El Royal Clipper, uno de los veleros más grandes del mundo, ha llegado este martes al puerto de Ibiza procedente de Maó. El buque de cinco mástiles, que ya visitó la isla en abril de 2022, permanecerá atracado hasta la noche, cuando zarpe rumbo a Motril.
Su escala se suma a la de otros megayates de lujo que han recalado este año en la isla, tal como avanzara La Voz de Ibiza.
El imponente barco está inspirado en el Preussen, el velero alemán de cinco mástiles y aparejo completo botado en 1902, de 147 metros de eslora, que la compañía Flying P-Liners, de Hamburgo, puso en servicio y que en su época fue considerado el mayor del mundo.
La réplica comenzó a navegar en 2001, noventa y nueve años después, y ese mismo año el libro Guinness de los récords la reconoció como el mayor velero de aparejo de cruz en servicio.

De casco abandonado en Polonia a crucero de lujo
La historia del barco empieza lejos del lujo. Diseñado por el ingeniero naval Zygmunt Choreń, se empezó a construir en los años ochenta en el astillero polaco de Gdańsk con el nombre de Gwarek, concebido por las autoridades comunistas del país como buque vacacional para los mineros.

Con la caída del Telón de Acero, el proyecto se quedó sin financiación con el casco casi terminado. Hacia 1998 se fijó en él la naviera sueca Star Clippers, que lo adquirió y encargó su reacondicionamiento al diseñador Robert McFarlane en el astillero neerlandés Merwede.
El resultado es un casco de acero pintado en blanco nacarado, con una franja azul en ambos costados, que recuerda a los clíperes de finales del siglo XIX. En la proa luce un mascarón dedicado a Marie Krafft, hija del armador.
Por dentro: atrio de tres pisos, tres piscinas y 114 camarotes
El interior alterna el aire de un clíper clásico con las comodidades de un yate moderno. La pieza central es un atrio de tres cubiertas cuya luz natural llega hasta el comedor atravesando el agua de la piscina principal, que hace de techo. En total hay tres piscinas.
El barco dispone de 114 camarotes: 14 suites de lujo con galería privada, dos camarotes en cubierta, 96 dobles y dos suites reservadas al armador y sus invitados. Todos tienen baño revestido de mármol.

En la cubierta principal se encuentran además un piano bar, un salón de observación acristalado a proa y una biblioteca a popa. El restaurante funciona sin turnos ni mesas asignadas y con código de vestimenta informal.
Completan la oferta tres bares o salones, gimnasio, tiendas y una plataforma para deportes acuáticos con rampa abatible en la popa.
Captain Nemo, el spa con vistas al fondo del mar
Uno de los rincones más singulares es el centro de bienestar Captain Nemo, situado por debajo de la línea de flotación.
Sus portillas de vidrio reforzado, abiertas en el casco, permiten contemplar el fondo marino mientras se navega.
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Vida a bordo: subir a los mástiles y ayudar con las velas
Aunque su aparejo es descomunal, lo maneja una veintena de marineros asistidos por ordenadores y pequeños motores eléctricos. La tripulación invita a los pasajeros a participar en las maniobras y, con arnés de seguridad, a trepar por la arboladura hasta las cofas, donde hay asientos de teca y se sirven bebidas. En proa, a ambos lados, hay balcones ocultos pensados para el retiro.
Cuando el calado o la eslora impiden entrar en puertos pequeños, el velero fondea y utiliza lanchas auxiliares para desembarcar a los pasajeros en puertos y calas de difícil acceso.
Las dimensiones del gigante
Con 134 metros de eslora, 16,5 de manga y un calado de 5,6 metros, el Royal Clipper es uno de los veleros más grandes que navegan en la actualidad.

Sus cinco mástiles de acero sostienen 42 velas que suman unos 5.200 metros cuadrados de superficie vélica.
Además de la propulsión a vela, el barco cuenta con dos motores diésel Caterpillar 3516. Fue reacondicionado en 2017 y puede alojar a 227 pasajeros, atendidos por una tripulación de 106 personas.
El empresario sueco que quiso construir el mayor velero del mundo
Star Clippers nació en 1991 de la mano del empresario sueco Mikael Krafft, vinculado al mar desde la infancia: con seis años empezó a hacer recados en unos astilleros cercanos a Estocolmo y a los doce construyó su primera embarcación, de cinco metros de eslora. Tras formarse en derecho marítimo en Francia y Suecia, montó en Bruselas su propio grupo de empresas.
Sus dos primeros barcos, el Star Flyer (1991) y el Star Clipper (1992), de 110 metros y 170 pasajeros, fueron los primeros clíperes construidos desde 1911 y obtuvieron el certificado del registro Lloyd’s. Su éxito animó a Krafft a perseguir su gran ambición: levantar el mayor velero del planeta.
Mediterráneo en verano, Caribe en invierno
Star Clippers organiza la actividad del Royal Clipper en dos itinerarios estacionales: el Alpha, de primavera y verano, por el Mediterráneo, y el Bravo, de otoño e invierno, por el Caribe y las islas de Barlovento. Su paso por Ibiza, a comienzos de octubre, coincide con el final de la temporada mediterránea.














