DETALLES SOBRE EL ACTOR

Así vivía Robert Duvall sus últimos años de vida: naturaleza, caballos y una estancia imponente

Una vida marcada por la naturaleza y la pasión por el tango: así se vivía en la majestuosa finca donde Robert Duvall pasó sus últimos años retirado del cine.

El estilo de vida de Robert Duvall en sus últimos años

Robert Duvall no solo fue un maestro frente a la cámara; fuera de ella, fue un hombre que supo construir un ambiente propio a su medida. Tras su fallecimiento a los 95 años, el recuerdo del protagonista de El Padrino trasciende sus icónicas actuaciones para revelar la faceta que más disfrutaba en sus últimas décadas: la de un caballero de campo entregado a la tranquilidad de su imponente finca en el estado de Virginia.

Desde que decidió alejarse del ruido de Hollywood, Duvall encontró en la naturaleza el escenario perfecto para su retiro. Junto a su esposa, la argentina Luciana Pedraza, transformó una propiedad adquirida en 1994 en un santuario personal donde las alfombras rojas fueron sustituidas por senderos de tierra y el sonido de los flashes por el relincho de sus caballos.

Una mansión con alma georgiana y aires del sur

Robert Duvall en su casa de Virginia

La residencia principal, una construcción de estilo georgiano que evoca la elegancia clásica de las zonas residenciales de alto standing en Estados Unidos, destaca por su calidez: el interior de la vivienda refleja una mezcla ecléctica que combina el prestigio del actor con sus pasiones más profundas. En el salón principal, los suelos de madera y las chimeneas encendidas conviven con muebles vintage y detalles inesperados, como cortinas con estampados de cebra, creando una atmósfera tan curiosa como acogedora.

Cada rincón de la casa cuenta una historia. En el comedor, una mesa de madera maciza se rodea de sillas con tapizados de motivos indígenas, una referencia a su amor por las raíces y lo auténtico. No faltan en las estanterías sus galardones (incluyendo aquel Oscar ganado en 1984), que reposan de manera natural entre elementos de hierro forjado y una decoración que prioriza el confort sobre la ostentación.

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El tango, el campo y el amor por los caballos

Robert Duvall y su pasión por los caballos

La rutina de Duvall en Virginia estaba marcada por el aire puro. Con más de 14 hectáreas de terreno a su disposición, el actor dedicaba gran parte de su tiempo a los establos. Su conexión con los caballos no era un simple pasatiempo, sino una pasión vital que compartía con la serenidad de los paisajes verdes que rodeaban su hogar.

El actor presentaba un gran gusto por el tango

Sin embargo, su corazón también latía al ritmo del tango: esta curiosidad por la cultura rioplatense lo llevó a convertir a Buenos Aires (Argentina) en su segunda casa, visitando la capital argentina con frecuencia para perfeccionar su baile. Esa dualidad (la sofisticación del tango y la rusticidad de la vida ecuestre) definió la personalidad de un hombre que, a pesar de la fama y del éxito en las pantallas, prefirió terminar sus días respirando el aire fresco de su refugio en Virginia.

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