Carlos Hortensius Fernández (1999, Ibiza) es el ibicenco que conmovió al jurado de GOT Talent España, durante la rutina que presentó con BFMI Company ES, la compañía de danza de la que forma parte, esta presentación, no solo fue el pase para participar del Show de talentos, sino que busca expandir a través del baile un mensaje muy conmovedor: «De un momento negativo intentar salir adelante con tu luz interior», repite Hortensius.
Él, no solo es bailarín para BFMI Company ES, sino que además es creador de su propio grupo de competición Memories e interesado en divulgar y dialogar sobre el mundo del baile, la danza, las competencias y más, tiene su propio podcast llamado Dance It, en el que realiza entrevistas a personalidades de este género y abordan diversas temáticas relacionadas a la disciplina.
Carlos Hortensius lleva 7 años viviendo en Barcelona, pero vuelve cada temporada de verano a la isla para disfrutar de un momento con su familia, y, así también, para realizar New Moves, un workshop de danza que fundó y realiza todos los años desde 2019 en Sant Antoni, con el objetivo de traer los ritmos urbanos a la isla y hacer más accesible el aprendizaje de esta disciplina para el público ibicenco.
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Carlos Hortensius: un talento completo
—¿Cómo comenzó acercamiento con la danza?
—Para lo que la gente suele empezar a bailar, que con 4 o 5 años, yo empecé tarde, creo con 14 o 15 años. Fue porque una amiga que tenía del pueblo me dijo: «tengo un festival de baile en Sa Punta des Molí en Sant Antoni, si por si quieres venir a verlo.» Y yo fui a verlo y la verdad es que me gustó mucho, no sé bien qué fue, las coreografías que hicieron, los bailes, o el ambiente pero dije: «me voy a apuntar» .
—¿Con qué género musical comenzó a bailar? ¿Alguno en particular o variado?
—No, siempre hice urbano, hip hop. No he tocado las demás ramas aún, sólo, quizás un poco de danza clásica unos meses, pero siempre he estado como centrado en el urbano y en el hip hop.
—¿Y hay algún género, que en un futuro quiera estudiarlo o especializarse?
—A mí me gusta mucho todo lo urbano y todo lo que deriva de ahí. Si tuviese que decirte un estilo el cual me gustaría como darle mucha caña y muy a tope, quizás sería algo más contemporáneo, acrobático. Porque creo que también puede aportar mucho en cuanto a lo completo que puede ser como bailarín a la parte urbana y se pueden siempre combinar y hacer cosas muy chulas.
Más que solo movimiento
—¿Cómo se siente expresar las emociones a través del movimiento?
—Esta es la pregunta que se le hace a todos los bailarines y es muy guay. Yo siempre digo que no hace mucho que he aprendido a hacer eso. Es decir, yo antes sí que bailaba más como un hobby por divertirme, me lo paso bien y tal, pero una vez vas avanzando en la danza, vas aprendiendo más cosas, te empapas de diferentes culturas, de diferentes estilos dentro de la danza urbana, ves que es una herramienta muy, muy poderosa. Empiezas a poder pensar ‘tengo esta preocupación o tengo este sentimiento ahora mismo’ y eres capaz de canalizarlo a través de la danza y eso la verdad es que es una pasada.
Pero ya te digo, por lo menos en mi caso, no ha sido algo que esté ahí desde el principio, sino que es algo con lo que he ido aprendiendo. Si hay gente que lo consigue hacer desde el principio, pues ole a ellos porque es genial, pero en mi caso me tarde un poco más, quizá porque al principio solo lo veía más como un hobby y ahora lo veo más como una forma de vida también.
—¿Cuáles son sus planes a futuro? ¿Qué le gustaría seguir haciendo?
—No te podría decir cuáles son mis planes ahora mismo, pero sí que te podría decir lo que me gustaría o proyectos que son como un objetivo a cumplir. Pues uno sería el poder seguir dando clases de baile, pues no solo por Barcelona, sino por toda España o incluso por todo el mundo, si se diese la ocasión.
Organizar eventos de baile también me gusta mucho, o sea que algún día, no sé, poder organizar un campeonato o seguir organizando el New Movest durante muchos años.
