«La emoción inicial ha pasado, la gran ola ha amainado y el caos está entrando en la siguiente ronda». Menos de un mes y medio después de que se anunciaran restricciones para acceder al emblemático mirador de Es Vedrà, desde Es Cubells y alrededores otra vez se alzan las voces para advertir sobre promesas inconclusas de las autoridades locales.
«El Ayuntamiento tomó algunas medidas, pero lamentablemente no se completó nada», advierte en su denuncia a La Voz de Ibiza alguien que padece desde hace años el caos en la zona. Según advierte, la situación está lejos de resolverse y, con la llegada de la temporada alta, se intensificarán los atascos, los estacionamientos ilegales y el bloqueo de caminos.
Tal como subraya la persona que ha tomado la foto y el vídeo, la falta de aparcamiento sigue siendo un problema grave. «Cada día son más las personas que quieren ir a Es Vedrà. Una vez más se bloquean los caminos de acceso y se estacionan vehículos ilegalmente en tierras de cultivo».

Aparcamientos insuficientes y vehículos bloqueando accesos
El espacio para estacionar sigue siendo insuficiente. Actualmente, «solo existen 30 plazas legales en la carretera hacia la playa» expone la persona que se ha puesto en comunicación con este digital y tras ello insiste en que muchos visitantes las ignoran, lo que provoca atascos y bloqueos diarios. Aunque el acceso superior al mirador ahora cuenta con un portón de seguridad, no hay señales de prohibido estacionar, por lo que sigue habiendo coches aparcados que dificultan el paso.
Pero el problema no es solo el tráfico: la valla que protege la reserva natural ha sido destruida en varios puntos, y los carteles que piden respeto «son ignorados diligentemente». «La gente salta la valla a plena luz del día, sin vergüenza ni inhibición», lamenta.
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Riesgo para la fauna protegida y acceso restringido a emergencias
El descontrol también afecta al medioambiente. Los motociclistas están accediendo sin restricciones debido a la falta de un tramo de barrera en la puerta inferior, y la denunciante advierte que circulan «sin ninguna consideración por los animales y la naturaleza», justo en plena época de cría de especies protegidas como el virot petit o el halcón de Eleonor. «No debemos olvidar que no es simplemente una propiedad privada, es ante todo una reserva natural», remarca.
Además, la falta de control pone en riesgo la seguridad de la zona: ni los bomberos ni Emergencias pueden acceder si se produce un incendio o un accidente, ya que la entrada principal «continúa bloqueada por vehículos aparcados». «Los residentes no pueden entrar ni salir en coche temporalmente», advierte.
Un Ayuntamiento sin respuestas
«El Ayuntamiento tomó algunas medidas pero lamentablemente no se completó nada», dice una de las voces que se queja. Asimismo recuerda que se anunciaron controles policiales, sanciones de hasta 3.000 euros para quienes estacionaran mal y la presencia de la grúa municipal, pero afirma que, a día de hoy, no ha visto que esas medidas se estén aplicando. «Es difícil creer que esto suceda alguna vez, ya que la policía ni siquiera viene cuando les pides ayuda», señala.
La Voz de Ibiza solicitó información al Ayuntamiento de Sant Josep sobre qué medidas está tomando actualmente para afrontar el problema de cara a la llegada de la temporada turística. Hasta el momento, el Ayuntamiento no ha respondido.
Un acuerdo que no ha frenado el problema
El acceso al mirador de Es Vedrà volvió a ser noticia en febrero tras la firma de un acuerdo de custodia entre la Asociación de Vecinos de Cala d’Hort, Es Vedrà y Es Vedranell y los propietarios de Es Savinar y S’Era des Mataret. El objetivo era fomentar la protección del entorno y regular el acceso, ante el aumento descontrolado de visitantes y vehículos.
El acuerdo incluía la instalación de señalización, medidas de control de aparcamiento y vigilancia, además de la aplicación de sanciones de hasta 3.000 euros para quienes estacionaran en zonas prohibidas. Sin embargo, vecinos y propietarios denuncian que las promesas de regulación no se han materializado completamente, lo que ha permitido que la situación vuelva a desbordarse con la llegada de la primavera.
El anuncio del acuerdo también desató confusión y psicosis entre turistas, quienes temían restricciones o sanciones por visitar el mirador.