Aunque Baleares aún no triplica su capacidad ordinaria de acogida de menores migrantes, el Govern balear solicitará formalmente entrar en situación de contingencia migratoria. Lo hará en cuanto se publique en el BOE el decreto aprobado este martes por el Consejo de Ministros, y que fija por primera vez la capacidad de acogida de cada comunidad autónoma.
La decisión llega en un momento de tensión creciente entre la administración autonómica y el Gobierno central por la gestión del sistema de protección de menores no acompañados (menas).
“Nos da igual si las cifras nos llegan o no nos llegan. Tenemos una ruta de llegada activa. No sabemos si en tres días llegan 100 menores más”, advirtió este martes la vicepresidenta del Govern, Antònia Maria Estarellas.
La fórmula
Según la fórmula aprobada por el Consejo de Ministros, Baleares tiene una capacidad ordinaria de acogida de 406 plazas. Para entrar en contingencia, debería tener 1.218 menores tutelados. En la actualidad, son 682 los menores migrantes no acompañados bajo tutela de los cuatro consells insulares.
Estarellas fue tajante al aclarar que la intención del Govern no es derivar menores migrantes a otras comunidades, como sí permite la entrada en contingencia.
“Ya tenemos un problema. Lo que pedimos es que se nos excluya del reparto. Y que el Estado actúe desde origen para frenar la ruta entre Argelia y Baleares”, explicó Estarellas.
El objetivo de entrar en contingencia migratoria
Desde el Ejecutivo autonómico comparan esta figura con una especie de “declaración de emergencia migratoria”, que permitiría actuar con mayor rapidez y movilizar recursos estatales.
La consellera de Presidencia aprovechó para plantear un debate de fondo: ¿debe recaer en las comunidades autónomas la acogida de menores migrantes extranjeros?
“Mezclamos lo que es un menor con un problema familiar con la llegada de menores migrados. Y como tenemos las competencias, les damos acogida e integración. Pero no es lo mismo”, afirmó.
Para el Govern, el problema no está solo en los números. Está en la consolidación de una nueva ruta migratoria directa entre Argelia y Baleares, con llegadas constantes que desbordan los recursos antes de que se activen oficialmente los protocolos de contingencia.