes en el municipio valenciano de Bétera. En la cúspide estaba el líder junto a otros tres varones que marcaban las directrices. Por debajo, tres personas ejecutaban diariamente las estafas.
En la base, otros tres individuos se encargaban del blanqueo de los beneficios para darles apariencia de legalidad, con actividades como el alquiler de coches de lujo en Ibiza.
Los agentes comprobaron que investigaciones previas terminaban identificando únicamente a las mulas —personas usadas para recibir transferencias o retirar efectivo—, mientras los máximos responsables permanecían ocultos detrás de la estructura.











