Ibiza vislumbra más cerca la construcción de una cuarta desaladora, una infraestructura considerada estratégica para garantizar el suministro de agua potable en uno de los territorios más afectados por la escasez de recursos hídricos del archipiélago.
La Agencia Balear del Agua y de la Calidad Ambiental (Abaqua) ha sacado a licitación la asistencia técnica para el desarrollo del proyecto, que incluye los estudios preliminares, la redacción de los proyectos constructivos y la tramitación de las obras. La actuación cuenta con un presupuesto de 3,5 millones de euros y está financiada a través del Impuesto del Turismo Sostenible 2024‑2025.
Dónde estará la cuarta desaladora de Ibiza
La nueva instalación se ubicará en el poniente de la isla, una zona con problemas estructurales de abastecimiento, especialmente en el municipio de Sant Josep, que actualmente depende del trasvase de producción de otras plantas. La nueva planta estará conectada a la red de distribución en alta y permitirá programar con mayor seguridad los mantenimientos del sistema, evitando interrupciones o sobrecargas.
Según el Govern, la desaladora proyectada tendrá una capacidad inicial estimada de 15.000 metros cúbicos diarios, similar a las actuales, y contribuirá a reducir las extracciones de acuíferos que no se han recuperado a pesar de las lluvias y las medidas de optimización implantadas por los ayuntamientos.
Infraestructura clave para el futuro hídrico de Ibiza
Desde la Conselleria del Mar y el Ciclo del Agua han señalado que este paso es parte de una planificación a largo plazo que permitirá mejorar la resiliencia de las islas frente al cambio climático y a la presión demográfica estacional. “Se trata de avanzar en soluciones estructurales donde no las había”, aseguran desde el Ejecutivo.
Además del caso de Ibiza, el paquete licitado por Abaqua incluye proyectos similares en Menorca y Mallorca, en zonas donde la calidad de los acuíferos es baja o la demanda supera la capacidad de captación.
Con esta actuación, Ibiza se acerca al hito técnico y político más demandado en materia de agua en la última década, en una isla donde la emergencia hídrica ha sido declarada más de una vez.