La localidad de Alzira fue el escenario de la despedida final a Antonio Tejero Molina: el exteniente coronel, figura central del asalto al Congreso en 1981, falleció este miércoles a los 93 años. Los actos fúnebres transcurrieron bajo un riguroso protocolo de privacidad que diseñaron sus allegados para evitar incidentes o exposición mediática.
Un tanatorio custodiado y acceso restringido
Desde primeras horas de la jornada, el tanatorio donde descansaron sus restos contó con un fuerte operativo de seguridad privada. Los hijos del exmilitar contrataron agentes específicos para la custodia de las instalaciones. El objetivo fue filtrar el acceso y permitir la entrada solo a familiares directos y al círculo de amigos más cercano.
Tras el velorio, la familia ofreció un responso religioso por su alma y, acto seguido, se procedió a la incineración del cuerpo. Según confirmaron fuentes cercanas, las cenizas de Tejero se trasladarán en los próximos días a Torre del Mar (Málaga). En esa localidad reside su hijo Ramón, quien ejerce ahora como cabeza de familia.
El declive de su salud y el último adiós
Durante noviembre del 2025 se ha difundido un bulo que afirmaba la muerte de Tejero y su familia lo ha desmentido. Sin embargo, en esta ocasión, los allegados del exmilitar confirmaron la noticia de su fallecimiento.
Su muerte tuvo lugar solo cinco horas después de que el Gobierno hiciera públicos los documentos desclasificados del 23F y, en el momento del deceso, Tejero contó con la compañía de sus seis hijos. Además, recibió los santos sacramentos y la bendición del Papa León XIV.
Así se cerró un capítulo de la historia de España, justo cuando sus archivos personales regresaron a la primera línea informativa.