Otra cosa que me gustaría es el coreografiar la parte artística de algún cantante o de algún artista para su gira.

—¿Alguna vez participó de algún show al estilo Ibicenco? con esas actuaciones más performáticas…
—No, no he tocado nunca esa rama. Primero porque no se me ha dado la ocasión. Y también creo que en verano en Ibiza los show son de ramas, como tú dices, más de performance y se alejan un poco del estilo que a mí me gusta.
Lo veo todo más mucho show, espectáculo, y a mí me gusta más algo… La cultura urbana es mucho más de ‘quedo con mis amigos a bailar en la calle o hago estas coreografías’, y quizá para el público general o para un tipo show dinner o estas cosas no pega del todo.
—¿Le gustaría trabajar junto a un artista particular?
—Me gustan mucho los artistas argentinos. Trueno, me encantaría, digo él porque es un artista que en sus conciertos creo que nunca le he visto con bailarines, entonces como está ahí esa oportunidad. También Nicky Nicole es una artista que me encanta, de hecho, tengo amigos que conocí a través de la danza que bailan con Nicky Nicole y es como: «ojalá fuese yo.»
En general todo trap argentino, hip hop me gusta mucho y de aquí, España sí que también con algún rapero, todo música más urbana me gustaría. Aunque shows como el que hace Aitana, Lola Indigo, todo esto también son muy guays.
Una realidad
—¿Es difícil vivir de la danza?
—Yo creo que sí, porque es un sector que aún no está como muy valorado. En muchos ámbitos se tiene como a los bailarines como en un segundo plano. Hay casos polémicos como la final de la Champions pidiendo 200 bailarines para bailar sin remuneración, simplemente por exposición.
La gente que se dedica a la danza se dedica, y muy bien, pero está al alcance de muy pocos. Creo que es una mezcla también entre currártelo mucho, eso seguro, y también pues tener ese golpe de suerte o estar en el lugar indicado, en el sitio indicado.
—¿La escena más de la danza es cerrada? ¿Cuesta introducirse en este mundo cuando uno es emergente?
—Totalmente abierta me parece a mí. Creo que todo el mundo que quiere empezar a bailar o quiere iniciarse en el mundo de la danza es bien recibido y se le recibe de una forma súper positiva. Luego, cuando ya estás dentro, te encuentras que, como en todos los ámbitos, hay cosas que no te gustan, cosas que son injustas. Pero también hay otras cosas muy buenas, sentimiento de comunidad, compartir, conocer gente.
No diría que es algo muy cerrado, sino que por lo contrario, es como cualquier rama artística es de las cosas más abiertas y accesibles que te puedes encontrar.
—¿Sigue formándose dentro de las danzas urbanas en algo específico o más general?
—Ahora estoy intentando formarme mucho en Popping, que es un estilo que parte también de las danzas urbanas y del Hip Hop y es en lo que centrando un poco más ahora. Aun que también, estoy intentando mejorar en lo que es el hacer Freestyle, porque el Hip Hop, Popping y tal se puede ensayar, pero eñ Freestyle, la parte de batallas de baile, son improvisadas.
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—¿Cómo es armar una coreografía?
—Yo me encuentro en dos situaciones en mi día a día en la danza. Las clases que doy como profesor en las que cada una o cada dos semanas entrego una pequeña coreografía, la enseño y normalmente suelen ser piezas cortas en la que pretendo trabajar un cierto aspecto de la danza diferente.
Esto es como un poco así cada semana. Simplemente busco canciones que me inspiran y a partir de ahí hago coreografías en base a esa canción y en base a lo que quiero trabajar. Eso es como un poco lo más individual.
Y luego está el grupo, que generalmente preparo coreografías para presentarlas a competiciones y ahí el pensamiento cambia un poco. Tienes que pensar mucho más en formaciones, que se vean visual, transiciones, buscas causar una buena sensación al público y al jurado que lo va a estar viendo.
Este trabajo es de muchos meses, seis o siete para hacer una pieza de tres minutos. Es mucho trabajo, mucho hacer, ver cómo queda, hacer arreglos y tal.