La Asociación de Esclerosis Múltiple de Ibiza y Formentera (AEMIF) ha sido reconocida recientemente por su labor en la gala “Orgull de la nostra sanitat”, celebrada el pasado 16 de septiembre en Palma de Mallorca. En el acto, organizado por el Govern balear, la entidad presentó su proyecto “Valors més enllà del nom”, una iniciativa que reivindica la amplitud de su trabajo: más allá de la Esclerosis Múltiple, AEMIF atiende desde hace años a personas con otras enfermedades neurodegenerativas —como Parkinson, Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) o Corea de Huntington—, así como a quienes padecen lesión medular o daño cerebral adquirido.
Una historia de crecimiento y compromiso
Aunque el proyecto ha recibido nombre propio este año, su origen se remonta a 2007, cuando AEMIF inauguró su primer Centro de Rehabilitación Neurológica. “Fue entonces cuando decidimos abrir el abanico de perfiles que atendíamos”, explican desde la asociación. En aquel momento, en Ibiza no existían recursos especializados para personas con patologías neurológicas diversas, lo que llevó a la entidad a convertirse en el único centro de referencia para múltiples colectivos.
Desde entonces, la asociación no ha dejado de crecer. En 2023 inauguró un nuevo centro de neurorrehabilitación, y hoy presta servicio a 183 familias, de las cuales 48 permanecen en lista de espera para acceder a sesiones de rehabilitación.
“Queremos que nadie se quede sin saber que existimos”
El nombre de la asociación, reconocen desde AEMIF, ha generado cierta confusión entre la población. “Todavía hay personas que buscan fuera de la isla recursos que nosotros ofrecemos aquí, porque piensan que solo atendemos Esclerosis Múltiple”, explican.
Esa realidad fue la que motivó la creación del proyecto “Valors més enllà del nom”. El objetivo es visibilizar y poner nombre a lo que AEMIF ya viene haciendo desde hace años: dar apoyo a todas las personas con enfermedades neurológicas que lo necesiten. “Lo que no queremos —añaden— es que haya personas que se queden sin servicio por no saber que existe”.
La insularidad ha sido un factor determinante. Mientras que en la península existen asociaciones específicas para cada patología, en Ibiza AEMIF se ha convertido en un espacio común para todos estos colectivos, asumiendo una función esencial en la red sanitaria y social pitiusa.

El valor de una atención integral
AEMIF no solo acompaña a las personas afectadas, sino también a su entorno. “Nuestros profesionales están aquí para las familias, no solo para los usuarios”, destacan. Además de las terapias habituales, la asociación organiza charlas para cuidadores y familiares sobre autocuidado, duelo, ejercicio físico o alimentación adaptada a casos de disfagia, entre otros temas.
Actualmente, 15 familias forman parte del Centro de Día concertado con el Consell d’Eivissa, 120 están integradas en el Servicio de Atención y Promoción de la Autonomía Personal, y 48 aguardan su turno para acceder a alguno de estos programas.
Desafíos y reivindicación
Pese a su crecimiento, la entidad enfrenta importantes retos. El principal: reducir la lista de espera. “Nos genera impotencia ver la frustración de las familias y no poder hacer más por ellas”, lamentan. Muchas llevan más de ocho meses esperando una plaza.
Desde AEMIF insisten en que, aunque la administración pública está avanzando para asumir su responsabilidad, los resultados aún no se perciben. “Los costes de la asociación aumentan cada día y los profesionales que sostienen esta carga son los mismos”, advierten. Para garantizar la continuidad de su labor, reclaman recursos económicos estables y conciertos que permitan ampliar el equipo humano.

Un reconocimiento que impulsa a seguir
El premio recibido en Palma representa un reconocimiento al esfuerzo colectivo. “Estamos muy agradecidos al Govern balear, al Consell d’Eivissa y a los ayuntamientos de la isla. Este galardón nos anima a seguir mejorando y nos recuerda por qué estamos aquí”, subrayan desde la entidad.
Con proyectos como “Valors més enllà del nom”, AEMIF reafirma su compromiso con la inclusión, la profesionalidad y la empatía, valores que han guiado su labor desde hace casi dos décadas. Una labor que, sin importar el nombre, se traduce en esperanza y calidad de vida para cientos de familias de Ibiza y Formentera.
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