La degradación ambiental en los alrededores de Es Vedrà vuelve a estar en el punto de mira. Vecinos y usuarios de redes sociales han denunciado la continua acumulación de basura en el antiguo mirador de la isla, un espacio que se encuentra cerrado y vallado al formar parte de una reserva natural.
En un mensaje difundido en un grupo de Facebook, el usuario Dean Gallagher alertó de la presencia de lagartijas muertas dentro de botellas, latas y otros residuos abandonados en la zona. «Es una declaración dura, pero no hay manera de suavizarlo», señalaba, subrayando que no es un caso aislado y que se repite en varios puntos de las áreas naturales.
El mirador clausurado, convertido en vertedero ilegal
Pese a la existencia de carteles que advierten de la prohibición de acceder y que ofrecen alternativas legales a pocos minutos de distancia, muchos visitantes siguen rompiendo la valla y entrando de manera ilegal en el antiguo mirador. Allí, según las denuncias, la basura se acumula sin control, afectando directamente a la fauna local.
«Esta es una de las últimas áreas pobladas por sargantanas, ya extinguidas en la mayoría de otras zonas», recordaba Gallagher. «Esto para mí es la línea roja. Estos lagartos ya están en serios problemas y la situación los pone en peligro mortal».
A los valores paisajísticos y patrimoniales de Es Vedrà, hay que añadir la relevancia natural de los islotes en los que conviven importantes colonias de aves marinas, las variedades de lagartija endémica pitiusa y numerosos invertebrados.
Las especies botánicas, con representantes endémicos o de especial interés, potencian los valores de un sitio que muchos de los especialistas catalogan como un auténtico laboratorio natural.
Un patrimonio natural en riesgo
La sargantana pitiusa (Podarcis pityusensis), símbolo de Ibiza y Formentera, se encuentra protegida, pero su hábitat se ve amenazado por la presión humana, la presencia de depredadores introducidos y, ahora también, por el abandono de basura en zonas especialmente sensibles.
El denunciante subraya que, más allá de estar de acuerdo o no con el cierre del mirador, «es una cuestión de respeto a la ley, a la propiedad privada y a la reserva natural». Recuerda que la misma vista puede contemplarse «legalmente, con infraestructura, aparcamiento y servicios, a solo tres minutos de distancia».
Llamamiento a la conciencia ciudadana
«Necesitamos ayuda para que la gente deje de ir allí, porque no van a dejar de dejar basura», reclamó Gallagher en su publicación. «Esta es nuestra isla, nuestro orgullo, nuestro hogar, y tenemos que dejar de permitir que se abuse de ella. Necesitamos preservar lo sagrado de estos lugares y, ahora más que nunca, proteger a las sargantanas, que están a punto de perecer».