La noche del domingo en Adamuz se convirtió en el escenario de la tragedia ferroviaria más grave de la última década en España. Lo que debía ser un regreso habitual tras el fin de semana se transformó, en apenas unos segundos, en un escenario de caos, metales dispersos y personas atrapadas entre los destrozos.
El choque entre un convoy de Iryo que viajaba desde Málaga y un Alvia con destino a Huelva ha dejado un saldo de 40 víctimas mortales y una profunda huella en los más de 400 pasajeros que lograron salir con vida.
«Estás pisando a una niña»: el crudo relato de una sobreviviente
Ana regresaba del fin de semana con su hermana y su mascota cuando el mundo se detuvo entre metales retorcidos. Con heridas visibles y aún en estado de shock, describió la impotencia de los primeros minutos tras el impacto: «Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada», relató a la agencia Reuters a las puertas del hospital.
La joven narró cómo el caos dentro del vagón le impidió socorrer a su propia familia de inmediato: «Intenté ir hacia mi hermana y me dijeron ‘estás pisando a una niña’. Entonces no pude acceder», explicó con angustia. Mientras otros pasajeros la ayudaban a salir por una ventana rota, su preocupación se centró en su hermana, quien se encuentra gestando: «Había muchos trozos de tren en el medio y me sacaron por una ventana mientras yo veía a mi hermana al otro lado de la ventada inconsciente y embarazada. Y empecé a gritárselo a todo el mundo ‘está embarazada, está embarazada'».
Gracias a esos gritos, los bomberos lograron rescatarla y trasladarla a la UCI, donde permanece bajo observación.
La perspectiva desde dentro: el testimonio de Merakio
Entre los más de 300 pasajeros del tren Iryo que partió de Málaga se encontraba el creador de contenido argentino Lucas Merayo, conocido como Merakio. El influencer, que documentó parte de la situación en sus redes sociales, reflejó el terror sentido en el momento del descarrilamiento. «Por un momento pensamos que nos moríamos. Todavía no caigo, no puedo procesar lo que pasó», confesó a sus seguidores tras ser evacuado.

En sus primeros reportes desde el lugar del siniestro, Merakio describió la confusión absoluta que reinaba en las vías tras la colisión. «Estamos bien. Nos pasó un tren por al lado y se movió todo, se descarrilaron vagones de los dos trenes. Hay muchos heridos y fallecidos», escribió en una de sus primeras publicaciones para tranquilizar a su entorno.
Más tarde, tras ser atendido, quiso destacar la respuesta de la comunidad: «Nos trajeron comida caliente, mantas, ayuda médica y psicológica. La gente del pueblo nos cuidó en un momento tan difícil».
Un despliegue de emergencia masivo
La magnitud de la colisión, que acabó con la vida del maquinista del Alvia de tan solo 27 años, obligó a una movilización de gran magnitud de la Guardia Civil y los servicios de urgencia. Mientras los equipos técnicos investigan por qué tres vagones del Iryo invadieron la vía contraria, la prioridad sigue siendo la atención humana.
Tras el rescate, los pasajeros ilesos fueron trasladados en autobuses hacia Madrid, dejando atrás una de las noches más oscuras del municipio de Adamuz.













